Parte de la fortuna de la familia real de Mónaco fue depositada en paraísos fiscales, según una investigación publicada por el diario francés Le Monde en base a los cuadernos de Claude Palmero, administrador de bienes del príncipe Alberto II durante décadas, que fue despedido bajo acusaciones de corrupción.
Palmero fue una figura poderosa en el corazón de la familia real de Mónaco durante más de 20 años hasta el año pasado, cuando fue despedido sin contemplaciones por Alberto II tras acusaciones de irregularidades financieras relacionadas con el palacio.
La familia real de Mónaco envió fondos a “paraísos fiscales” en Panamá, afirmó el ex asesor financiero Claude Palmero
Le Monde indica que según los cuadernos de Palmero, que se llevó con él, algunos fondos de la monarquía han estado durante años en Panamá y las Islas Vírgenes Británicas, dos paraísos fiscales.
No están claras las motivaciones de la familia real para colocar fondos en el extranjero ya que Mónaco no aplica impuestos sobre la renta o sobre el patrimonio. Pero fuentes cercanas a la familia real apuntan que objetivo habría sido evitar que la prensa o cualquier otra persona estuviera al corriente de sus finanzas.
Claude Palmero, ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco
Jean-Michel Darrois, el abogado del príncipe Alberto, confirmó que “efectivamente se crearon sociedades offshoreen Panamá en 1984 en tiempos de Rainiero III”. Pero según el letrado, Alberto II había pedido “varias veces” a su administrador que resolviera la situación, “lo que no hizo”.
“Desde el relevo de Palmero, todo esto se está liquidando”, aseguró Darrois, que también indica que en 2002, antes de la llegada al trono de Alberto, se crearon empresas en las Islas Vírgenes Británicas.
La abogada del exadministrador, Marie-Alix Canu-Bernard, asegura por su parte que “nunca hizo nada sin el conocimiento de quienes lo contrataron”. “Todo lo contrario, todo siempre se hizo en perfecto acuerdo con ellos y en su más estricto interés”, afirmó.
El ex administrador de los bienes del príncipe Alberto II y la familia real de Mónaco aseguró que el soberano le encargó la misión de pagar para recuperar fotografías presuntamente comprometedoras.
Los cuadernos del ex hombre de confianza de los Grimaldi, Claude Palmero, también revelan que el príncipe le encargó alquilar un apartamento discreto en Mónaco, insinuando que sería usado para relaciones clandestinas.
Decidido a “defender su honor”, Palmero entregó al diario francésLe Monde cinco cuadernos en los que anotó detalladamente los trabajos que hacía para Alberto II, además de las finanzas de la familia real del Principado y otras internas del palacio.
El ex administrador de los bienes de Alberto II y la familia real de Mónaco, Claude Palmero, aseguró que el príncipe le encargó pagar para recuperar fotografías presuntamente comprometedoras a una mujer.
Claude Palmero asegura haber pagado por “fotos y negativos” a una mujer
Palmero contó a Le Monde que después de la gran boda del príncipe Alberto II con la ex nadadora olímpica sudafricana Charlene Wittstock le encargaron otra tarea delicada y confidencial: recuperar fotografías comprometedoras del soberano.
En un escrito del 17 de julio de 2012, Palmero señaló: “Misión K (foto y negativos)”. Refiriéndose a la mujer anónima con la que presuntamente negoció la entrega de las fotografías, dijo: “Ella pudo jugar un juego y conservar los otros negativos”.
“Una vez recuperadas, las fotos serán quemadas. Su Alteza Serenísima está satisfecha con la conclusión”, escribió Palmero en sus bitácoras, una versión que fue rechazada por los abogados del príncipe Alberto II, que afirmaron que el monarca “nunca tuvo conocimiento de haber sido objeto de solicitudes de dinero en tales circunstancias”.
Le Monde dijo que Palmero afirmó que la suma para recuperar las fotografías fue de 100.000 euros y que el dinero fue retirado de un fondo creado con el enigmático acrónimo “DS”, que significa “destino especial”, creado a espaldas de la princesa Charlene.
Claude Palmero asegura que el príncipe de Mónaco tenía una cuenta bancaria llamada DS (Destino Especial), que se utilizaba para pagar a las antiguas amantes del príncipe y a sus hijos sin que su esposa lo supiera.
Palmero dice que se asignaban entre 150.000 y 600.000 euros anuales del presupuesto público a la cuenta secreta, que le habría permitido al asesor pagar dinero con total discreción, sin que los ciudadanos de Mónaco ni su consejo de gobierno lo supieran.
Otro periódico francés que habló con Palmero, Libération, publicó que el príncipe tenía una cuenta en el banco BNP bajo el nombre “AG” (Alberto Grimaldi), que se utilizaba para pagar a las antiguas amantes del príncipe y a sus hijos sin que su esposa lo supiera.
“Mi papel se limitaba a ejecutar escrupulosamente las decisiones del príncipe y a implementar sus peticiones en ámbitos muy variados y, a veces, personales”, dijo Palmero, quien también asegura que Alberto II le encargó alquilar un apartamento “discreto” en Mónaco.
Según Le Monde, en febrero de 2012, Palmero salió a la caza de una propiedad para su amo: “Apartamento en la ciudad para Su Alteza Serenísima. Vi dos, pero no eran lo suficientemente discretos”, escribió en sus cuadernos. Más adelante, dijo: “Su Alteza Serenísima quiere que continúe” la búsqueda.
Según el diario francés Le Monde, en 2012 Claude Palmero recibió el encargo de buscar un “apartamento en la ciudad para Su Alteza Serenísima”. “Vi dos, pero no eran lo suficientemente discretos”, escribió en sus cuadernos.
Más adelante, Palmero anotó que encontró una “rara joya” en el Beverly Palace, un moderno bloque de apartamentos de 12 pisos que cuenta con vistas panorámicas al mar, servicio de conserjería y lo que llama “comodidades de primer nivel”.
Palmero afirmó en sus anotaciones que pagó el alquiler casi 4.500 euros al mes a través de una empresa que creó a su propio nombre, “Etoile de Mer”, para no exponer al príncipe. Días después, Alberto II visitó el lugar y aprobó su adquisición. Le Monde estima que planeaba usar el departamento “para relaciones secretas”.
Antes de casarse con la princesa Charlene, Alberto II reconoció la existencia de dos hijos surgidos de dos antiguas amantes: en 1992 nació Jazmin, hija de la agente inmobiliaria estadounidense Tamara Rotolo. En 2003 nació Alexandre, hijo de la ex azafata Nicole Coste. Ambos actualmente tienen una cercana relación con su padre y la familia real.
Según los cuadernos de Palmero, Jazmin recibe 85.000 euros por trimestre y le dieron un piso de casi 3 millones de euros en Nueva York. Mientras tanto, se dice que Alexandre tiene un seguro contra secuestro y rescate pagado por Alberto II, mientras que su madre recibió dinero para su negocio de moda de cerca de 1 millón de euros.
La princesa Charlene, esposa de Alberto II de Mónaco, contrató a inmigrantes ilegales por menos de 90 dólares por día, mientras que su asignación para gastos personales se disparó por encima de 1 millón de dólares anuales, afirmó el ex contador del príncipe, Claude Palmero.
Palmero, quien estuvo a cargo de las finanzas del palacio durante más de veinte años pero fue despedido en 2023 después de ser señalado por malversación de fondos por un sitio web anticorrupción, entregó al diario francés Le Monde los cuadernos que detallan los gastos y otras internas de la familia real de Mónaco.
Palmero, principal gestor de la riqueza de la dinastía Grimaldi en el paraíso fiscal del Mediterráneo, afirmó al diario que intentó desesperadamente controlar los “peligrosos” gastos de la princesa Charlene, y en un momento bloqueó que la ex nadadora sudafricana contratara nuevo personal.
La princesa Charlene, esposa del príncipe Alberto II, contrató “inmigrantes ilegales” para trabajar en palacio por US$ 90 al día, afirmó Claude Palmero, el ex administrador de los bienes de la familia Grimaldi.
La princesa Charlene contrató “inmigrantes ilegales” para trabajar en palacio por US$ 90 al día, afirmó Claude Palmero
El ex cortesano afirmó a Le Monde que esto ocurrió mientras la princesa Charlene estaba invirtiendo más de 1 millón de dólares para redecorar su villa de vacaciones en Calvi, en la isla de Córcega, junto con otro millón para decorar su oficina en el palacio de Mónaco.
Charlene le pagaba a su chef personal más de 300 euros diarios, dijo Palmero, mientras que su familia sudafricana también recibía enormes cantidades: su hermano Sean Wittsock, de 41 años, recibió de la princesa 300.000 euros para pagar su casa.
Pero eran los inmigrantes ilegales que constituían gran parte del personal de tiempo completo de ocho personas de Charlene los que más preocupaban a Claude Palmero. “Su Alteza Serenísima la Princesa hace trabajar para ella a personas que no cumplen”, advirtió al príncipe Alberto.
Según los cuadernos publicados por Le Monde, Palmero se refirió a “una mujer filipina pluriempleada que ata perros en la ducha”.
Claude Palmero asegura que Charlene de Mónaco invirtió más de 1 millón de dólares para redecorar su villa de vacaciones en Calvi, en la isla de Córcega, junto con otro millón para decorar su oficina en Montecarlo.
En una carta escrita en 2017, dijo que otro empleado de Filipinas había estado “ilegal durante cinco años”, a pesar de tener únicamente una visa de turista de un mes. “Le pagan 100 euros al día [128 dólares], lo cual está fuera de escala”, escribió Palmero.
Los gastos de la princesa Charlene se incrementaron en diciembre de 2014, cuando dio a luz a sus hijos gemelos, el príncipe heredero Jacques y la princesa Gabriella. Palmero relató que inmediatamente los puso al cuidado de niñeras inmigrantes ilegales.
“Actualización sobre la contratación de niñeras… Son completamente ilegales (incluso su visa de turista expiró el 7 de enero)”, escribió Palmero el 15 de enero de 2015. “No sólo se encuentran en una situación ilegal, sino que además entraron con un pasaporte falso”.
Dos años después, sólo un día, la princesa consorte pidió 85.000 dólares para alquilar una segunda villa en Córcega. “¿No es mucho? Definitivamente es demasiado”, dijo Palmero. Y advirtió: “Estas prácticas son peligrosas”.
La princesa Charlene le pagaba a su chef personal más de 300 euros diarios mientras que su familia sudafricana también recibía enormes cantidades, informó “Le Monde”, que tuvo acceso a los cuadernos de Claude Palmero.
A finales de 2019, Palmero, alarmado, señaló que la princesa Charlene había gastado “alrededor de 15 millones de euros” (19 millones de dólares) durante ocho años, a pesar de que su asignación era de “7,5 millones de euros” (9,5 millones de dólares).
“¡Es una locura! No tengo controlsobre los gastos de la princesa”, lamentó el excortesano.
Los cuadernos entregados por Palmero a Le Monde marcan que en 2021 el funcionario vetó las nuevas contrataciones de personal solicitadas por la princesa Charlene, que ya tenía “8,5 personas a su servicio, nunca ha habido tantas”.
Las explosivas afirmaciones sobre la princesa Charlene están contenidas en documentos que arrojan nueva luz sobre el secreto paraíso fiscal del Mediterráneo y las finanzas privadas de la familia real, que gobierna el principado desde 1297.
Palmero relató que la princesa Charlene puso a sus hijos, Jacques y Gabriella, al cuidado de niñeras inmigrantes ilegales: “Son completamente ilegales… No sólo se encuentran en una situación ilegal, sino que además entraron con un pasaporte falso”.
Los libros, entre otras cosas, alegan que Alberto II gasta millones cada año de una cuenta secreta en un banco francés para pagar a sus antiguas amantes y a sus hijos ilegítimos: Jazmin Grimaldi, de 31 años, y Alexandre Coste-Grimaldi, de 20, reciben asignaciones de 344.000 dólares al año cada uno.
Sobre las hermanas de Albero II, la princesa Carolina, de 67 años, y la princesa Estefanía, de 58, Palmero dice que usan las joyas de la corona, patrimonio de la monarquía, como accesorios de moda personales.
Entre otras cosas, los cuadernos de Palmero dicen que el príncipe Rainiero III (fallecido en abril de 2005) no tenía buena relación con el príncipe heredero a Alberto y estaba decidido a no dejarle, sino pasarla a su nieto Andrea Casiraghi, el hijo mayor de la princesa Carolina.
Claude Palmero, el hombre que conoce todos los secretos del Principado
Claude Palmero, ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco
Claude Palmero se convirtió en el administrador del patrimonio real en 2001, tras la muerte de su padre, quien ocupó el cargo durante el reinado de Rainiero III (1923-2005). Al morir este último, su hijo Alberto II ocupó el trono, y Palmero, permaneció en su puesto.
A cargo de los bienes de la corona, Palmero era conocido como una eminencia gris, a quien se le encomendaban cuestiones estratégicas, incluida la adquisición de una participación en el aeropuerto de Niza y la compra de propiedades, además de ser guardián de los secretos palaciegos.
Durante dos décadas, Palmero “fue el intermediario indispensable para cualquiera que quisiera acercarse a Alberto II”, dijo Le Monde. Era el “depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”.
“Antes de ser despedido en junio de 2023, era el indispensable asesor en la sombra del soberano, responsable no sólo de los presupuestos ocultos sino también de expedientes sensibles e incluso de una forma de espionaje”, escribieron los periodistas.
“Gestionó sus numerosos activos, a menudo discretamente alojados en Suiza a través de empresas panameñas; vehículos financieros creados; y dio su opinión sobre numerosos proyectos en curso. También hubo muchas misiones secretas”.
Casi 20 años después, unos documentos llamados “Dossiers du Rocher” acusaron a Palmero de malversación de fondos principescos junto con otros ex altos funcionarios del palacio. Palmero considera que la acusación es falsa y que su despido fue injusto.
Entre el material publicado por el sitio Dossiers du Rocher se encuentran intercambios de correos electrónicos entre cuatro personas cercanas a Alberto II, entre ellas Palmero, acusándolos de connivencia en una supuesta estafa financiera.
A los cuatro señalados se los llamó “G4”: Thierry Lacoste, abogado y amigo de infancia del soberano, Laurent Anselmi, alto funcionario del gobierno, Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo de Mónaco, y Palmero.
“Nunca he aceptado un centavo”, dijo Palmero a Le Monde. “No soy ni un corrupto ni un ladrón, cosas todas inverosímiles de las que me acusa ahora injustamente la familia real, a la que me he dedicado durante dos décadas”.
Dispuesto a hacer cualquier cosapara “restaurar el honor”, a mediados de noviembre del año pasado, el ex cortesano presentó un recurso contra su despido ante el Tribunal Constitucional de Mónaco, en un proceso judicial sin precedentes y potencialmente perjudicial.
“Todas las insinuaciones maliciosas y las incesantes acusaciones contra mí son el resultado de un acoso constante y del deseo de hacer daño”, dijo ante el tribunal.
Palmero también pidió la condena del príncipe para reparar “el inmenso daño moral, el perjuicio y la alteración de las condiciones de vida”, reclamando el millón de euros y su reinstalación en el cargo palaciego.
Según Le Monde, Palmero señala reiteradamente que “nació rico, gracias a la herencia de su padre, y que ha sabido sacar el máximo partido a su patrimonio”.
“En pocas palabras, es cómodamente millonario”, escribieron los periodistas. “Y gasta muy poco. Pero este hombre frugal se ha encontrado, durante los últimos seis meses, en el centro de un thriller político que podría convertirse en un escándalo estatal”.
Claude Palmero, un antiguo hombre de confianza y asesor financiero del príncipe Alberto II de Mónaco, que fue despedido del palacio bajo acusaciones de corrupción, comenzó a contar los secretos de la dinastía Grimaldi.
Considerado el hombre que conoce todos los secretos de la familia reinante del principado, Palmero entregó al diario francés Le Monde unas bitácoras que contienen oscuros detalles sobre la vida y las finanzas de la dinastía Grimaldi que conoció a los largo de sus veinte años de servicio en palacio.
Los libros, entre otras cosas, alegan que Alberto II gasta millones cada año de una cuenta secreta en un banco francés para pagar a sus antiguas amantes y a sus hijos ilegítimos: Jazmin Grimaldi y Alexandre Coste-Grimaldi reciben asignaciones de 344.000 dólares al año cada uno.
Claude Palmero, ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco, era según el diario francés Le Monde “el depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”
Además, aseguran que la princesa Charlene gasta millones de dólares más de lo que recibe por su papel como consorte y que suele contratar a bajo costo a inmigrantes ilegales. La princesa, incluso, puso a sus hijos al cuidado de niñera llegadas de Filipinas.
Además, Charlene le pagaba a su chef personal más de 300 euros diarios mientras que su familia sudafricana también recibía enormes cantidades. “¡Es una locura! No tengo control sobre los gastos de la princesa”, escribió el excortesano.
Sobre las hermanas de Alberto II, la princesa Carolina, de 67 años, y la princesa Estefanía, de 58, Palmero dice que utilizan la colección de joyas de la corona, patrimonio del principado, como accesorios de moda personales.
Entre otras cosas, los cuadernos de Palmero dicen que el príncipe Rainiero III (fallecido en abril de 2005) no tenía buena relación con el príncipe heredero a Alberto y estaba decidido a no dejarle, sino pasarla a su nieto Andrea Casiraghi, el hijo mayor de Carolina.
El ex hombre de confianza de la dinastía Grimaldi asegura que el príncipe Alberto II tiene, sin el conocimiento de su esposa, una cuenta bancaria secreta desde la que destina dinero a sus ex amantes e hijos ilegítimos.
Las explosivas afirmaciones sobre la princesa Charlene están contenidas en documentos publicados por el diario francés Le Monde y que arrojan nueva luz sobre el secreto paraíso fiscal del Mediterráneo y las finanzas privadas de la familia real, que gobierna el principado desde 1297.
“Figura influyente pero discreta en el principado durante dos décadas, este gerente experimentado es el alma de la discreción”, dijo Le Monde.
“Desde noviembre de 2001 hasta junio de 2023, ocupó el delicado cargo de administrador de los bienes del príncipe de Mónaco y, como tal, fue el guardián de todos los secretos del principado, desde las cuentas personales del príncipe hasta las inversiones gubernamentales. Es el tipo de persona cuyolado bueno normalmente tratas de mantener”.
El británico The Times, por su parte, describió: “Palmero ha sido el administrador de bienes reales de Mónaco desde 2005, cuando fue contratado por el padre de Alberto, el príncipe Rainiero, viudo de Grace Kelly”.
Palmero, principal gestor de la riqueza de la dinastía Grimaldi, afirma que intentó desesperadamente controlar los “peligrosos” gastos de la princesa Charlene, esposa de Alberto II.
“No sólo ha supervisado los desarrollos inmobiliarios en un país donde los precios de las propiedades son en promedio cinco veces más altos que en París, sino que también se le describe regularmente como la éminence grise de Alberto”.
Quién es Claude Palmero, el hombre que conoce todos los secretos del Principado
Claude Palmero se convirtió en el administrador del patrimonio real en 2001, tras la muerte de su padre, quien ocupó el cargo durante el reinado del príncipe Rainiero III (1923-2005). Al morir este último, su hijo Alberto II ocupó el trono, y Palmero, permaneció en su puesto.
A cargo de los bienes de la corona, Palmero era conocido como una eminencia gris, a quien se le encomendaban cuestiones estratégicas, incluida la adquisición de una participación en el aeropuerto de Niza y la compra de propiedades, además de ser guardián de los secretos palaciegos.
Durante dos décadas, Palmero “fue el intermediario indispensable para cualquiera que quisiera acercarse a Alberto II”, dijo Le Monde. Era el “depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”.
“Antes de ser despedido en junio de 2023, era el indispensable asesor en la sombra del soberano, responsable no sólo de los presupuestos ocultos sino también de expedientes sensibles e incluso de una forma de espionaje”, escribieron los periodistas.
“Gestionó sus numerosos activos, a menudo discretamente alojados en Suiza a través de empresas panameñas; vehículos financieros creados; y dio su opinión sobre numerosos proyectos en curso. También hubo muchas misiones secretas”.
Acusado de corrupción, Palmero fue despedido tras 20 años de servicio: ahora busca “restaurar su honor”
Casi 20 años después, unos documentos llamados “Dossiers du Rocher” acusaron a Palmero de malversación de fondos principescos junto con otros ex altos funcionarios del palacio. Palmero considera que la acusación es falsa y que su despido fue injusto.
Entre el material publicado por el sitio Dossiers du Rocher se encuentran intercambios de correos electrónicos entre cuatro personas cercanas a Alberto II, entre ellas Palmero, acusándolos de connivencia en una supuesta estafa financiera.
A los cuatro señalados se los llamó “G4”: Thierry Lacoste, abogado y amigo de infancia del soberano, Laurent Anselmi, alto funcionario del gobierno, Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo de Mónaco, y Palmero.
“Nunca he aceptado un centavo”, dijo Palmero a Le Monde. “No soy ni un corrupto ni un ladrón, cosas todas inverosímiles de las que me acusa ahora injustamente la familia real, a la que me he dedicado durante dos décadas”.
Dispuesto a hacer cualquier cosapara “restaurar el honor”, a mediados de noviembre del año pasado, el ex cortesano presentó un recurso contra su despido ante el Tribunal Constitucional de Mónaco, en un proceso judicial sin precedentes y potencialmente perjudicial.
“Todas las insinuaciones maliciosas y las incesantes acusaciones contra mí son el resultado de un acoso constante y del deseo de hacer daño”, dijo ante el tribunal.
Palmero también pidió la condena del príncipe para reparar “el inmenso daño moral, el perjuicio y la alteración de las condiciones de vida”, reclamando el millón de euros y su reinstalación en el cargo palaciego.
Según Le Monde, Palmero señala reiteradamente que “nació rico, gracias a la herencia de su padre, y que ha sabido sacar el máximo partido a su patrimonio”.
“En pocas palabras, es cómodamente millonario”, escribieron los periodistas. “Y gasta muy poco. Pero este hombre frugal se ha encontrado, durante los últimos seis meses, en el centro de un thriller político que podría convertirse en un escándalo estatal”.
El ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco, Claude Palmero, que fue despedido por Alberto II a mediados del año pasado, reveló los pagos secretos que el príncipe destina a sus exnovias y a sus hijos ilegítimos a espaldas de su esposa, Charlene.
Considerado el hombre que conoce todos los secretos de la familia reinante del principado, Claude Palmero entregó al diario francés Le Monde unas bitácoras que contienen los secretos dinásticos y financieros de la dinastía Grimaldi.
Claude Palmero reveló pagos secretos de Alberto II a hijos y exnovias a espaldas de la princesa Charlene
Jazmin Grimaldi es la hija de Alberto II y su expareja, Tamara Rotolo.
Según Palmero, Jazmin Grace Grimaldi, de 31 años, la hija que Alberto II tuvo con una ex camarera estadounidense tras un breve romance, recibe 86.000 dólares cada tres meses, a pesar de no formar parte de la familia real
Le Monde agregó que Palmero señaló que Jazmin, que quiere trabajar como actriz en Estados Unidos, recibió 5.000 dólares como regalo por su cumpleaños número 18 y un apartamento en Nueva York valorado en 3 millones de dólares siete años después.
Palmero también señaló que el palacio paga un seguro por secuestro y rescate para Alexandre Coste, de 20 años, el hijo de Alberto con Nicole Coste, una ex azafata franco-togolesa. Nacido fuera del matrimonio, Coste tampoco está en la línea sucesoria.
En 2015, la madre de Coste convenció a Alberto II para que respaldara su negocio de moda, que estaba dirigido por una tienda en el barrio londinense de Knightsbridge. Palmero señaló que estaba “en camino [de costar] un millón [de euros] al año”, según Le Monde.
Alexandre Coste es el hijo que Alberto II de Mónaco tuvo con su expareja Nicole Coste, una azafata de origen togoleño.
Otro periódico francés que habló con Palmero, Libération, publicó que el príncipe tenía una cuenta en el banco BNP bajo el nombre “AG” (Alberto Grimaldi), que se utilizó para pagar a las antiguas amantes del príncipe y a sus hijos sin que su esposa lo supiera.
En sus cuadernos, Palmero relató que en 2012 recurrió a uno de esos fondos clandestinos de Alberto II -que él mismo era el encargado de administrar- para recuperar fotografías comprometedoras con una mujer anónima a la que se le pagaba a través de un intermediario.
Según Palmero, la princesa Charlene recibió un total de 7,5 millones de euros en años posteriores a su matrimonio con Alberto II, pero que gastó alrededor de 15 millones de euros durante ese tiempo. En abril de 2016, Charlene había pedido 77.000 euros.
Entre los gastos de la princesa consorte, dijo Palmero, se encuentran 1 millón de euros para redecorar su oficina y 300 euros al día para su chef personal. Otras grandes sumas se destinaban a niñeras y personal doméstico que habían llegado a Mónaco como inmigrantes ilegales, especialmente desde Filipinas.
Alberto II y Charlene de Mónaco
Sobre las hermanas de Albero II, la princesa Carolina, de 67 años, y la princesa Estefanía, de 58, Palmero dice que usan las joyas de la corona, patrimonio de la monarquía, como accesorios de moda personales.
Entre otras cosas, los cuadernos de Palmero dicen que el príncipe Rainiero III (fallecido en abril de 2005) no tenía buena relación con el príncipe heredero a Alberto y estaba decidido a no dejarle, sino pasarla a su nieto Andrea Casiraghi, el hijo mayor de la princesa Carolina.
Claude Palmero, el hombre que conoce todos los secretos del Principado
Claude Palmero, ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco
Claude Palmero se convirtió en el administrador del patrimonio real en 2001, tras la muerte de su padre, quien ocupó el cargo durante el reinado de Rainiero III (1923-2005). Al morir este último, su hijo Alberto II ocupó el trono, y Palmero, permaneció en su puesto.
A cargo de los bienes de la corona, Palmero era conocido como una eminencia gris, a quien se le encomendaban cuestiones estratégicas, incluida la adquisición de una participación en el aeropuerto de Niza y la compra de propiedades, además de ser guardián de los secretos palaciegos.
Durante dos décadas, Palmero “fue el intermediario indispensable para cualquiera que quisiera acercarse a Alberto II”, dijo Le Monde. Era el “depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”.
“Antes de ser despedido en junio de 2023, era el indispensable asesor en la sombra del soberano, responsable no sólo de los presupuestos ocultos sino también de expedientes sensibles e incluso de una forma de espionaje”, escribieron los periodistas.
“Gestionó sus numerosos activos, a menudo discretamente alojados en Suiza a través de empresas panameñas; vehículos financieros creados; y dio su opinión sobre numerosos proyectos en curso. También hubo muchas misiones secretas”.
Casi 20 años después, unos documentos llamados “Dossiers du Rocher” acusaron a Palmero de malversación de fondos principescos junto con otros ex altos funcionarios del palacio. Palmero considera que la acusación es falsa y que su despido fue injusto.
Entre el material publicado por el sitio Dossiers du Rocher se encuentran intercambios de correos electrónicos entre cuatro personas cercanas a Alberto II, entre ellas Palmero, acusándolos de connivencia en una supuesta estafa financiera.
A los cuatro señalados se los llamó “G4”: Thierry Lacoste, abogado y amigo de infancia del soberano, Laurent Anselmi, alto funcionario del gobierno, Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo de Mónaco, y Palmero.
“Nunca he aceptado un centavo”, dijo Palmero a Le Monde. “No soy ni un corrupto ni un ladrón, cosas todas inverosímiles de las que me acusa ahora injustamente la familia real, a la que me he dedicado durante dos décadas”.
Dispuesto a hacer cualquier cosapara “restaurar el honor”, a mediados de noviembre del año pasado, el ex cortesano presentó un recurso contra su despido ante el Tribunal Constitucional de Mónaco, en un proceso judicial sin precedentes y potencialmente perjudicial.
“Todas las insinuaciones maliciosas y las incesantes acusaciones contra mí son el resultado de un acoso constante y del deseo de hacer daño”, dijo ante el tribunal.
Palmero también pidió la condena del príncipe para reparar “el inmenso daño moral, el perjuicio y la alteración de las condiciones de vida”, reclamando el millón de euros y su reinstalación en el cargo palaciego.
Según Le Monde, Palmero señala reiteradamente que “nació rico, gracias a la herencia de su padre, y que ha sabido sacar el máximo partido a su patrimonio”.
“En pocas palabras, es cómodamente millonario”, escribieron los periodistas. “Y gasta muy poco. Pero este hombre frugal se ha encontrado, durante los últimos seis meses, en el centro de un thriller político que podría convertirse en un escándalo estatal”.
El fallecido príncipe Rainiero III de Mónaco pensó en dejar la corona a su nieto, Andrea Casiraghi, porque no tenía una buena relación con su hijo Alberto II, reveló el ex administrador del patrimonio real, Claude Palmero, que fue despedido en 2023 después de veinte años de servicio en el palacio.
Considerado el hombre que conoce todos los secretos de la familia reinante del principado, Claude Palmero entregó al diario francés Le Monde unas bitácoras que contienen los secretos dinásticos y financieros de la dinastía Grimaldi.
Entre otras cosas, los cuadernos de Palmero dicen que la hija que Alberto II tuvo fuera del matrimonio, Jazmin Grace Grimaldi, recibe dinero proveniente del presupuesto principesco, al igual que una ex pareja con la que tuvo a su otro hijo, Nicole Coste.
Rainiero III de Mónaco
¿Rainiero III pretendía dejar el trono de Mónaco a su nieto Andrea Casiraghi?
Palmero reveló que el príncipe Rainiero III (fallecido en abril de 2005) no tenía buena relación con el príncipe heredero a Alberto y estaba decidido a no dejarle, sino pasarla a su nieto Andrea Casiraghi, el hijo mayor de la princesa Carolina.
Según Palmero, en 2001 Rainiero III pidió a Patrice Davost, entonces director de los Servicios Judiciales, “una investigación discretapara saber si Andrea podría heredar el trono” en caso de que la princesa Carolina renunciara a sus derechos a la corona.
Andrea Casiraghi es el hijo mayor de la princesa Carolina y su segundo esposo, Stefano.
Según los cuadernos de Palmero analizados por los periodistas de Le Monde, Davost especificó: “En ese momento me pregunté si no quería dejar a un lado a su hijo, dada su difícil relación, pero Rainiero me dijo que era en caso de que Alberto muriera”.
Claude Palmero, el hombre que conoce todos los secretos del Principado
Claude Palmero, ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco
Claude Palmero se convirtió en el administrador del patrimonio real en 2001, tras la muerte de su padre, quien ocupó el cargo durante el reinado de Rainiero III (1923-2005). Al morir este último, su hijo Alberto II ocupó el trono, y Palmero, permaneció en su puesto.
A cargo de los bienes de la corona, Palmero era conocido como una eminencia gris, a quien se le encomendaban cuestiones estratégicas, incluida la adquisición de una participación en el aeropuerto de Niza y la compra de propiedades, además de ser guardián de los secretos palaciegos.
Durante dos décadas, Palmero “fue el intermediario indispensable para cualquiera que quisiera acercarse a Alberto II”, dijo Le Monde. Era el “depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”.
“Antes de ser despedido en junio de 2023, era el indispensable asesor en la sombra del soberano, responsable no sólo de los presupuestos ocultos sino también de expedientes sensibles e incluso de una forma de espionaje”, escribieron los periodistas.
“Gestionó sus numerosos activos, a menudo discretamente alojados en Suiza a través de empresas panameñas; vehículos financieros creados; y dio su opinión sobre numerosos proyectos en curso. También hubo muchas misiones secretas”.
Casi 20 años después, unos documentos llamados “Dossiers du Rocher” acusaron a Palmero de malversación de fondos principescos junto con otros ex altos funcionarios del palacio. Palmero considera que la acusación es falsa y que su despido fue injusto.
Entre el material publicado por el sitio Dossiers du Rocher se encuentran intercambios de correos electrónicos entre cuatro personas cercanas a Alberto II, entre ellas Palmero, acusándolos de connivencia en una supuesta estafa financiera.
A los cuatro señalados se los llamó “G4”: Thierry Lacoste, abogado y amigo de infancia del soberano, Laurent Anselmi, alto funcionario del gobierno, Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo de Mónaco, y Palmero.
“Nunca he aceptado un centavo”, dijo Palmero a Le Monde. “No soy ni un corrupto ni un ladrón, cosas todas inverosímiles de las que me acusa ahora injustamente la familia real, a la que me he dedicado durante dos décadas”.
Dispuesto a hacer cualquier cosa para “restaurar el honor”, a mediados de noviembre del año pasado, el ex cortesano presentó un recurso contra su despido ante el Tribunal Constitucional de Mónaco, en un proceso judicial sin precedentes y potencialmente perjudicial.
“Todas las insinuaciones maliciosas y las incesantes acusaciones contra mí son el resultado de un acoso constante y del deseo de hacer daño”, dijo ante el tribunal.
Palmero también pidió la condena del príncipe para reparar “el inmenso daño moral, el perjuicio y la alteración de las condiciones de vida”, reclamando el millón de euros y su reinstalación en el cargo palaciego.
“Alberto II durante su reinado se felicitó ante sus súbditos y ante el mundo entero de que Mónaco es un Estado de derecho. Por desgracia, hay circunstancias en las que este principio es tristemente olvidado por él y favorece la violencia de la arbitrariedad”, dijo.
Según Le Monde, Palmero señala reiteradamente que “nació rico, gracias a la herencia de su padre, y que ha sabido sacar el máximo partido a su patrimonio”. “En pocas palabras, es cómodamente millonario”, escribieron los periodistas. “Y gasta muy poco. Pero este hombre frugal se ha encontrado, durante los últimos seis meses, en el centro de un thriller político que podría convertirse en un escándalo estatal”.
El príncipe heredero de Mónaco, Jacques, y su hermana gemela la princesa Gabriella, celebraron su noveno cumpleaños este 10 de diciembre con un nuevo retrato oficial publicado por el palacio principesco.
Los gemelos del príncipe Alberto II y la princesa Charlene lucen radiantes en la imagen compartida en la página de Instagram del Palacio de Mónaco. La princesa Gabriella aparece con un abrigo azul marino que presentaba una medalla en la solapa y completó el look con una boina a juego.
Su hermano gemelo, que es el príncipe heredero del trono, lucía elegante con una chaqueta de uniforme de estilo militar combinada con pantalones azul marino como la que utilizó en la Fiesta Nacional del principado, el pasado 19 de noviembre.
La princesa Gabriella Thérèse Marie y el príncipe Jacques Honoré Rainier nacieron el 10 de diciembre de 2014 por cesárea en el Hospital Princesa Grace de Mónaco del principado.
Los gemelos Jacques y Gabriella de Mónaco celebraron sus 9 años con nuevo retrato
La princesa Charlene expresó su alegría en ese momento y se declaró “locamente enamorada” de los gemelos: “Lo que puedo decir es que ambos son muy activos y muy expresivos”, dijo a una revista. “Son hermosos, adorables”.
También contó el momento en que llegaron los niños y admitió algunos nervios por la salud de los bebés que, explicó, habían llegado dos semanas antes: “Al principio, me alegré de escuchar sus primeros gritos. Obviamente estaba un poco abrumado por la emoción”.
La princesa Gabriella, que tiene el título honorífico de condesa de Carládes, nació primero a las 17.04 horas, y su hermano gemelo, el príncipe heredero y marqués de Baux, nació dos minutos después, confirmó en ese momento un comunicado del palacio.
Los nacimientos de los hijos del soberano se celebraron con 21 cañonazos para cada uno desde Fort Antoine, 15 minutos de campanadas de las iglesias del principado y bocinas de barcos del puerto de Mónaco.
Según dijeron los padres en una entrevista en noviembre, los gemelos se están preparando de a poco para asumir sus funciones reales en el futuro, mientras avanza su formación y educación.
La vida de la familia real no fue fácil en los últimos años, cuando circularon rumores de que la pareja real podría estar en crisis. La princesa Charlene permaneció en Sudáfrica sin sus hijos durante diez meses en 2021.
En 2022, tras el reencuentro de la princesa Charlene con la familia, Alberto II reconoció que su esposa padecía problemas de salud y que necesitaba descansar.
En 2022, medios alemanes y franceses informaron que Charlene había abandonado el palacio y estaba “viviendo en Suiza” y que su matrimonio era puramente “ceremonial”.
La princesa reveló en una entrevista reciente que está cansada de escuchar rumores de problemas en su matrimonio con Alberto II, de 65 años, y admitió que no tiene idea de dónde vienen.
La sucesión al trono del Principado de Mónaco se encuentra bien asegurada por los dos hijos de la pareja reinante, Alberto II y Charlene. Se trata de los príncipes Jacques y Gabriella, quienes ocupan los primeros lugares de la sucesión a la corona llevan los Grimaldi, un linaje de comerciantes que llegó desde Génova y conquistó el peñón del Mediterráneo en 1897.
Algunos dicen que el primer Grimaldi, Francesco el Malicioso (“Malizzia”), engañó a los defensores del principado disfrazándose de monje, sólo para poder ingresar en la fortaleza y matarlos. Otros mitos sugieren que una bruja lanzó una maldición sobre la familia después de que uno de los señores la violara o secuestrara y buscara venganza: “Un Grimaldi nunca encontrará la felicidad en el matrimonio”, les habría dicho.
Alberto II es el príncipe de Mónaco desde la muerte de su padre, Rainiero III, en 2005.
¿Dinastía Grimaldi, Polignac o Matignon?
A través de los siete siglos de existencia, la dinastía Grimaldi atravesó una multitud de avatares que hicieron que el apellido en sí desapareciera. En el siglo XVIII, el conde Jacques Goyon de Matignon sentó a su familia en el trono tras casarse con la princesa Luisa Hipólita, única hija de Antonio I de Mónaco. El propio Jacques fue entronizado como soberano al morir su esposa, antes de dejar el trono a su hijo Honorato III.
Pero lo más curioso llegó en el siglo XX, cuando la rama Matignon dio lugar a la familia Polignac, producto de la adopción de una niña bastarda que logró que la dinastía se mantuviera en el trono. El príncipe Alberto I solo tenía un hijo, el príncipe heredero Luis, quien a su vez no tenía un hijo legítimo. Según las normas de herencia de la época, esto significaba que el soltero no era elegible para reinar en el soleado paraíso fiscal.
Si el príncipe Luis -un soltero empedernido que ya tenía 52 años cuando heredó el trono en 1922- no tenía hijos pronto, la corona pasaría a los descendientes de Honorato III (1733-1793), Guillermo, segundo duque de Urach, un noble cuyo origen alemán no sería bienvenido en Mónaco después de la Primera Guerra Mundial.
La princesa Carlota, hija extramatrimonial de Luis II, fue adoptada por su padre para ser incluida en la sucesión al trono cuando la dinastía Grimal carecía de herederos directos.
Bajo presión francesa y en medio de temores sobre una crisis constitucional sobre la sucesión, en 1911 el Principado permitió al príncipe Luis reconocer como legítima a su hija bastarda Charlotte Louise Charlotte Louise Louvet, fruto de su relación con su antigua amante la cantante de cabaret Marie-Juliette Louvet.
Sin embargo, legalmente se declaró inconstitucional, y no fue hasta 1919, cuando el príncipe heredero adoptó a su hija después de que se cambiaron las leyes para permitirlo, que ella se convirtió en su heredera oficial. De este modo, Mónaco evitó caer en manos de alemanes, aunque el descendiente del duque de Urach, actualmente reclama su derecho sucesorio.
Ese mismo año, la joven plebeya Charlotte Louvet, 13 años, fue llevada al Palacio de Mónaco y convertida en una princesa real como por arte de magia y legitimada como una verdadera Grimaldi. Para reforzar aún más la idea de dinastía, Luis consiguió a su hija un esposo de buena cuna francesa: el conde Pierre de Polignac.
Alberto II tiene cuatro hijos, pero solo los dos nacidos de su matrimonio con la princesa Charlene tienen derechos sucesorios: el príncipe heredero Jacques y la princesa Gabriella.
La princesa Carlota y Pierre (que fue nombrado príncipe con el apellido Grimaldi) cumplieron su misión de proporcionar herederos a la corona y tuvieron dos hijos: Antonieta (1920) y Rainiero III (1923). Pero el matrimonio fue un desastre -Pierre era homosexual- y la pareja se separó silenciosamente a mediados de la década de 1920. El príncipe quería que su sexualidad se mantuviera en secreto, antes de divorciarse oficialmente en 1930.
Entonces conocida como Princesa Carlota de Mónaco y Duquesa de Valentinois, Carlota más tarde renunció a su derecho al trono en favor de su hijo, el futuro Rainiero III, quien se convirtió en monarca tras la muerte de Luis II el 9 de mayo de 1949. En su vida posterior, Luis II pasó la mayor parte de su tiempo en París, en la finca de su familia, junto a su esposa Ghislaine Dommanget, con quien se casó en Mónaco en 1946.
Rainiero III y su legendaria esposa, la actriz estadounidense Grace Kelly, que murió trágicamente en 1982, tuvieron tres hijos, que a su vez tuvieron varios hijos, lo que proporciona al Principado de Mónaco una sucesión al trono estable y sin problemas previsibles por al menos una generación más.
La princesa Carolina, hermana mayor Alberto II.
Según la constitución de Mónaco, los derechos dinásticos se transmiten en orden de primogenitura, teniendo preferencia los varones sobre las mujeres en el mismo grado de parentesco. De esta forma, el actual Príncipe Heredero es el hijo mayor de Alberto II, Jacques, marqués Baux, seguido de su hermana gemela la princesa Gabriella, condesa de Carladés, ambos nacidos en diciembre de 2014.
Los niños nacidos a raíz de adulterio o relaciones extramatrimoniales quedan excluidos de la línea sucesoria. Y entre estos se incluye a los dos hijos que el príncipe Alberto II tuvo antes de casarse con la princesa Charlene: Jasmin Grace Grimaldi (hija de Tamara Rotolo) y Alexandre Grimaldi (hijo de Nicole Coste).
La princesa Estefanía y dos de sus hijos tienen derechos sucesorios. La menor, Camille Gottlieb, se encuentra excluida por haber nacido fuera del matrimonio
En el caso de que el monarca no tenga descendientes legítimos, la sucesión recae sobre sus hermanos, en orden de primogenitura y con preferencia del varón; y los hijos de estos. Solamente los descendientes del monarca reinante, así como los hermanos del monarca y sus hijos, que se hayan casado con el consentimiento de éste, y que sean ciudadanos monegascos les corresponden derechos dinásticos.
Esto ubica a la princesa Carolina -hermana mayor de Alberto II- en el tercer lugar en la sucesión al trono, seguida por sus cuatro hijos y seis de los siete nietos que tiene actualmente (uno de ellos está apartado de la sucesión porque nació fuera del matrimonio). Estefanía, hermana menor del príncipe Alberto, y sus hijos, siguen en la línea sucesoria con excepción de la hija menor de la princesa, Camille Gottlieb, nacida fuera del matrimonio.
Quién es quién en la línea sucesoria al trono de Mónaco (actualizado el 28/11/2023)
1. Príncipe Heredero Jacques, marqués de Baux
2. Princesa Gabriella, Condesa de Carladès
3. Princesa Carolina, Princesa de Hannover, primogénita del príncipe Rainiero III
4. Andrea Casiraghi, primer hijo de la princesa Carolina
5. Alexandre Casiraghi, primer hijo de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo
6. Maximilian Casiraghi, segundo hijo varón de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo
7. India Casiraghi, segunda hija de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo
8. Pierre Casiraghi, tercer hijo de la princesa Carolina
9. Stéfano Casiraghi, primer hijo de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo
10. Francesco Casiraghi, segundo hijo de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo
11. Charlotte Casiraghi, segunda hija de la princesa Carolina
12. Balthazar Rassam, hijo de Charlotte Casiraghi y Dimitri Rassam
13. Princesa Alejandra de Hannover, hija de la princesa Carolina y Ernesto de Hannover
14. Princesa Estefanía, hija menor del príncipe Rainiero III
15. Louis Ducruet, primer hijo de la princesa Estefanía y Daniel Ducruet
16. Pauline Ducruet, segunda hija de la princesa Estefanía y Daniel Ducruet
El Palacio de Mónaco se está viendo involucrado en una escandalosa batalla legal después que el príncipe Alberto II destituyó de su cargo a un alto asesor que fue señalado por un sitio web anónimo como parte de una red de corrupción. En respuesta, la familia real confirmó que presentó una contradenuncia penal contra la antigua “eminencia gris” de los Grimaldi.
Claude Palmero fue despedido del palacio el 6 de junio y acaba de difundir un comunicado de prensa en el que se afirma haber sido “víctima de acoso por parte del Palacio” y que deseaba llevar el asunto a la Comisión Europea de Derechos Humanos, “ya que las condiciones de una justicia justa en Mónaco son motivo de preocupación”. “Confío en que dentro de algún tiempo tendremos claridad”, afirmó Alberto II tras anunciar la denuncia contra Palmero.
Antes cercano Alberto II, el antiguo administrador de los bienes de la Corona, Claude Palmero, de 67 años, reclama ahora un millón de euros al palacio por difamación a la luz de sus comentarios recientes, y describió su despido como “arbitrario, difamatorio y sin motivación”.
En un recurso contra su despido, presentado el 13 de julio ante el Tribunal Supremo de Mónaco, Palmero señaló: “Nunca se ha presentado ningún motivo para esta decisión de otra época, que viola manifiestamente el principio de legalidad”. “El príncipe Alberto II, a lo largo de su reino, se ha congratulado ante sus súbditos y el mundo entero de que Mónaco es un Estado de derecho. Por desgracia, hay circunstancias en las que este principio se olvida para privilegiar la violencia arbitraria”, aseguró Palmero.
El asunto comenzó a mediados de julio, cuando la justicia del Principado inició una serie de allanamientos en los domicilios de los cuatro colaboradores del príncipe señalados por un misterioso sitio que publicó explosivas revelaciones sobre la corrupción generalizada en el riquísimo enclave.
El sitio web ‘Les Dossiers du Rocher’, online desde fines de 2021, apuntó por presunta corrupción a Palmero, descrito como el “poseedor de todos los secretos del principado”, desde las cuentas privadas del jefe de la dinastía Grimaldi hasta las inversiones del gobierno.
El diario francés Le Monde describió a Palmero como “el hombre que está haciendo temblar el palacio” por su conocimiento interno y acceso a los negocios privados del príncipe y señala que el soberano y su país podrían ser sacudidos “gravemente” si el exasesor decidía tomar revancha, cosa que ahora está dispuesto a hacer.
“Figura influyente pero discreta en el principado durante dos décadas, este gerente experimentado es el alma de la discreción”, dijo Le Monde. “Desde noviembre de 2001 hasta junio de 2023, ocupó el delicado cargo de administrador de los bienes del príncipe de Mónaco y, como tal, fue el guardián de todos los secretos del principado, desde las cuentas personales del príncipe hasta las inversiones gubernamentales. Es el tipo de persona cuyo lado bueno normalmente tratas de mantener”.
El británico The Times, por su parte, describió: “Palmero ha sido el administrador de bienes reales de Mónaco desde 2005, cuando fue contratado por el padre de Alberto, el príncipe Rainiero, viudo de Grace Kelly. No sólo ha supervisado los desarrollos inmobiliarios en un país donde los precios de las propiedades son en promedio cinco veces más altos que en París, sino que también se le describe regularmente como la éminence grise de Alberto”.
Claude Palmero y otras figuras prominentes señaladas por “tráfico de influencias”
Junto a Palmero, se señaló además al jefe de Gabinete de Mónaco, Laurent Anselmi, y otras figuras prominentes muy cercanas al príncipe de Mónaco, como el abogado Thierry Lacoste, amigo de la infancia de Alberto; y el presidente de la Corte Suprema monegasca, Didier Linotte, que se prepara para dejar el cargo.
De este grupo de fieles “favoritos” de Alberto II originalmente formaban parte, además, el ex jefe de gobierno Michel Roger, que fue víctima de un accidente que lo dejó paraplégico en 2015; y Jean-François Renucci, vicepresidente del tribunal local de casación, que murió en un accidente de tráfico entre Mónaco y Niza en octubre de 2021.
Víctimas del pirateo de su correspondencia por esta web misteriosa, que la justicia francesa y monegasca tratan de dilucidar desde hace 20 meses, los cuatro funcionarios, conocidos como el “G4”, fueron señalados por presuntamente orquestar actos de corrupción relacionados con transacciones inmobiliarias multimillonarias.
Los exasesores están involucrados, puntualmente, en una denuncia por “tráfico de influencias” presentada por el empresario Patrice Pastor, cuyo grupo empresarial está implicado en el proyecto Mareterra, seis hectáreas de lujosas construcciones ganadas al mar Mediterráneo. Los cuatro sospechan que este rico contratista local de obras públicas está detrás de la difusión de los “papers”, aunque Pastor lo niega firmemente.
El supuesto móvil del empresario sería su deseo de conservar el control sobre los lucrativos negocios inmobiliarios del principado, que controla en un 85%, y que Palmero y sus aliados querían limitar. Según cifras oficiales, en Mónaco se vendieron 88 apartamentos nuevos en 2022 por un monto estratosférico de 1.200 millones de euros (1.320 millones de dólares).
Aunque al principio Alberto II apoyó a sus colaboradores, pronto comenzó a distanciarse de ellos. Pero las acusaciones de corrupción hechas por ‘Les Dossiers’ y la subsiguiente lucha del príncipe por distanciarse de ellos dejaron atónito al principado, donde reside el porcentaje más alto de millonarios a nivel mundial.
En declaraciones a los medios franceses, el príncipe Alberto dijo: “Cuando surgen preguntas, debes saber cómo cambiar a las personas que te rodean para encontrar el camino correcto nuevamente y escribir una nueva página en tu historia… Si la confianza se evapora, ya no pueden trabajar juntos”, dijo Alberto II.
El príncipe Alberto II y la princesa Charlene de Mónaco reunieron a toda su familia este 19 de noviembre para celebrar el Día Nacional del principado después de meses de enfrentar rumores de crisis matrimonial. La pareja real asistió a una misa en la catedra, en compañía de las princesas Carolina y Estefanía con sus respectivas familias, y posteriormente apareció en el balcón del Palacio Principesco con sus dos hijos, el príncipe heredero Jacques y la princesa Gabriella.
En vísperas del Día Nacional, los príncipes concedieron por primera vez una entrevista conjunta en la que hablaron de ampliamente sobre su familia y sobre la educación de sus hijos. En declaraciones al diario local Monaco-Matin, se refirieron a Jacques y Gabriella como el “futuro del Principado” y que, en ese contexto, los están preparando para su futuro papel pero que no desempeñarán mayores obligaciones debido a su corta edad.
Los niños, de 8 años, “ya hicieron hecho numerosas apariciones oficiales junto a nosotros. No hay una edad concreta para empezar, veremos cuando se presenten las oportunidades”, dijo Alberto II. “Tenemos especial cuidado en llevarlos a estas obligaciones poco a poco, para no exponerlos demasiado cuando son demasiado jóvenes”.
Jacques, príncipe heredero de Mónaco
“Cuando sean mayores, por supuesto, se involucrarán más en diferentes actividades, eventos y ceremonias. Es importante hacer las cosas poco a poco, sin forzar”, dijo el príncipe. Su esposa, su parte, dijo que como padres están tratando de “hacerles entender por qué contamos con una protección constante, que nos permite sentirnos seguros dondequiera que estemos”.
“No sé si muchos niños de su edad han visitado alguna vez tantos países. Pero es parte de su educación”, dijo el soberano sobre gemelos Jacques y Gabriella, nacidos en diciembre de 2014. “También iremos a finales de año a la Antártida, en un viaje organizado por el Museo Oceanográfico y Robert Calcagno, que creo que será una maravillosa aventura para todos nosotros, pero para ellos en particular”, agregó.
La princesa consorte relató: “Tuvimos la oportunidad de traerlos a Sudáfrica varias veces y disfrutaron inmensamente de estos viajes. Cada vez fue un momento especial para mí mostrarles este entorno en el que crecí. Y muchas veces me dicen que quieren volver allí para ver animales, visitar granjas. También los llevamos a diferentes países del mundo. Es un privilegio poder hacerlo, mostrarles una diversidad de culturas, religiones, diferencias…”
La princesa Gabriella de Mónaco
El soberano agregó que sus hijos son “conscientes de lo que pasa en el mundo” porque “a veces ven las noticias y hablan de ello en la escuela”. “Pero sólo tienen nueve años y no creo que lo entiendan todo”, dijo. “Les hemos estado exponiendo desde que eran muy pequeños a la importancia de la conservación y la preservación de la naturaleza. Ya hicimos jardinería juntos, aprendieron a bucear en la escuela de Pierre Frolla para conocer el fondo marino. Y los llevo cada año al Día Mundial de la Limpieza, para limpiar las calles del Principado”.
Los príncipes, que ocupan el primero y segundo lugar en la sucesión al trono, “están abiertos a la forma en que está cambiando el medio ambiente y a las formas de preservarlo”, explicó Charlene. “Se vuelve natural para ellos. Cuando ven una botella de plástico, tienen el reflejo de saber qué hacer para reciclarla”.
En los últimos años, la pareja real enfrentó rumores sobre su matrimonio en ruinas. Este verano se informó de que la pareja vivía vidas separadas y Charlene pasaba gran parte de su tiempo en Suiza, mientras el periódico alemán “Voici” informó que los príncipes estaban criando juntos a sus gemelos pero que su matrimonio en sí era “sólo para las apariencias” y que eran una “pareja ceremonial”.