La familia real británica, sin el rey Carlos III, y otros miembros de la realeza europea acudirán la próxima semana al Castillo de Windsor para un servicio religioso de homenaje al rey Constantino II de Grecia, fallecido el 10 de enero de 2023 a los 82 años.
La reina Camilla, esposa de Carlos III, encabezará a la familia real británica en la ceremonia en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor, a 40 kms de Londres, en la que se recordará al último rey de Grecia, primo y amigo cercano de la Casa de Windsor.
El rey Carlos III, que inició a principios de febrero su tratamiento contra un tipo de cáncer no especificado, ha pospuesto todas sus funciones públicas y está siendo tratado como paciente ambulatorio, pero continúa trabajando en los documentos estatales.
Descendiente de la reina Victoria de Inglaterra a través de sus abuelas, Constantino II mantuvo excelentes relaciones con la reina Isabel II y el príncipe Felipe.Constantino II, último rey de Grecia, fue elegido como padrino del príncipe Guillermo en 1982. Se espera que el ahora príncipe de Gales asista al servicio conmemorativo en el Castillo de Windsor.
Un servicio en recuerdo de Constantino II, el último rey de Grecia, en el Reino Unido
Descendiente de la familia real de Dinamarca, Constantino II ascendió al trono en 1964 a los 23 años durante uno de los períodos más turbulentos de la historia griega moderna y fue derrocado en 1967. El rey y su familia huyeron a Roma.
Cuando se restableció la democracia en 1974, casi el 70 por ciento de los griegos votaron a favor de la abolición de la monarquía en un referéndum, poniendo fin a una dinastía iniciada por el bisabuelo de Constantino, Jorge I, nacido en Dinamarca, en 1863.
Constantino II se convirtió en el último Rey de Grecia en marzo de 1964, al fallecer su padre Pablo I. El joven monarca, que ya había alcanzado la gloria tras ganar un oro olímpico en vela, al principio gozó de gran popularidad.Meses después de su ascenso al trono en 1964, Constantino II se casó con la princesa Ana María de Dinamarca, hija del rey Federico IX. Tuvo cinco hijos: Alexia, Pablo, Nicolás, Teodora y Filipo.
Constantino II, casado desde septiembre de 1964 con la princesa Ana María de Dinamarca, tuvo dos hijos nacidos en Grecia, Alexia y Pablo, mientras el tercero, Nicolás, nació en Roma. La familia se instaló en 1974 en en Hampstead Garden Suburb, en el norte de Londres.
El rey Constantino era descendiente de la realeza británica a través de su abuela paterna, la princesa Sofía de Prusia, nieta de la reina Victoria. A través de su madre, Federica de Hannover, era descendiente de la primogénita de Victoria, la emperatriz consorte de Alemania.
Constantino II y Ana María vivieron en el exilio durante muchos años en Hampstead Garden Suburb, en el norte de Londres, antes de regresar a Grecia en 2013.Constantino II murió en un hospital de Atenas el 10 de enero de 2023 a los 82 años y fue sepultado en el cementerio real de Tatoi, donde están sepultados todos los anteriores reyes griegos.
Constantino II de Grecia era primo y amigo del rey Carlos III y tío de Felipe VI de España
Sobrino del fallecido príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II que había nacido como un príncipe de Grecia, Constantino II tenía una estrecha amistad con Carlos III, quien lo eligió como padrino de su hijo Guillermo, ahora Príncipe de Gales.
Carlos III no pudo asistir al funeral de Constantino en Atenas debido a compromisos que incluían reunirse con el presidente de Chipre, y su hermana, la princesa Ana, lo representó en la ceremonia junto a Lady Gabriella Windsor, también ahijada del rey de Grecia.
A la ceremonia en Windsor acudirán la reina viuda Ana María, su hijo mayor, el príncipe heredero Pablo y otros miembros de la familia real griega y de la realeza extranjera para el servicio conmemorativo en la capilla del siglo XV en Berkshire.
Al servicio, que estará dirigido por el decano de Windsor, el reverendo Christopher Cocksworth, también asistirán los reyes Felipe VI y Letizia de España y los reyes eméritos Sofía (hermana mayor de Constantino II) y Juan Carlos I.
Un grupo de científicos identificó “de forma concluyente” los restos del rey Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, fallecido hace casi 2.500 años. Estaban en las tumbas halladas hace 50 años al excavar la antigua ciudad de Vergina, norte de Grecia, donde los compañeros de batalla de Alejandro eran tradicionalmente enterrados en un cementerio.
“Los esqueletos estudiados se encuentran entre los más importantes históricamente de Europa”, afirmó el director de la investigación, Antonios Bartsiokas, profesor de antropología en la Universidad Demócrito de Tracia en Grecia. “Hemos centrado nuestra discusión en los hechos científicos y la evidencia histórica que impactan la aceptación o el rechazo de la ubicación del rey Felipe II de Macedonia”.
El rey Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno
Los restos de Filipo II estaban en la antigua ciudad griega de Vergina
En 1977, los arqueólogos hicieron el descubrimiento de tres tumbas reales -denominadas tumbas I, II y III- que contienen restos de la familia de Alejandro Magno, que datan del siglo IV a.C. Los investigadores estuvieron de acuerdo en que contenían los restos de Filipo II, del hijo de Alejandro Magno (Alejandro IV) y su medio hermano (Felipe III de Macedonia). Pero según el estudio, cuál tumba contenía a cada persona ha sido un “debate de larga data”.
La mayoría de los estudiosos coincidieron en que la Tumba III pertenecía a Alejandro IV, el hijo adolescente de Alejandro Magno, pero el “extenuante debate” sobre las otras dos tumbas continuó. Para zanjar el debate, los investigadores estudiaron radiografías de los esqueletos y consultaron escritos antiguos sobre cada figura, incluidas sus características anatómicas y posibles problemas físicos.
Los restos de Filipo II de Macedonia fueron hallados en 1977 en la antigua ciudad griega de Vergina.
Los investigadores identificaron ahora de manera concluyente que la Tumba I contenía al padre de Alejandro. “En el esqueleto masculino de la Tumba I se encontró una fusión de rodilla que coincide con la evidencia histórica de la cojera del rey Filipo II”, señala el estudio publicado en el Journal of Archaeological Science. “Estas conclusiones refutan la especulación tradicional de que la Tumba II pertenece a Felipe II”.
Pero el profesor Bartsiokas y sus colegas creen que la evidencia disponible es clara y que el padre de Alejandro Magno se encuentra en la Tumba I. “Hemos proporcionado pruebas convincentes de múltiples fuentes que demuestran de manera concluyente que Filipo II fue enterrado en la Tumba I”, afirman. “Nuestra hipótesis de Filipo II en la Tumba I sigue sin ser cuestionada en la literatura revisada por pares y creemos que la evidencia disponible es concluyente”.
La tumba de Alejandro Magno sigue sin ser encontrada
Alejandro Magno, rey de Macedonia
Alejandro III de Macedonia nació en Pella, la antigua capital de Macedonia, en julio del 356 a.C. y dirigió un ejército a través de los territorios persas de Asia Menor, Siria y Egipto, reclamando la tierra a su paso.
Su mayor victoria fue en la batalla de Gaugamela, ahora norte de Irak, en 331 a. C., y durante su viaje a través de estos territorios persas, se dice que nunca sufrió una derrota, lo que le llevó a ser conocido como Alejandro Magno, “el Grande”.
Después de esta batalla en Gaugamela, Alejandro dirigió su ejército otros 17.700 kilómetros , fundó más de 70 ciudades y creó un imperio que se extendía por tres continentes: desde Grecia en el oeste, hasta Egipto en el sur, el Danubio en el norte y el Punjab indio en el este.
Murió de fiebre en Babilonia en junio del 323 a.C. y fue enterrado en Menfis, Egipto, pero se cree para evitar saqueos que su cuerpo fue trasladado a finales del siglo IV o principios del III a Alejandría, donde fue enterrado nuevamente.
Se han realizado más de 100 intentos oficiales para encontrar los restos del rey. En 2021, un funcionario egipcio afirmó que la tumba de Alejandro Magno se encuentra en el oasis de Siwa, un área urbana cerca de la frontera de Libia con Egipto, aunque no se verificó ninguna supuesta evidencia de la afirmación.
La causa de la muerte de Alejandro Magno también es un misterio, aunque las teorías incluyen fiebre, infección, alcoholismo, asesinato e incluso el trastorno neurológico síndrome de Guillain-Barré (SGB), según un artículo de 2018 en el Ancient History Bulletin.
El príncipe Manuel Filiberto de Saboya reclamó para sí mismo la disputada jefatura de la Casa Real de Italia, disputada por su primo el duque de Aosta, dos días después del funeral de su padre, Víctor Manuel de Saboya.
En un documento que firmó como Duque de Saboya, título que ostentaba su padre, el príncipe Manuel Filiberto se refirió al “desafío” que asume como jefe de la dinastía, un puesto disputado por otra rama de la familia real italiana.
“Mi padre me ha dejado una gran responsabilidad. Tengo el deber de liderar la Casa Real de Saboya, que cuenta con una contemporaneidad cada vez más multifacética y compleja”, dijo el príncipe, de 52 años, en un mensaje publicado en Twitter.
“Mientras me preparo para esta difícil tarea, me doy cuenta más que nunca de la importancia de la unión de mi familia, el mejor recurso para enfrentarme a este reto”, aseguró Manuel Filiberto, que también utiliza el título de Príncipe de Venecia.
Y agregó: “La Casa de Saboya tiene la obligación de ser testigo de la riqueza de una tradición y una historia que abarca más de mil años. Es un encargo que asumo hoy con espíritu de servicio”.
La jefatura de la Casa Real de Saboya, motivo de una disputa familiar de largo historial
Manuel Filiberto es el único hijo de Víctor Manuel de Saboya (1937-2024), último príncipe heredero de Italia.
El príncipe Víctor Manuel, único hijo varón del último rey de Italia, Umberto II, falleció el pasado 3 de febrero en Ginebra a los 86 años. El último príncipe heredero italiano tenía nueve años cuando debió partir al exilio junto a su familia.
Durante el reinado de su abuelo, Víctor Manuel III, la Casa de Saboya había mantenido una cuestionable connivencia con el régimen fascista de Benito Mussolini. El rey firmó y promulgó las leyes raciales que llevaron a la deportación de casi 8.000 judíos italianos.
Umberto II, hijo de Víctor Manuel III, reinó brevemente, entre mayo y junio de 1946, hasta que los italianos votaron por abolir la monarquía y exiliar al rey, la reina María José, al príncipe Víctor Manuel y a sus tres hijas.
Como sanción por la colaboración de Víctor Manuel III con el régimen de Mussolini y la firma de las leyes raciales, un artículo de la Constitución de la nueva República Italiana impidió a los reyes anteriores de la Casa de Saboya, a sus esposas y a los descendientes varones de la familia entrar en suelo italiano.
Joven de carácter controvertido y autoritario, Víctor Manuel estuvo en constante discusión con su padre Umberto II, entre otras cosas, por su matrimonio. Se casó con la campeona suiza de esquí acuático y heredera Marina Ricolfi Doria en 1971 y vivieron durante muchos años en una lujosa villa a orillas del lago Lemán.
La mala relación con Umberto II, que al parecer pasó el resto de su vida rechazando el matrimonio de Víctor Manuel con Marina Donia, abrió una disputa interna en la casa Saboya sobre quién era el heredero legítimo del último rey.
Según los expertos, Víctor Manuel perdió su derecho sucesorio tras su matrimonio con Marina Doria, hasta el punto de que, según el “Annuario della Nobiltà italiana”, él ni su hijo Manuel Filiberto parecen haber perdido todos los títulos reales.
La reina Sofía de España, el príncipe Alberto II de Mónaco y el ex rey Fuad II de Egipto encabezaron la lista de miembros de la realeza que asistieron este fin de semana en Turín al funeral del Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia.
Único hijo varón del rey Umberto II, el príncipe Víctor Manuel de Saboya falleció el 3 de febrero en Suiza a los 86 años. Nacido en 1937, fue el príncipe heredero italiano en 1946, pero nunca llegó a ser rey ya que ese año Italia votó por abolir la monarquía y convertirse en república.
Al funeral privado, presidido por la viuda, Marina Doria, su hijo Manuel Filiberto, la esposa de este, Clotilde Courau, y sus dos hijas, las princesas Victoria y Luisa. Les acompañó, entre otros miembros de la familia, la princesa María Pía, hija mayor del rey Umberto II, de 89 años.
La lista de asistentes de la realeza se completaba con los príncipes Juan de Luxemburgo, Filipos de Grecia y Leka de Albania, Aimon y Olga de Saboya (duques de Aosta); la princesa Victoria Romanova de Rusia; el duque de Castro y su hija Maria Chiara de Borbón-Dos Sicilias
El príncipe Boris de Bulgaria y el príncipe Alfonso de Braganza estuvieron entre los asistentes junto al príncipe Charles-Louis y la princesa Ileana de Orleáns (duques de Chartres) y los príncipes Dimitri, Miguel y Helena de Yugoslavia, sobrinos del fallecido Víctor Manuel.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya fue sepultado en la Basílica de Superga
El funeral del príncipe Víctor Manuel de Saboya tuvo lugar en el Duomo de Turín, que custodia la Sábana Santa de Turín, que perteneció a la Casa de Saboya hasta 1983. A las afueras de la catedral se congregaron varios centenares de italianos.
El féretro de Víctor Manuel, recubierto por la bandera roja y blanca de los Saboya, fue posteriormente sepultado en el panteón familiar de la basílica de Superga que domina Turín, construida a principios del siglo XVIII por orden del duque Víctor Amadeo II de Saboya.
La mayoría de los miembros de la familia Saboya están enterrados en esta basílica.
La joven Victoria de Saboya tiene, a los 20 años, una vida intensa: glamurosa modelo con miles de seguidores en Instagram, es una estudiante de ciencias políticas e historia del arte que se ha convertido en la nueva pretendiente al trono italiano tras la muerte de su abuelo, el príncipe Víctor Manuel de Saboya.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya, fallecido el 2 de febrero en Ginebra, Suiza, a los 86 años, era el único hijo varón del último rey de Italia, Umberto II. Fue el último príncipe heredero de la corona brevemente, durante el reinado de su padre en mayo de 1946, hasta que la monarquía fue abolida y la constitución republicana los expulsó del país.
Víctor Manuel de Saboya murió el 2 de febrero a los 86 años en Suiza.. En 2021, el abuelo de la princesa Victoria rompió las reglas sucesorias dinásticas para incluirla en la línea sucesoria.El príncipe Manuel Filiberto con su hija mayor, la princesa Victoria de Saboya. En 2023, el heredero dio un paso al costado para permitir que la su hija se convirtiera en la nueva jefa de la Casa Real de Saboya
En 2021, Víctor Manuel de Saboya sacudió el tablero de la batalla dinástica que libran los descendientes de los reyes de Italia al incorporar a su nieta a la línea sucesoria. Y fue una noticia asombrosa porque la ‘ley sálica’ prohíbe que una mujer herede la jefatura de la familia, que pasó de hombre a hombre desde el año 1003.
El puesto de Jefe de la Casa Real de Saboya habría pasado primero a su único hijo, el príncipe Manuel Filiberto, de 51 años, pero el hombre dio un paso atrás en 2023. Convencido de que la dinastía necesitaba renovarse y dejar atrás el pasado, el príncipe declaró que su hija mayor, la princesa Victoria “haría un mejor trabajo”.
En declaraciones a la prensa, el príncipe italiano describió a su hija como una “princesa del rock ‘n’ roll” y dijo que le daba “un gran placer” renunciar porque a Victoria le iría “mejor” que a él comopretendiente del trono italiano. “Me haré a un lado y dejaré que una mujer se presente una vez más, estoy seguro de que lo hará mejor que yo”, dijo.
La princesa modelo e influencer Victoria de Saboya: ¿será Reina de Italia?
Vittoria Cristina Chiara Adelaide Maria de Saboya, nacida en 2004, es la primera de las hijas de Manuel Filiberto de Saboya, príncipe de Venecia, y de su esposa, la actriz francesa Clotilde Coureau. La princesa (que tiene una hermana menor, Luisa) ahora reside en París y trabaja en la consolidación de su propia marca de moda.
Su perfil de Instagram tiene más de 100.000 seguidores y en su página aparecen fotos de sesiones fotográficas de algunas de las marcas de moda francesas más importantes como Dior. La princesa, que según dicen se parece mucho a su glamorosa bisabuela, la reina María José, trabajó como modelo desde que era adolescente y apareció en la portada de Vanity Fair en Francia.
Las biografías de la princesa dicen que asistió a la École Diagonale de París, conocida por sus excelentes programas de arte y deporte. Tiene pasión por el arte y la moda y también hizo campaña a favor de cambios educativos y posa regularmente en la Semana de la Moda, recientemente asistió a desfiles de Dior y Valentino.
Durante su tiempo libre, la princesa Victoria viaja entre Ginebra, donde nació y donde su familia vivió desde que se exiliaron, y Montecarlo, donde vive su padre Manuel Filiberto, y una granja italiana propiedad de su familia en Umbertide, Umbría, en la que producen vino y aceite.
Cuando en 2021, la rama principal de la dinastía Saboya quebrantó la Ley Sálica para permitir a Victoria heredar el trono (ante la oposición de la rama Aosta de la familia real), la princesa dijo al New York Times que el cambio de ley “fue el mejor regalo” que pudo hacerle su abuelo. Consultada sobre si sentía Italia estaba dispuesta a aceptarla como reina o jefe de la dinastía, dijo: “Italia no es realmente progresista, pero aprenderán”.
“Fue mi padre quien tomó esta decisión que me parecemuy acertada y moderna”, celebró entonces el príncipe Manuel Filiberto. “Todo el mundo se está dando cuenta, aunque un poco tarde, de que la inteligencia y la sensibilidad de las mujeres a cargo pueden ser maravillosas. La Ley Sálica es anacrónica, está pasada de moda. Los hombres no tienen nada más, si es que algo menos. La gente ahora está comprendiendo, aunque sea un poco tarde, que la inteligencia y la sensibilidad de una mujer las convierte en grandes líderes”.
Italia abolió la monarquía para convertirse en una República en 1946, después de acusar a la Casa de Saboya de complicidad con el régimen fascista de Benito Mussolini. Pero la familia real, que proporcionó reyes a Italia desde la unificación del país en el siglo XIX, nunca perdió la esperanza de que la monarquía pueda ser restaurada. Señalan el caso de España, donde se restableció la monarquía tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.
Una aristócrata alemana, descendiente del último rey de Sajonia, llegó a la portada de la revista Playboy. La mujer asegura que su tatarabuelo, el último monarca de una línea dinástica de 1.000 años, “definitivamente habría aprobado” la sesión de fotos en la que aparece desnuda.
Xenia, de 37 años, es la hija de la princesa Iris de Sajonia y aparece en topless en la portada de la versión alemana de la revista Playboy y dijo que espera demostrar que “todas las mujeres son hermosas tal y como son”.
Xenia dijo que no sabe cómo reaccionará su familia, pero dijo estar segura de que su tatarabuelo, el rey Federico Augusto III, “habría aprobado definitivamente” su sesión de fotos. “Me lo describieron como muy gracioso y cariñoso”, explicó en el reportaje.
El rey Federico Augusto III se convirtió en el último monarca de Sajonia, un reino que formaba parte del Imperio alemán, hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Abdicó al trono en 1918 y murió en 1932.
Xenia, descendiente de la realeza alemana, modelo de Playboy y “una desgracia para la Casa de Wettin”
Xenia, que utiliza el título real, es hija de la princesa Iris de Sajonia.
Xenia se encuentra actualmente en plena disputa con la familia real de Sajonia, quienes rechazan su reclamo al título de princesa desde que publicó en 2011 una autobiografía titulada “Xenia: la vida de una princesa en el siglo XXI”.
El jefe de la casa real, María Emanuel, margrave de Meissen, -fallecido un año después- se lamentó: “”Ella no es nada. No puede tener una biografía. Esto es un terrible paso en falso, una desgracia para la Casa de Wettin, de 1.000 años de antigüedad”.
Pero la tataranieta del último rey de Sajonia no tiene derecho al título real porque es hija de una princesa y no de un príncipe. Su madre, Iris, una peluquera de Dusseldorf, es la hija menor del príncipe Timo (1923-1983). El padre de Timo era el príncipe Ernesto Enrique, hijo de Federico Augusto III. El padre de Xenia, Theo Clevan, es un granjero.
Los expertos en nobleza alemana dicen que Xenia no puede afirmar nada más que ser la tataranieta del último monarca gobernante del estado alemán de Sajonia. Sin embargo, se considera miembro de la pequeña nobleza alemana y está ampliamente relacionada a las casas reales de Austria, Baviera, Luxemburgo, Prusia, entre otras.
El tatarabuelo de Xenia, el rey Federico Augusto III de Sajonia.
A pesar de las críticas recibidas por su familia, Xenia no duda en afirmar sin fundamentos que es una princesa auténtica. Además, se hizo conocida por tener su banda de rock y participar en programas de TV como en varios programas reality show, en la versión alemana de “I’m a Celebrity!” y en una telenovela local. La cadena sueca Ikea la reclutó como modelo de sus productos.
En su libro, escribió abiertamente sobre cómo su padre se negó a reconocerla como su hija hasta que se le presentaron pruebas. Además, alegó que su padre abusó de ella cuando era niña y que su madre le creyó después de que la policía le mostró las pruebas.
La vida del príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo y heredero del último rey de Italia, estuvo salpicada de escándalos y polémicas. El príncipe de Nápoles, que falleció el 3 de febrero a los 86 años en Suiza, esperó medio siglo para retornar a Italia desde el exilio, y aunque abogaba por la restauración de la monarquía, nunca hizo nada para conquistar el corazón de los italianos.
Nacido en 1937, cuando Mussolini era el dictador de facto de Italia con la complicidad del rey Víctor Manuel III, el príncipe Víctor Manuel tenía nueve años cuando se vio obligado a exiliarse con toda su familia tras la caída de la monarquía. Desde entonces, las circunstancias y su carácter lo condenaron a una vida de sórdidas controversias.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) fue el único hijo varón del rey Umberto II y la reina María José, princesa de Bélgica.
El caso más dramático de esto ocurrió el 17 de agosto de 1978. En agosto de ese año, el yate de Víctor Manuel estaba amarrado en el puerto de Cavallo, isla de Córcega, cuando notó que le habían robado un bote. Lo vio amarrado a otro barco cercano y, enfurecido, agarró un rifle y partió para enfrentarse a los supuestos ladrones.
Mientras se preparaba para abordar el yate, uno de sus pasajeros, Nicky Pende, apareció a la vista y le disparó. La bala falló pero alcanzó al adolescente alemán Dirk Hamer, de 19 años, que dormía en la cubierta de un barco contiguo.
“Debí haber muerto yo en lugar de ese chico, fui yo quien quiso pegarle a ese cobarde, él quería darme una lección”, relató Pende.
El joven recibió el disparo en la pierna derecha y nunca se recuperó. La bala le cortó la arteria femoral y luego se alojó en el coxis. Fue llevado al hospital de Ajaccio y luego al de Marsella pero sus condiciones empeoraron día a día. Finalmente llegó a una clínica en Heidelberg, Alemania, donde murió el 8 de diciembre de 1978.
En 1978, Víctor Manuel de Saboya fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega.
Detenido por la policía, el ex príncipe heredero del trono italiano apareció en las portadas de los diarios y los programas de televisión rodeado de policías y esposado ante un tribunal. Víctor Manuel aceptó la responsabilidad civil por la muerte, pero una investigación penal francesa se prolongó durante una década.
Nicky Pende dijo que el proceso fue “comprado, una broma, una vergüenza” y acusó a la justicia francesa de “no mover un dedo para buscar al verdadero culpable”. “La nuestra fue descrita como una pelea entre dos buscadores de placer que llevaban una vida inútil, mientras que en realidad explotó porque esa noche había una persona que caminaba armada y no dudó en disparar y matar”, dijo.
Finalmente, el hijo del rey Umberto II fue absuelto de los cargos de asesinato en noviembre de 1991 por la Corte de Asises de París y solo fue condenado solo a 6 meses de prisión por el porte ilegal de su arma de fuego, utilizada fuera de su residencia.
Unos 15 años después, funcionarios italianos lo grabaron en secreto alardeando en la cárcel de Potenza, mientras cumplía una condena por proxenetismo, de haber “engañado al tribunal francés”.
Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991. Netflix narra este suceso en la serie “El rey que no fue”, difundida en la plataforma desde julio de 2023.
En un video de seis minutos grabado en secreto en 2006 y publicado en el periódico Il Fatto Quotidiano en 2016, se escucha al príncipe decir “Me equivoqué… me equivoqué”, al referirse al hecho.
“Tengo que decir que los tomé a pasear… el fiscal había pedido cinco años y seis meses. Estaba seguro de ganar. Me dieron seis meses de sentencia suspendida [por posesión de armas]; A los seis meses hubo una amnistía, ni siquiera registraron [la sentencia]. ¡Voy a salir!”.
Más tarde, Víctor Manuel negó que la grabación pudiera interpretarse como la confesión del asesinato de Hamer: “Las frases están desconectadas entre sí, con largas partes de palabras incomprensibles o de pausas que hacen imposible la relación de las varias partes con las que se pretende acreditar la tesis de la admisión de la culpa.
“El vídeo divulgado por Il Fatto Quotidiano ha sido artificialmente manipulado, montando hasta siete partes distintas para tratar de dar sentido a las frases pronunciadas”, aseguró.
El caso estuvo en el centro de una larga y amarga batalla legal en Francia entre los Saboya y la familia Hamer, en particular su hermana Birgit.
En 2017 el Tribunal Supremo de Casación de Italia dictaminó que la absolución de Víctor Manuel del cargo de asesinato “no significa que esté exento de responsabilidad”, ya que participó en el tiroteo “más allá de cualquier presunción de legítima defensa”.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya, último príncipe heredero de Italia, que murió el 3 de febrero en Ginebra a los 86 años, protagonizó uno de los matrimonios más escandalosos de su tiempo para la realeza europea. Él y su esposa, Marina Doria, desafiaron los mandatos dinásticos y estuvieron juntos más de 53 años.
Nacido el 12 de febrero de 1937 en Nápoles, Víctor Manuel fue el príncipe heredero de la casa de Saboya de mayo a junio de 1946. Abandonó Italia a los 9 años, desterrado igual que todos los descendientes varones de la casa real, como sanción por la colaboración de su abuelo, Víctor Manuel III, con el régimen fascista y la firma de leyes raciales.
En la década de 1960, Víctor Manuel, el hijo del último rey italiano Umberto II, se enamoró perdidamente de la hermosa burguesaMarina Rocolfi Doria, una rica heredera y campeona olímpica de esquí, un partido totalmente inadecuado para el heredero de los Saboya.
Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) fue el último príncipe heredero de Italia. Único hijo varón del rey Umberto II de Italia y María José de Bélgica, vivió en el exilio desde los 9 años.
La boda de Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria escandalizó al último rey de Italia
Se dice que su padre incluso amenazó con desheredar y nombrar su sucesor a su sobrino Amadeo de Saboya-Aosta. “Corres el riesgo de ser excluido de cualquier derecho de sucesión como jefe de la Casa de Saboya y reclamar el Reino de Italia”, le advirtió en una carta.
El rey Umberto II estaba tan en contra del matrimonio de su hijo que, para hacerle olvidar de la burguesa Marina Doria, intentó comprometerlo con varios descendientes de la nobleza italiana y la realeza europea.
Pero el rey, desde su exilio en Portugal, finalmente tuvo que aceptar que la batalla estaba perdida, debido a la terquedad de su heredero. En 1967, los periódicos anunciaron el compromiso de Víctor Manuel conMaría Antonieta de Württemberg; ese mismo año, la noticia era la misma pero la prometida era otra: la princesa Isabel de Saboya-Génova.
Pero Víctor Manuel estaba decidido a casarse únicamente con Marina Doria, dos años mayor. Para vivir su amor con ella hizo comprender a su padre que no le importaba su derecho al trono y que incluso él también estaba dispuesto a renunciar a su herencia.
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.
Al final, el príncipe heredero prevaleció y se casó con la novia que él mismo había elegido. El matrimonio civil con Marina tuvo lugar el 11 de enero de 1970 en Las Vegas y la ceremonia religiosa se celebró el 7 de octubre de 1971 en Teherán. Tuvieron un hijo: el príncipe Manuel Filiberto de Saboya, que nació en Ginebra el 22 de junio de 1972.
Nacida en Ginebra el 12 de febrero de 1935 (Víctor Manuel también nació el mismo día y mes pero en 1937), Marina Doria era hija de René Italo Ricolfi Doria, un industrial suizo de origen italiano, de ascendencia genovesa, indirectamente vinculado a la antigua familia noble Doria que hizo la historia de la república marinera de Génova, y de Iris Amalia Benvenuti.
Marina Doria no tenía linaje real y por eso Umberto II estaba ferozmente en contra: para el rey no era posible que un príncipe heredero de Europa se casara con una mujer burguesa. Pero pocos años después Harald de Noruega y Carlos Gustavo de Suecia contrajeron matrimonio con jóvenes plebeyas sin sangre real.
Cuando Víctor Manuel y Marina se encontraron por primera vez en 1954, ella era campeona de esquí acuático: había ganado el primer campeonato del mundo en 1953, repitió la hazaña en 1955 y de nuevo en 1957. Fue la primera suiza en ganar un título de campeonato mundial en este deporte. Juntos empezaron a frecuentar la jet-set, a viajar a destinos de lujo, a ser fotografiados en estaciones de montaña, en las pistas de esquí de los Alpes suizos.
El 15 de diciembre de 1969 Víctor Manuel emitió un “real decreto” en el que se proclamaba rey Vittorio Emanuele IV de Italia (aunque sin trono ni nación que gobernar) y concedió a Marina el título de Duquesa de Sant’Anna di Valdieri.
Su vínculo duró exactamente 70 años y juntos siempre se enfrentaron a todo, empezando por la enérgica aversión de la familia real. Con gran paciencia, Marina nunca dejó solo a su errático marido en los distintos procesos judiciales en los que se vio involucrado y lo visitó en la prisión las dos veces que fue detenido.
Víctor Manuel y Marina de Saboya vivieron en Ginebra hasta 2002, cuando fue abolida la norma constitucional que obligaba a los herederos varones de la Casa de Saboya a permanecer en el exilio. Ese mismo año, regresaron juntos a Italia: el príncipe se distanció de las leyes raciales fascistas y aceptó oficialmente el fin de la monarquía en Italia.
Víctor Manuel de Saboya, el único hijo del último rey de Italia, que vivió exiliado en la vecina Suiza durante la mayor parte de su vida, murió a los 86 años en su casa de Ginebra este 3 de febrero.
El controvertido príncipe, que fue acusado de asesinato de un joven, tenía nueve años cuando partió al exilio, viviendo entre Suiza, Francia y Córcega hasta finales de 2002, cuando finalmente se le permitió volver a su país natal.
En una entrevista con el diario italiano Il Corriere della Sera, Víctor Manuel de Saboya fue consultado sobre si lamentaba no haber sido rey: “No, simplemente lamento no haber crecido en Italia”.
El último Príncipe Heredero de Italia era hijo de Umberto II y María José, los “Reyes de Mayo”
El príncipe Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) era el único hijo varón del rey Umberto II y la reina María José, princesa de Bélgica.
Nacido en 1937 en la ciudad de Nápoles, en el sur de Italia, el único hijo varón del rey Umberto II fue bautizado Vittorio Emanuele Alberto Carlo Teodoro Umberto Bonifacio Amedeo Damiano Bernardino Gennaro Maria, pero también aclamado como “el príncipe del Imperio” recientemente proclamado por el régimen fascista.
Su madre era la princesa María José, la hermosa hija de los reyes Alberto I y Elisabeth de Bélgica. Era conocida como la “reina rebelde” por su actitud contraria al régimen de Benito Mussolini, lo que la distanció de su familia política.
Mujer de gran cultura, enamorada de la música y apasionada del deporte, María José había intentado distanciar a los Saboya del régimen fascista, lo que llevó a su suegro Víctor Manuel III a ordenar su prisión en el Palacio Real de Milán en 1943.
El niño pasó su infancia en Roma y un mes antes del armisticio del 8 de septiembre de 1943 fue obligado por el rey, su abuelo Víctor Manuel III, a exiliarse con su madre y sus tres hermanas en un pueblo de la provincia de Cuneo.
Víctor Manuel tenía nueve años cuando fue testigo de la caída de la Casa de Saboya. El 9 de mayo de 1946, el rey Victor Manuel III abdicó al trono luego de 46 años de reinado en un intento final e inútil de salvar la monarquía.
El monarca había mantenido una cuestionable connivencia con el régimen fascista de Benito Mussolini durante la última década de su reinado y firmó y promulgó las leyes raciales que provocaron la deportación de casi 8.000 judíos italianos a partir de 1943.
Tras su abdicación, Víctor Manuel III, considerado un traidor de la constitución, partió al exilio con el título de Conde de Pollenzo y murió un año después en Egipto.
Subió al trono su hijo, Humberto II (1904-1983), hasta entonces Príncipe de Piamonte, de quien los Saboya esperaban que pudiera levantar la imagen de la Casa Real, pero para entonces el prestigio real había caído estrepitosamente.
Víctor Manuel de Saboya tenía tres hermanas, las princesas María Gabriela, María Pía y María Beatriz.
Humberto II fue rey durante apenas un mes, desde el 9 de mayo hasta el 2 de junio de 1946, fecha en que los italianos abolieron en referéndum la monarquía, y optaron por la actual república.
Los italianos asociaban al rey con el régimen fascista y recordaba claramente la cobardía de la familia real, que huiría en septiembre de 1943 de Roma ante el ataque de los alemanes, dejando el gobierno desorganizado y al ejército sin órdenes claras.
Fue el final de la Casa de Saboya, que reinaba la Italia unificada desde 1861. El rey Umberto II, la reina María José, el príncipe Víctor Manuel y sus hijas emprendieron entonces un largo exilio.
Como sanción por la colaboración de Víctor Manuel III con el régimen de Mussolini y la firma de las leyes raciales, un artículo de la Constitución de la nueva República Italiana impidió a los reyes anteriores de la Casa de Saboya, a sus esposas y a los descendientes varones de la familia entrar en suelo italiano.
Tras conocerse la muerte de Víctor Manuel, el líder del Partido Verde italiano, Angelo Bonelli, lamentó que al príncipe le haya tomado “más de 60 años distanciarse” de las leyes raciales italianas de 1938.
“Durante una entrevista televisiva en 1997, se negó a pedir disculpas por la implicación de un miembro de la familia Savoy en la firma de las leyes raciales”, afirmó Bonelli.
“No fue hasta 2002, en una declaración emitida desde Ginebra, que tomó oficialmente una posición contra las leyes raciales, siendo la primera vez en la historia de la Casa de Saboya”, agregó.
Víctor Manuel de Saboya, una vida en el exilio
Como único hijo varón del rey Umberto II, el príncipe Víctor Manuel de Saboya fue el heredero oficial del trono de Italia solo durante un mes, en mayo de 1946, hasta el fin de la monarquía.
En exilio del Umberto II transcurrió en Cascais, cerca de Lisboa, donde también vivían su hermana Juana, reina madre de Bulgaria, de los condes de Barcelona y de los condes de París, entre otras regias personalidades.
Mientras tanto, la reina María José, partió con el príncipe Víctor Manuel, a Merlinge, en Suiza. Desde hacía mucho tiempo que el matrimonio no se llevaba bien y el exilio fue la excusa perfecta para separarse.
Joven de carácter controvertido y autoritario, Víctor Manuel estuvo en constante discusión con su padre Umberto II, entre otras cosas, por su matrimonio.
Víctor Manuel de Saboya se casó con la campeona suiza de esquí acuático y heredera Marina Ricolfi Doria en 1971 y vivieron durante muchos años en una lujosa villa a orillas del lago Lemán.
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.
En su juventud trabajó como vendedor para la empresa italiana de helicópteros Agusta y forjó una amistad con el Sha de Irán a través de sus negocios. Su boda se celebró en Teherán.
La mala relación con Umberto II, que al parecer pasó el resto de su vida rechazando el matrimonio de Víctor Manuel con Marina Donia, abrió una disputa interna en la casa Saboya sobre quién era el heredero legítimo del último rey.
Según los expertos, Víctor Manuel perdió su derecho sucesorio tras su matrimonio con Marina Doria, hasta el punto de que, según el “Annuario della Nobiltà italiana”, él ni su hijo Manue Filiberto, nacido en 1972, parecen haber perdido todos los títulos reales.
La muerte de Dirk Hamer
La propia reputación del príncipe se vio dañada cuando fue acusado en 1978 de disparar y matar accidentalmenteal turista alemán Dirk Hamer, de 19 años, en Cavallo, un puerto de la Isla de Córcega.
Hamer estaba durmiendo bajo la cubierta de un barco cuando el arma de Víctor Manuel se disparó durante un altercado con unos turistas. Hamer nunca se recuperó y murió unos meses después a causa de sus heridas.
Detenido por la policía, el hijo del último rey italiano apareció en TV rodeado de policías y esposado ante un tribunal, pero solo fue condenado por el delito de posesión de armas de fuego y recibió en 1991 una sentencia de prisión en suspenso de seis meses.
La familia de Hamer había impugnado durante mucho tiempo el veredicto y el caso ganó una atención renovada cuando formó la pieza central de un reciente documental de Netflix “El rey que nunca fue”.
En 1978, Víctor Manuel de Saboya fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega. Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991.
En un video de seis minutos grabado en secreto en la cárcel de Potenza en 2006 y publicado en el periódico Il Fatto Quotidiano en 2016, se escucha al príncipe decir “Me equivoqué… me equivoqué”, al referirse al hecho.
“Tengo que decir que los tomé a pasear… el fiscal había pedido cinco años y seis meses. Estaba seguro de ganar. Me dieron seis meses de sentencia suspendida [por posesión de armas]; A los seis meses hubo una amnistía, ni siquiera registraron [la sentencia]. ¡Voy a salir!”.
Más tarde, Víctor Manuel negó que la grabación pudiera interpretarse como la confesión del asesinato de Hamer: “Las frases están desconectadas entre sí, con largas partes de palabras incomprensibles o de pausas que hacen imposible la relación de las varias partes con las que se pretende acreditar la tesis de la admisión de la culpa.
“El vídeo divulgado por Il Fatto Quotidiano ha sido artificialmente manipulado, montando hasta siete partes distintas para tratar de dar sentido a las frases pronunciadas”, aseguró.
El caso estuvo en el centro de una larga y amarga batalla legal en Francia entre los Saboya y la familia Hamer, en particular su hermana Birgit.
En 2017 el Tribunal Supremo de Casación de Italia dictaminó que la absolución de Víctor Manuel del cargo de asesinato “no significa que esté exento de responsabilidad”, ya que participó en el tiroteo “más allá de cualquier presunción de legítima defensa”.
El retorno de la Casa de Saboya a Italia
Gracias al apoyo de la masonería y de piezas dispersas del Partido Monárquico, Víctor Manuel se había declarado Rey Vittorio Emanuele IV tras la muerte de su padre, en 1983, y luchó durante mucho tiempo para regresar al país.
Víctor Manuel finalmente regresó a suelo italiano en noviembre de 2002, después de que el parlamento levantara la prohibición, viajó a Roma para una breve visita justo antes de Navidad y obtuvo una audiencia con el Papa Juan Pablo II.
El príncipe de Nápoles vivió en el exilio hasta marzo de 2003, cuando se anuló la disposición XIII que prohibía el regreso de sus descendientes varones a Italia y pudo regresar con su hijo y su esposa.
Pero a su regreso encontró una fría recepción, ya que la imagen de la Casa de Saboya se vio mancillada por su asociación de la época de la Segunda Guerra Mundial con el dictador fascista Benito Mussolini.
La enmienda sólo se aprobó después de décadas de cabildeo por parte de Víctor Manuel de Saboya y tras la promesa de deshacerse de cualquier reclamo al ahora desaparecido trono italiano.
Para conseguir el levantamiento del exilio votado por el Parlamento, Víctor Manuel y su hijo, Manuel Filiberto, tuvieron que jurar lealtad a la República, gesto que habían rechazado durante mucho tiempo.
Renunció solemnemente al derecho al trono y a las joyas de la corona de Italia en una declaración pública, diciendo que las propiedades de la corona “ya no son nuestras”. Y agregó: “Por lo demás, no tenemos ningún derecho sobre las joyas de la Corona. No tenemos nada en Italia y no pedimos nada”.
Los dos hombres renunciaron más tarde a reclamar una indemnización de 260 millones de euros por el exilio de su familia y la devolución de los bienes confiscados tras una masiva protesta pública en Italia.
En 2005, en una carta publicada por el diario italiano Il Corriere della Sera, Víctor Manuel emitió una disculpa oficial a la población judía de Italia, declarando que fue un error por parte de la familia real de Saboya haber firmado las leyes raciales en 1938.
Más allá de estas solemnidades, el príncipe Víctor Manuel no hizo muchos esfuerzos en caer bien a los italianos desde que se levantó la prohibición.
El príncipe enfrentó más problemas legales cuando fue arrestado en 2006 por asociarse con la mafia siciliana para delinquir con fines de corrupción y de falsificación de certificados de vídeojuegos y de otros aparatos electrónicos usados en los juegos de azar. También fue acusado de la captación de prostitutas para los clientes del casino Campione de Italia.
El príncipe declaró ante un juez: “Esas señoritas eran para mi consumo personal”. En declaraciones grabadas por la policía, el que hubiera sido rey de Italia dijo: “Ojo, que yo me he convertido en un tipo muy poderoso en Italia, mucho más de lo que esperaba. Ahora rompo el culo a quien me toca los huevos. O se hacen las cosas como yo digo, o el que falla va fuera, ¿entendido?”
A Víctor Manuel le sobreviven su esposa y su hijo, Manuel Filiberto, príncipe de Venecia, que nació en Suiza en 1972, pero que no puso un pie en la tierra natal de su familia hasta los 30 años.
En 2023, Filiberto dijo que renunciaría a su derecho al trono italiano en favor de su hija, Victoria, princesa de Carignano, cuando sintiera que ella estaba lista para el desafío.
Víctor Manuel de Saboya nació el 12 de febrero de 1937 en Nápoles y murió el 3 de febrero de 2024 en Ginebra.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, fallecido a los 86 años este 3 de febrero en Ginebra, Suiza, será sepultado en las tumbas reales de la Basílica de Superga, en las afueras de la ciudad italiana de Turín.
Víctor Manuel, duque de Saboya y príncipe de Nápoles, era el único hijo varón del rey Umberto II, derrocado en junio de 1946 y enviado al exilio con su esposa, María José de Bélgica, y sus hijos. La familia no pudo retornar a Italia hasta 2002.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, falleció este sábado en Ginebra, Suiza, a los 86 años tras un largo exilio.El príncipe Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) era el único hijo varón del rey Umberto II y la reina María José, princesa de Bélgica.Como único hijo varón del rey Umberto II, el príncipe Víctor Manuel de Saboya fue el heredero oficial del trono de Italia solo durante un mes, en mayo de 1946, hasta el fin de la monarquía.
Los funerales se celebrarán el próximo 10 de febrero en la basílica barroca de Superga, construida por su antepasado Víctor Amadeo II, rey de Sicilia y Cerdeña, a principios del siglo XVIII. Fue diseñada por el arquitecto Filippo Juvarra y terminada en 1731.
La impresionante cripta alberga las Reali Tombe di Casa Savoia, con 61 sepulcros príncipes, duques y reyes de la dinastía Saboya desde Víctor Amadeo II y su esposa, la reina María Adelaida.
Entre los enterramientos se encuentran el de Amadeo de Saboya y su esposa Vittoria dal Pozzo della Cisterna, reyes de España, y los de los únicos monarcas de Croacia, Aimón de Saboya, duque de Aosta, y su esposa la princesa Irene de Grecia.
Superga también alberga los restos de cinco reyes de Cerdeña, que reinaron de los siglos XVI a XIX, antes de la unificación de Italia. El último Saboya sepultado en la cripta real fue el príncipe Amadeo, duque de Aosta, primo e histórico rival de Víctor Manuel.
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.En 1978, Víctor Manuel de Saboya fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega. Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991.
El propio príncipe había manifestado su deseo de ser sepultado allí: “Estuve en Superga, en la hermosa colina de Turín, para una celebración de la Casa de Saboya, es un lugar maravilloso y trae consigo la historia de la casa. Y así como el Panteón es el lugar designado para albergar los restos de antiguos reyes, en Turín descansan los Saboya que nunca reinaron. Así que yo también estoy destinado allí”.
Nacido en 1937 en Nápoles, el fallecido Víctor Manuel fue príncipe heredero hasta que Italia se transformóen una república. La familia fue desterrada como sanción por la colaboración de su abuelo, Víctor Manuel III, con el régimen fascista y la firma de las leyes raciales.
Víctor Manuel regresó al país en diciembre de 2002, tras el levantamiento del exilio votado por el Parlamento italiano. Para obtenerlo, tuvo que jurar lealtad a la República, gesto que había rechazado durante mucho tiempo.
El príncipe contrajo matrimonio en 1970, en un enlace civil, con la heredera de una rica familia de industriales suizos de origen italiano, Marina Recolfi-Doria, campeona de esquí náutico. Debido a que Umberto II se oponía al enlace, amenazó con desheredarlo.
En 1978 fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega. Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991. En 2006 se vio envuelto en un caso de proxenetismo y de máquinas tragamonedas que le valió una semana de prisión y un mes de arresto domiciliario.