La reina Letizia de España volvió a lucir la Tiara de Flor de Lis, una de las joyas más impresionantes de la colección de la Casa de Borbón, en el banquete de Estado que la reina Margarita II ofreció al rey Felipe VI en Copenhague.
La Tiara de Flor de Lis que lució la reina Letizia en la cena del Palacio de Christiansborg este lunes 6 de noviembre está considerada la más fina de las joyas reales españolas, lo que le valió el sobrenombre de “La Buena”.
La tiara (hoy valuada en unos 3 millones de euros) fue elaborada en 1906 como regalo de bodas del rey Alfonso XIII a su novia, la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969), que era nieta de la reina Victoria y abuela del rey Felipe VI.
La impresionante diadema está hecha de platino engastada con más de 500 diamantes individuales. Presenta la Flor de Lis, el emblema de la Casa de Borbón, descendiente de luis XIV de Francia. Desde 1906, sólo lo usa la reina reinante de España.
La reina Letizia lució la tiara en varias ocasiones de alto perfil, como el banquete oficial de la coronación del emperador de Japón, en 2019. Dos años antes, doña Letizia llevó la tiara al banquete que la reina Isabel II ofreció al rey Felipe en el palacio de Buckingham.
Los monarcas españoles fueron recibidos temprano por la familia real en el palacio de Amalienborg donde en el siglo XIX vivió el antepasado común de Felipe VI y la reina Margarita II, el rey Christian IX de Dinamarca.
En el discurso que pronunció durante el banquete, el rey destacó “la proximidad y parentesco de nuestras familias” y aseguró que es “motivo de alegría compartida” el hecho de que la princesa Leonor y el príncipe Christian, el segundo en la línea sucesoria danesa, hayan alcanzado la mayoría de edad “casi en paralelo”.
Entre los que esperaban al rey Felipe y la reina Letizia estaban los príncipes herederos daneses, Federico y Mary, con sus hijos: el príncipe Christian, la princesa Isabella y los gemelos Vincent y Josefina.
En una publicación en Instagram, la casa real danesa publicó una foto del niño, de 12 años, con su padrino Felipe VI: “En relación a la recepción oficial de la pareja real española en Amalienborg, Su Alteza Real el príncipe Vincent saludó a su majestad el rey de España, quien es padrino del príncipe”.
Vincent Frederik Minik, que nació 26 minutos antes que su hermana el 8 de enero de 2011, es el cuarto en la sucesión al trono danés. Actualmente los gemelos asisten a la escuela Tranegård en Hellerup, Dinamarca, donde también estaban matriculados sus hermanos mayores, Christian e Isabella.
Vincent y Josefina fueron bautizados en la iglesia de Holmen (Copenhague) el 14 de abril de 2011. El niño tuvo como padrinos a su tío John Donaldson, al príncipe Gustavo de Berleburg, y al entonces príncipe de Asturias, que no pudo asistir a la ceremonia.
En una ceremonia privada en el palacio de Christian VII, la reina Margarita II de Dinamarca concedió al rey Felipe VI y la reina Letizia de España la Orden del Elefante, la más prestigiosa del reino nórdico, con motivo de la visita de Estado que los monarcas españoles comenzaron este 6 de noviembre.
Se trata del primer viaje estatal de un rey español a Dinamarca desde que Juan Carlos I visitara el país en 1980. En esa ocasión, Margarita II recibió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III con cadena, que se concede principalmente a jefes de Estado.
“Cuando los jefes de Estado extranjeros realizan una visita de Estado, existe la tradición de que en relación con la visita de Estado se produce un intercambio de órdenes y medallas, si tanto el país anfitrión como el país desde donde se realiza la visita cuentan con un organismo encargado de hacer cumplir la ley”, explicó la casa real danesa.
La Orden del Elefante es la orden de caballería danesa más antigua y noble y sus raíces se remontan al siglo XV. Se entrega principalmente a los miembros de la realeza y a los jefes de estado extranjeros.
Desde 1693, cuando la Orden del Elefante obtuvo sus reglamentos (estatutos), la llamada insignia de la orden consistía en el elefante con torre hecho de oro cubierto con esmalte blanco y tachonado de diamantes, la cadena de la orden con torres y elefantes, una banda celeste y una estrella en el pecho.
Dentro de la familia real danesa, la Orden del Elefante se utiliza generalmente en la banda, pero en ciertos días festivos, incluido el 1 de enero en la mesa de Año Nuevo, la Orden del Elefante se lleva en la característica cadena.
Cada insignia Orden del Elefante es, en principio, sólo un préstamo y, por lo tanto, debe devolverse al Capítulo de la Orden cuando un Caballero del Elefante fallece. Esto significa que la gran mayoría de los elefantes han sido utilizados varias veces.
Como parte del intercambio de condecoraciones, los príncipes herederos daneses fueron condecorados con la Gran Cruz de la Orden Española de Isabel la Católica, mientras que otros representantes del gobierno y de la función pública, así como varios empleados de la Corte, también recibieron decoraciones.
Los reyes de España iniciaron una visita de Estado de dos días a Dinamarca
Don Felipe VI y la reina doña Letizia fueron recibidos este lunes en el aeropuerto de Copenhague por la reina Margarita II acompañada por el príncipe heredero Federico y su mujer, Mary Donaldson, y por la princesa Benedicta, hermana de la soberana.
Durante su estancia, que se prolongará hasta el mediodía del miércoles, los monarcas españoles se instalarán en el Palacio de Fredensborg, la residencia de primavera y otoño de Margarita II y donde se suelen alojar los invitados de Estado.
La primera jornada incluyó un encuentro del rey con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y concluirá con la cena de gala ofrecida por Margarita II en el Palacio de Christianborg.
La reina Margarita II de Dinamarca prepara carruajes de caballos, cena de galas con tiaras y otras grandes pompas para recibir a Felipe VI de España, en la primera visita de Estado que el rey español realiza al país nórdico desde el inicio de su reinado. La visita será la primera tras la efectuada en 1980 por Juan Carlos I y la reina Sofía e iba a haberse efectuado el pasado mes de abril, pero tuvo que aplazarse debido a una intervención quirúrgica de la reina Margarita II.
Por invitación de la reina Margarita II, los reyes Felipe VI y Letizia realizan una visita de Estado a Dinamarca los días del 6 al 8 de noviembre.
El rey Felipe y su esposa, la reina Letizia -que en 2020 participaron de los festejos en Copenhague por el 80 cumpleaños de Margarita II- iniciarán su visita el lunes 6 de noviembre, cuando aterricen en el aeropuerto de Copenhague y sean recibidos por Margarita II. Una señal de la importancia que también Dinamarca concede a la visita de los reyes de España es que estos estarán acompañados durante buena parte de su agenda bien por la reina y los príncipes herederos, Federico y Mary.
Los dos jefes de Estado realizarán la inspección de una guardia de honor en la pista de aterrizaje antes de dirigirse al centro de la capital danesa. Los monarcas españoles estarán acompañados por el ministro de Asuntos Exteriores y una delegación empresarial durante la visita de Estado. La delegación empresarial se centrará en áreas de cooperación danesa-española como, entre otras, la transformación verde, la industria farmacéutica y el transporte marítimo.
Margarita II ofrecerá una cena de gala en el Castillo de Christiansborg en honor a los reyes de España. La corte real danesa anunció que asistirán la familia real y el gobierno.
Los reyes viajarán en un carruaje escoltado por el escuadrón a caballo del Regimiento de la Guardia de Húsares danesa desde la fortaleza de Kastellet hasta el Palacio de Christian VII, una de las residencias reales del complejo de Amalienborg, en el centro de Copenhague.
Los monarcas viajarán en el Landau Real, que debe su nombre al carruaje de viaje que el emperador germano-romano José I utilizó en el viaje entre Viena y Landau a principios del siglo XVIII. Este carruaje se utiliza especialmente para las giras de verano de Margarita II y fue construido en 1889.
El vehículo es negro y, según las condiciones meteorológicas, está equipado con una capota de cuero negro. El “Landauer” participó de muchas de las grandes pompas reales en Dinamarca y fue utilizado por los reyes Federico IX y Margarita II el día de su entronización en 1947 y 1972, respectivamente.
Por la noche, Margarita II ofrecerá una cena de gala en el Castillo de Christiansborg, a la que asistirá el resto de la familia real danesa, el gobierno, representantes de empresas danesas y españolas, representantes de la cultura y el deporte, la delegación española, representantes de la Corte y otros invitados. Felipe y Letizia se instalarán en el Palacio de Fredensborg, la residencia de primavera y otoño de Margarita II y donde se suelen alojar los invitados de Estado.
El viaje de los reyes Felipe VI y Letizia se iniciará el lunes 6 de noviembre, cuando aterricen en el aeropuerto de Copenhague y sean recibidos por Margarita II, los príncipes herederos Federico y Mary y la hermana de la reina, la princesa Benedicta. Los dos jefes de Estado realizarán la inspección de una guardia de honor en la pista de aterrizaje antes de dirigirse al centro de la capital danesa.
Los reyes viajarán en un carruaje escoltado por el escuadrón a caballo del Regimiento de la Guardia de Húsares danesa desde la fortaleza de Kastellet hasta el Palacio de Christian VII, una de las residencias reales del complejo de Amalienborg, en el centro de Copenhague. Por la noche, Margarita II ofrecerá una cena de gala en el Castillo de Christiansborg, a la que asistirá el resto de la familia real danesa, el gobierno, representantes de empresas danesas y españolas, representantes de la cultura y el deporte, la delegación española, representantes de la Corte y otros invitados.
Margarita II y Felipe VI están ampliamente relacionados: los dos son descendientes del rey Christian IX de Dinamarca
Margarita II y Felipe VI están ampliamente relacionados: los dos son descendientes del rey Christian IX de Dinamarca, que fue apodado “el Suegro de Europa” gracias a los acertados matrimonios políticos que concertaron sus hijos: Alejandra fue reina de Inglaterra, Dagmar se convirtió en la zarina María de Rusia, mientras Federico VIII se casó con Luisa de Suecia. El hijo de estos, Christian IX, fue el padre de Federico IX, padre de Margarita II.
El hijo menor de Christian IX, Guillermo, fue electo rey de Grecia y fundó una nueva dinastía en ese país con el nombre de Jorge I. Su familia se expandió por toda Europa. Se casó con una gran duquesa rusa y su hijo y sucesor, Constantino I, contrajo matrimonio con la princesa prusiana Sofía. Constantino I y Sofía reinaron en dos ocasiones, bajo circunstancias políticas terriblemente inestables. Uno de sus hijos fue el rey Pablo I, quien, casado con Federica de Hannover, fue padre de Sofía de Grecia, la madre de Felipe VI de España.
Margarita II y Felipe VI son descendientes de la reina Victoria de Inglaterra, quien fue conocida como la “Abuela de Europa”
Margarita II y Felipe VI son, además, descendientes de la reina Victoria de Inglaterra, quien fue conocida como la “Abuela de Europa” debido a que numerosos nietos y nietas enlazaron con la mayoría de las familias reales del continente. Una de sus nietas, la princesa Margarita de Connaught, se casó con el futuro rey Gustavo VI Adolfo de Suecia y fue madre de la princesa Ingrid de Suecia. Casada con el rey Federico IX de Dinamarca, Ingrid fue la madre de la reina Margarita II.
Felipe VI desciende de la reina Victoria por doble vía. Por un lado gracias a su bisabuela Victoria Eugenia de Battenberg, reina de España por su matrimonio con Alfonso XIII y nieta de la reina británica. Por otra parte, enlaza con la célebre monarca a través de su madre, hija de la princesa alemana Federica de Hannover. Los padres de Federica fueron el duque de Brunswick -pretendiente del trono de Hannover- y la princesa Victoria Luisa de Prusia, hija del káiser Guillermo II de Alemania y, por lo tanto, bisnieta de la reina Victoria I.
Si hay alguien de la familia real de España que ha sido jamás motivo de reproche es la reina Sofía, esposa del rey Juan Carlos I y madre del rey Felipe VI, cuyo prestigio tanto en el país como en el extranjero no pareció haber sufrido ningún deterioro tras los sucesivos escándalos y presuntos negocios sucios de su cónyuge. “Es una profesional”, dijo una vez sobre ella el propio rey Juan Carlos.
Abandonada por su marido, quien en agosto de 2020 dejó España para vivir en Abu Dhabi, la reina Sofía siguió viviendo en el palacio madrileño de La Zarzuela, donde educó a sus tres hijos, y continuó siendo un apoyo para el rey Felipe cuando la monarquía borbónica parecía derrumbarse.
La dedicación de Sofía a la familia real y la Corona eran sus grandes pasiones, junto a su determinación de “ser útil a España”, que dejó patente no sólo en innumerables actividades oficiales en representación de la monarquía, sino también con proyectos impulsados personalmente a través de la fundación que lleva su nombre, constituida en 1977 gracias a un pequeño capital aportado por ella.
Durante las últimas décadas, al frente de la Fundación Reina Sofía, promovió proyectos educativos, sanitarios y humanitarios para ayudar a niños, mayores, inmigrantes y discapacitados en Latinoamérica, África y Oriente Próximo, pero también en España, donde ofreció un creciente apoyo a los más desfavorecidos por la crisis económica.
Sofía nació el 2 de noviembre de 1938 en el palacete de Psykhikó, situado en el barrio Diamantidou de Atenas.
Además, viajó a medio centenar de países en los que ofreció ayuda y consuelo a víctimas de catástrofes, maltratos, enfermedades y situaciones de extrema necesidad, tanto con su apoyo directo a iniciativas concretas de ayuda como con palabras y gestos personales de solidaridad.
La reina fue aplaudida por su activismo en la protección de los animales, y su condición de vegetariana es una manifestación de ese compromiso. Además, fue reconocida por su trabajo de fomento de la cultura, alentado por el gran interés que siempre mostró por el arte, la música, la poesía y la arqueología.
Reina, madre de rey, hija y hermana de reyes y descendiente de zares y emperadores, la princesa Sofía nació el 2 de noviembre de 1938 en el palacete de Psykhikó, situado en el barrio Diamantidou de Atenas. Allí vivían sus padres, el entonces príncipe Pablo de Grecia y la princesa alemana Federica de Hannover, nieta del último emperador de Alemania. Pero pese a su preciado linaje, que reúne sangre real de toda Europa, ella afirmó ser “española cien por cien”.
La princesa Sofía era la mayor de tres hermanos: en 1940 nació Constantino, el sucesor en el trono y último rey de Grecia. En 1942 nació la princesa Irene, la menor de la familia.
El príncipe Pablo no estaba destinado a ser rey, pero sus hermanos mayores -Jorge II y Alejandro- no tuvieron descendencia, hecho que lo obligó a ascender al trono en 1947. La reina Federica, por su parte, provenía de una familia ligada al nazismo, algo que los griegos le reprocharían durante mucho tiempo.
La princesa Sofía era la mayor de tres hermanos: en 1940 nació Constantino, el sucesor en el trono y último rey de Grecia. En 1942 nació la princesa Irene, la menor de la familia, una eminente pianista que permaneció soltera y pasaba la mayor parte del tiempo con Sofía en Madrid, en las Islas Baleares o en Londres.
El reinado de los padres de Sofía fue el más pacífico de la historia de la monarquía griega, nacida en 1863, después de una lista de reyes asesinados, muertos trágicamente o enviados a un penoso exilio.
La sumisa esposa del popular “rey de las 5.000 amantes”
Desplazada por la popularidad de su marido cuando, a la muerte del general Franco, se convirtió en el rey de España, Sofía se dedicó a la crianza de sus tres hijos y a refundar un papel que el país había olvidado: el de reina consorte.
Paralelamente, sufrió los abandonos de su marido, mujeriego como la mayor parte de los reyes borbónicos, al punto de que su líbido llegó a ser considerada un “problema de Estado”, según confesó recientemente el excomisario y exespía José Manuel Villarejo.
En su libro Juan Carlos: el rey de las 5.000 amantes, el exmilitar Amadeo Martínez Inglés afirma que el rey Juan Carlos I sostuvo cientos de relaciones extramatrimoniales. Este autor define al monarca como “adicto al sexo” y describe un “periodo apasionado” entre 1976 y 1994, cuando, según él, el rey se acostó con 2.154 mujeres.
“Las más bellas vedettes y las más espectaculares representantes del alto estanding femenino español y extranjero pasaron por su cama de forma más o menos temporal, aunque tampoco despreció a féminas mucho más modestas”, escribió.
En esos años “los reyes de España estaban de moda, se los veía como una pareja moderna, de gran fuerza icónica, aunque casi nadie conocía entonces las tormentas que agitaban su matrimonio”, dijo la periodista Pilar Eyre.
“El rey, bronceado, sexy, atlético, elegante… era no solo el rey de España, sino el rey del mundo. Como me dijo un amigo suyo entonces: ‘¡Se le ofrecían todas! ¿Qué con cuántas estuvo? ¡Yo qué sé! ¡Mil quinientas!’”, escribió Eyre en una biografía.
¿Presionó Sofía para que Juan Carlos I se fuera de España?
La abdicación del rey Juan Carlos, envuelto en escándalos que España todavía le reprocha y sobre los que jamás dio explicaciones, dio un vuelco en la vida de la reina Sofía. De consorte sumisa pasó a ser la reina madre y el principal apoyo de su hijo, Felipe VI, cuando tuvo que corregir el rumbo de la Corona antes de que colisionara.
El rey destacó “el apoyo permanente y comprometido” de su madre y, en 2017, le expresó su “reconocimiento y admiración” por “el gran ejemplo” brindado y por la «humanidad y compromiso» en su labor por los más desfavorecidos.
El incidente vivido en 2018 en la catedral de Palma de Mallorca a cuenta de un desencuentro con su nuera, la reina Letizia, a raíz de un posado fotográfico con sus nietas Leonor y Sofía, pareció incluso consolidar el favor que la reina emérita gozaba de la opinión pública española.
Y esto a pesar de que la empresaria alemana Corinna Larsen, “amiga íntima” del rey Juan Carlos, dijo que la reina protagonizó un papel clave en el destierro del exmonarca: Juan Carlos “identificó de forma muy directa a la reina Sofía y que su relación se había vuelto tan disfuncional que era ya hostilidad apenas oculta”.
Según Corinna, el rey emérito “dijo que Sofía sólo se había quedado ahí tanto tiempo para ver a su hijo ascender al trono, y que estaba deseando que Felipe fuera ya rey porque tenía más influencia sobre su hijo que sobre su marido”.
“Esas fueron sus palabras precisas. Así que es obvio que tuvo que haber personas que apoyaran sus ambiciones desde dentro”. Juan Carlos dijo a una escritora francesa que se fue de España “para no molestar a la Corona”: “Sufrí muchas presiones… Algunos están muy contentos de que me fuera”.
Cronología de vida de la reina Sofía
1938: la princesa Sofía nació en la casa de su familia en Atenas, Grecia, como hija mayor del príncipe Pablo de Grecia y la princesa Federica de Hannover.
1941: la princesa Sofía partió al exilio -primero en Egipto y después en Sudáfrica- junto a su madre, al príncipe Constantino y su tía, la princesa Catalina.
1946: Terminada la II Guerra Mundial, la Familia Real griega volvió al país, tras aprobarse en referéndum la restauración de la Monarquía el 1 de septiembre de 1946.
1947: El rey Jorge II, tío de Sofía, murió en Atenas. El padre de la princesa, Pablo I, se convirtió en el 5° “rey de los helenos”.
1951: La princesa Sofía se trasladó a Alemania al internado Schloss de Salem donde estudio hasta 1955.
1956 hasta 1958: la princesa Sofía estudió puericultura en la escuela ateniense de Mitera.
1960: Sofía participó como suplente en el equipo de vela griego durante los Juegos Olímpicos de Roma.
1961: El príncipe español Juan Carlos de Borbón pidió la mano de doña Sofía en el hotel Beau Rivage en Lausana, Suiza.
1962: Sofía se casa en Atenas con el príncipe Juan Carlos de España en tres ceremonias diferentes: católica, ortodoxa y civil y en tres idiomas distintos, castellano, griego y latín.
1963: Juan Carlos y Sofía se instalaron en el palacio de la Zarzuela, su hogar desde entonces en las afueras de Madrid. Este año nació su primera hija, la infanta Elena.
1964: Murió en Atenas su padre, el rey Pablo de Grecia, y el hermano menor de Sofía, Constantino II, fue entronizado rey hasta la caída de la monarquía en 1967.
1965: Nace la segunda hija, la Infanta Cristina.
1968: Nace el tercer hijo, el príncipe Felipe, actual rey de España.
1969: Sofía se convirtió en “Princesa de España”, tras la jura de Don Juan Carlos ante las Cortes como heredero “a título de rey” del General Franco.
1973 a 1977: La princesa Sofía realiza cursos de Humanidades en la Universidad Autónoma de Madrid.
1975: Murió el Genera Franco y los príncipes don Juan Carlos y doña Sofía fueron proclamados Reyes de España, los primeros desde la proclamación de la República en 1931.
1976: Los reyes realizan su primer viaje de Estado, a República Dominicana y EEUU. Durante el referéndum de la Ley de Reforma Política, Sofía ejerció su derecho al voto.
1977: Se creó la Fundación Reina Sofía, con un pequeño capital aportado por ella.
1978: Los reyes votaron en el referéndum la Constitución que establece la monarquía parlamentaria como sistema político.
1981: Murió en Madrid su madre, la reina Federica de Grecia, exiliada de su país desde 1967. El gobierno griego permitió a la familia que ingrese al país solo durante unas horas para enterrar a la reina en Atenas.
1981: Sofía vivió junto al rey en el palacio de la Zarzuela el intento de golpe de Estado protagonizado por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero.
1982: Los reyes recibieron al Papa Juan Pablo II, primera visita oficial de un papa a España.
1983: El rey Juan Carlos condecoró a Sofía con el Collar de la Orden de Carlos III, máxima distinción española para damas.
1984: La reina Sofía viajó el rey a la Unión Soviética, en la primera visita de un jefe de Estado español a la URSS.
1988: La reina fue investida doctor “honoris causa” por la Universidad de Cambridge y nombrada la primera académica honoraria del Fitzwilliam, el colegio mixto de la Universidad que cuenta con mayor número de alumnas.
1989: La reina fue investida doctor “honoris causa” en Derecho Civil por la Universidad de Oxford.
1993: La reina recibió la medalla de oro del Spanish Institute de Nueva York.
1994: Un año después de su primer viaje a Israel, Sofía recibió el premio Simon Wiesenthal” de Derechos Humanos.
1998: Primer viaje de Estado a Grecia, país natal de la reina Sofía y al que regresó por segunda vez tras el exilio de la Familia Real.
1998: Nació en Madrid su primer nieto, Felipe Juan Froilán, hijo de la infanta Elena y Jaime de Marichalar.
1998: Sofía fue Investida académica de honor de la Real Academia de la Historia.
1999: Los reyes viajaron a Cuba para asistir a la IX Cumbre Iberoamericana, primera visita de un monarca español a ese país.
2000: Recibió en Nueva York el “Premio Humanitario” 2000″, instituido por la Fundación Graneen, patrocinado por Yunus, conocido como “el banquero de los pobres”.
2003: El Spanish Institute de Nueva York, en su cincuenta aniversario, pasó a llamarse Queen Sofia Spanish Institute, en honor de la reina.
2004: Sofía ofició como madrina de la boda de su hijo Felipe, príncipe de Asturias, con la periodista de TVE Letizia Ortiz.
2006: El rey Juan Carlos y la reina Sofía apadrinaron a la infanta Leonor, primogénita de los Príncipes de Asturias, nacida en octubre de 2005.
2007: La reina inauguró el Centro Alzheimer, un proyecto de la Fundación Reina Sofía, impulsado personalmente por doña Sofía.
2014: El rey Juan Carlos abdicó en favor del príncipe Felipe. La reina Sofía fue aclamada en el Congreso, durante la jura de su hijo, Felipe VI.
2020: El rey Juan Carlos abandona España rumbo a Emiratos Árabes Unidos pero la reina Sofía permanece en la residencia real de Madrid.
La reina Sofía, última mujer de ‘sangre azul’ que ocupó el cargo de Reina de España y cumplió 85 años este 2 de noviembre, reconvirtió en los últimos años su papel de mujer a la sombra de un marido popular a guardiana de la corona, apoyo fiel de su hijo, Felipe VI, y fue, de alguna forma, la mano que meció el trono en tiempos de turbulencia.
Nacida en 1938, la reina Sofía se mantuvo alejada de las polémicas que rodearon a su marido, el rey Juan Carlos I, después de que él abdicó al trono en 2014 y se exilió dramáticamente mientras arreciaban las denuncias e investigaciones de todo tipo: corrupción, tráfico de influencias, fraude fiscal, espionaje, amenazas…
Por el contrario, Sofía tomó la decisión de no acompañar al exmonarca para asumir el rol de “reina madre” del rey Felipe VI casi sin reducir sus actividades públicas, sobre todo las iniciativas sociales y culturales que había vinculado a su vida.
Mientras se especulaba sobre una supuesta e irresoluble rivalidad con su nuera, la reina Letizia, doña Sofía multiplicó su presencia en decenas de actos, dentro y fuera de España. “Tengo 80 años, pero una mente de 50”, comentó una vez, marcando su necesidad de seguir “vigente”.
Los españoles hoy le agradecen su participación en la Fundación Reina Sofía, creada en 1977 gracias a una suma de dinero aportada por ella, y que actualmente impulsa proyectos educativos, sanitarios y humanitarios para ayudar a niños, mayores, inmigrantes y discapacitados en cuatro continentes.
Preocupada por preservar la imagen de una familia real unida (pilar fundamente en una monarquía hereditaria), Sofía procuró garantizar ese objetivo frente a adversidades como los divorcios de sus hijas, el proceso judicial vivido por la infanta Cristina y su yerno, y la vergüenza pública causada por la relación del rey Juan Carlos con Corinna zu Sayn-Wittgenstein.
En su búsqueda por mantener esta unidad, sin embargo, la reina Sofía protagonizó un escandaloso episodio cuando un video mostró el intento frustrado de hacerse una fotografía con sus nietas, pese a la oposición de la reina Letizia, lo que acrecentó los rumores sobre desavenencias entre ambas.
Princesa (educada para ser reina)
Sofía era una princesa de Grecia y Dinamarca cuando nació el 2 de noviembre de 1938 en Psykhikó, a las afueras de Atenas. Sus padres, el príncipe Pablo y la princesa Federica, pensaban bautizarla Olga, pero una multitud coreó el nombre de “Sofía” cuando se conoció la noticia del nacimiento. Querían que se llamara así en recuerdo de su sufrida abuela, Sofía de Prusia.
Hija de reyes (el príncipe Pablo fue rey de Grecia de 1947 a 1964), nieta de reyes, bisnieta del último emperador de Alemania, tataranieta de la reina Victoria de Inglaterra y descendiente de los zares de Rusia, el destino de Sofía estaba sellado: su ambiciosa y manipuladora madre la educó para ser reina en un país extranjero. Y así fue.
En 1961 el rey Pablo bendijo el compromiso de su hija mayor con el apuesto Juan Carlos, un príncipe sin corona ni reino y heredero de la exiliada Casa de Borbón, a la que el dictador Francisco Franco no le permitía establecerse por completo en territorio español. Pero el matrimonio de Juan Carlos con una princesa real hizo cambiar de opinión al Generalísimo.
Las primeras dos hijas Sofía y Juan Carlos (la infanta Elena y la infanta Cristina) nacieron en Madrid, la ciudad en la que la pareja se estableció después de su espectacular casamiento griego en Atenas. En 1968 nació el único varón, el actual rey Felipe de Borbón y Grecia.
La reina Victoria Eugenia, última reina de España que había salido al exilio en 1931, y su hijo don Juan de Borbón, regresaron triunfalmente a Madrid para asistir al bautismo. La anciana reina tomó en brazos a su bisnieto y enfrentó al general Franco para que reestableciera la monarquía: “Ya tiene tres herederos, elija uno”. Y Franco eligió a Juan Carlos.
En 1969 Franco decidió que, a su muerte, España debía convertirse en una monarquía y que el príncipe Juan Carlos sería el rey. Las cosas se precipitaron desde entonces en solo seis años después, con Franco ya muerto, Juan Carlos se convirtió en Juan Carlos I y la princesa Sofia en la reina Sofía de España. El sueño de Federica estaba cumplido.
Reina (o esposa a la sombra de un rey popular e infiel)
Federica de Grecia vivió algunos años más para convencerse de que había educado a una buena reina. Sofía apenas llamó la atención de los medios, gracias a su discreción, y ocupó un recatado segundo lugar, a la sombra de Juan Carlos, un rey joven que se hizo muy popular especialmente después de firmar la Constitución democrática y detener el golpe de febrero de 1981.
Pero mientras la imagen pública nacional e internacional del “rey campechano” creció, Sofía conservó su papel de esposa sumisa y dedicada a sus hijos. Puertas adentro, las cosas se hicieron difíciles pues las mujeres “se arrojaban” a los pies de Juan Carlos, que no pudo ceder a la tentación. Las atractivas amantes del rey se contaron por decenas, para vergüenza de Sofía.
La reina solo ofreció discreción y silencio durante los abandonos de su marido, mujeriego como la mayor parte de los reyes borbónicos, al punto de que su líbido llegó a ser considerada un “problema de Estado”, según confesó en años recientes el excomisario y exespía José Manuel Villarejo. El exmilitar Amadeo Martínez Inglés afirma que Juan Carlos tuvo cientos de amantes.
Según Villarejo, que definió al rey como “adicto al sexo“, los agentes de Inteligencia tuvieron que inyectar a Juan Carlos “hormonas femeninas e inhibidores de testosterona para bajar su libido porque se entendió que era un problema para el Estado que fuera una persona tan ardientemente apasionada”.
El autor describió un “periodo apasionado” entre 1976 y 1994, cuando, según él, el rey Juan Carlos se acostó con 2.154 mujeres. “Las más bellas vedettes y las más espectaculares representantes del alto estanding femenino español y extranjero pasaron por su cama de forma más o menos temporal, aunque tampoco despreció a féminas mucho más modestas”, escribió.
En esos años “los reyes de España estaban de moda, se los veía como una pareja moderna, de gran fuerza icónica, aunque casi nadie conocía entonces las tormentas que agitaban su matrimonio”, dijo la periodista Pilar Eyre. “El rey, bronceado, sexy, atlético, elegante… era no solo el rey de España, sino el rey del mundo. Como me dijo un amigo suyo entonces: ‘¡Se le ofrecían todas! ¿Qué con cuántas estuvo? ¡Yo qué sé! ¡Mil quinientas!’”, escribió Eyre en una biografía.
¿Presionó la reina Sofía para que Juan Carlos se fuera de España?
La abdicación de un rey Juan Carlos envuelto en escándalos que España todavía le reprocha y sobre los que jamás dio explicaciones, ofreció giro en la vida de la reina Sofía. La consorte sumisa pasó a ser el principal apoyo de su hijo, Felipe VI, cuando tuvo que corregir el rumbo de la monarquía antes de que colisionara. El hijo alabó entonces el “apoyo permanente” de la madre.
En 2020, cuando Juan Carlos, varias veces investigado por presuntos actos de corrupción, se refugió en los Emiratos Árabes Unidos, Sofía se quedó en Madrid, sellando así una separación matrimonial que existía desde hacía mucho tiempo. La amante del rey emérito, Corinna Larsen, dijo que la reina tuvo un papel clave en el destierro del exmonarca: Juan Carlos “identificó de forma muy directa a la reina Sofía y que su relación se había vuelto tan disfuncional que era ya hostilidad apenas oculta”.
Según Corinna, Juan Carlos le dijo que “Sofía sólo se había quedado ahí tanto tiempo para ver a su hijo ascender al trono, y que estaba deseando que Felipe fuera ya rey porque tenía más influencia sobre su hijo que sobre su marido“. “Esas fueron sus palabras precisas. Así que es obvio que tuvo que haber personas que apoyaran sus ambiciones desde dentro”. Este año, Juan Carlos dijo a una escritora francesa que se fue de España “para no molestar a la Corona”: “Sufrí muchas presiones… Algunos están muy contentos de que me fuera”.
La heredera del trono de España, la princesa Leonor, pronunció un discurso en una ceremonia en el Palacio Real de Madrid en la que también recibió el Collar de la Real Orden de Carlos III, la orden de caballería más prestigiosa del país.
En su breve discurso, pronunciado en el Salón de Carlos III, la princesa de Asturias se comprometió a servir “con respeto y lealtad” y a observar un comportamiento merecedor del “reconocimiento y aprecio” de los españoles, a los que pidió su confianza porque ella confía “en el futuro de España”.
“Me debo desde hoy a todos los españoles, a quienes serviré en todo momento con respeto y lealtad” porque “no hay mayor orgullo”, dijo Leonor en sus primeras palabras tras haber jurado la Constitución. “En este día tan importante les pido que confíen en mí, como yo tengo puesta toda mi confianza en nuestro futuro, en el futuro de España”, dijo.
La princesa dijo que con su juramento de la Constitución se comprometió “solemne, formal y públicamente con nuestros principios democráticos y con nuestros valores constitucionales”. La princesa remarcó que asumió “plenamente” una “gran responsabilidad con España”. Agregó que espera “corresponder con la mayor dignidad y con el mejor ejemplo”.
La princesa Leonor dijo que en su juramento de fidelidad al rey también “no ha sido solo a su persona, sino también a lo que la Corona simboliza y representa: la unidad y permanencia de España”. Manifestó “con ese espíritu y gran sentido del deber” conducirá sus actos en todos los ámbitos de su vida “atendiendo siempre a los intereses generales de nuestra nación”. “Observaré un comportamiento que merezca el reconocimiento y el aprecio de los ciudadanos”, dijo Leonor.
La entrega del Collar de la Orden de Carlos III a la princesa Leonor
El collar de Carlos III es la máxima distinción que concede el Estado español. La Real Orden, que tiene carácter civil desde 1847, fue fundada por Carlos III, primer rey de la Casa de Borbón que residió en el actual Palacio, con el fin de reconocer a aquellas personas que hubiesen destacado por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona.
Este grado de condecoración -también hay gran cruz, encomienda de número y encomienda y cruz- está reservada a los miembros de la Familia Real, los jefes de Estado y de Gobierno y aquellos españoles que posean la gran cruz con una antigüedad de más de tres años. Actualmente, el número españoles vivos que pueden acceder al collar, con la excepción de la Familia Real, es de 25.
La jura de la princesa Leonor a la Constitución española
Más temprano Leonor de Borbón juró fidelidad a la Constitución de su país el día de su cumpleaños 18, en una ceremonia solemne en el Congreso español. A partir de ahora, la princesa podrá legalmente suceder como jefa de Estado a su padre, el rey Felipe VI, sin la necesidad de una regencia.
“Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas y fidelidad al rey”, expresó Leonor con una mano sobre el mismo ejemplar de la Constitución sobre el que juró su padre el 30 de enero de 1986.
Acompañada de sus padres y de su hermana menor, la infanta Sofía, Leonor juró en una sesión especial de las Cortes, un trámite que también cumplió su abuelo Juan Carlos I en 1969, durante la dictadura franquista. El rey emérito no fue invitado a la ceremonia, en la que estuvieron presentes los Poderes del reino y todos los ex presidentes de gobierno vivos.
Tampoco asistieron los representantes de los partidos que concentran el sentimiento republicano, los independentistas catalanes, vascos y gallegos, y una parte de la izquierda radical. Tres de los ministros del gobierno pertenecientes a la plataforma de izquierda radical Sumar, militantes de partidos republicanos, no acudieron a la ceremonia.
Vestida de traje blanco, la princesa fue ovacionada por varios minutos después de su juramento en el Hemiciclo del Parlamento. En los alrededores del Parlamento, una multitud le brindó apoyo ondeando banderas de España y pudo seguir la ceremonia en pantallas gigantes colocadas en la céntrica Puerta del Sol madrileña y en otros lugares de la capital española.
La princesa Leonor quedó confirmada como heredera del trono de España este 31 de octubre, al cumplir 18 años y jurar fidelidad a la Constitución. De esta forma, Leonor de Borbón podrá legalmente suceder como jefa de Estado de España a su padre Felipe VI.
“Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas, y fidelidad al rey”, dijo la heredera del trono al jurar sobre el mismo ejemplar de la Constitución en que lo hizo su padre el 30 de enero de 1986.
Tras una larga ovación del plenario, la princesa recibió de manos de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y del presidente del Senado, Pedro Rollán, las medallas de cada una de las cámaras, medallas que también llevó durante el acto el rey Felipe VI, al igual que la Orden del Toisón de Oro.
El primer paso de la princesa Leonor hacia su vida oficial como futura reina ofrece para muchos nuevas esperanzas sobre el futuro de la Casa de Borbón, que atravesó convulsos años con escándalos surgidos al final del reinado de su abuelo, el rey Juan Carlos I.
La princesa Leonor es “digna representante de este país moderno y abierto al mundo”
La presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, remarcó en su discurso que la jura de la princesa implica el sello de la “alianza con España” y con su “presente libre y democrático”. Dijo que con esta ceremonia el país hace de nuevo honor del sistema democrático por el que se rige y le recordó que “no hay poder que tenga capacidad fuera del gobierno de las leyes”.
En su discurso, Armengol repasó los cambios que experimentó el país desde 1986 cuando Felipe de Borbón juró la Carta Magna: “Han pasado 37 años y somos, de forma más robusta y profunda, aquel país democrático y libre”, dijo. Recordó que España es “un país cohesionado, respetuoso, consciente y orgulloso de su diversidad”.
La presidenta del Congreso le recordó a la princesa que con su acatamiento muestra su “compromiso con la ciudadanía”. “El juramento de doña Leonor de Borbón y Ortiz es la expresión pública del respeto a nuestra Constitución y del respeto al resto de nuestro ordenamiento jurídico. Y lo hacemos hoy, precisamente el mismo día que se cumplen 45 años de la aprobación de la Constitución por estas Cortes Generales”, dijo.
“Celebramos, pues, un compromiso con nuestro sistema político, el sistema sobre el que hemos construido nuestra historia reciente, que otorga el poder a través de nuestras instituciones reunidas hoy en esta casa a quien verdaderamente le pertenece: al pueblo soberano” agregó Armengol, la tercera autoridad del Estado español.
La princesa Leonor es “digna representante de este país moderno y abierto al mundo”, una mujer “joven, cercana al sentir mayoritario de su generación”, consciente de los retos que hay por delante, como la crisis climática, la lucha contra la violencia de género y la mejor redistribución de la riqueza, dijo Armengol.
“Ser una mujer joven en la España de hoy, como lo es la Princesa de Asturias, es saber que enfrentarnos a estos desafíos es la única manera de caminar hacia un futuro digno de ser vivido. Y debemos hacerlo juntos, todos y todas”, indicó. Y recordó: “Aquello que vale, únicamente, es nuestro compromiso con el pueblo. Siempre, y por encima de todo. Porque la democracia, señoras y señores, no es otra cosa que el poder del pueblo”.
“El juramento de la Princesa supone el firme compromiso con este presente libre y democrático, enraizado en un pasado que no olvidamos para así disponer un mejor futuro. Una alianza con la España de hoy, que es responsabilidad de todos perfeccionar, a través del diálogo y los consensos, respetando su diversidad, su pluralidad, y haciendo de la estabilidad y la convivencia nuestra bandera”, finalizó la presidenta del Congreso.
La jura de la princesa de Asturias con un ausente notable: el rey Juan Carlos
La princesa prestó juramento en una sesión especial de las Cortes, un trámite por el que pasó el entonces “príncipe de España” Juan Carlos de Borbón en 1969, cuando el dictador Francisco Franco -que moriría seis años después- lo designó su sucesor, y su padre Felipe en 1986, ya en democracia.
El rey Juan Carlos I fue muy valorado por liderar la transición de la dictadura a la democracia a partir de su entronización 1975, pero las sombras sobre su fortuna, sus aventuras extramatrimoniales y sus lujos en plena crisis le llevaron a abdicar en 2014 e instalarse en Abu Dabi en 2020, tras lo cual regresó a España unas pocas veces.
Para el periodista José Antonio Zarzalejos, ex director de los diarios El Correo y ABC y autor de un libro sobre Felipe VI (“Un Rey en la adversidad”), el acto de la jura de la princesa fue “muy importante porque ofrece estabilidad y continuidad a la Corona”.
Juan Carlos “fue el rey excepcional, el rey fundacional” tras la dictadura, “que acabó mal por una doble pulsión, el sexo y el dinero; su hijo ha restaurado la reputación de la monarquía, y su nieta va a darle continuidad”, explicó. Al ser mujer, Leonor ofrece además “conexión” y “sintonía social”, estimó Zarzalejos.
A sus 85 años, Juan Carlos contempló recientemente cómo se archivaban las causas judiciales sobre su fortuna, pero no por su inocencia, sino por la prescripción de los delitos y por la inmunidad que lo protegía. En octubre se cerró a su favor su última causa pendiente, cuando un tribunal de Londres se declaró “incompetente” para dilucidar si acosó a su antigua amante Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, que le reclamaba 165 millones de dólares.
Aire fresco para una monarquía españolasacudida por escándalos
Nacida en una clínica de Madrid el 31 de octubre de 2005, la princesa Leonor es la primera de las dos hijas de Felipe VI y Letizia Ortiz Rocasolano, una ex periodista de la cadena pública TVE que en 2014 se convirtió en la primera reina plebeya de España. Desde que ascendieron al trono, se esforzaron por mostrar una monarquía transparente, alejándose ostensiblemente del rey emérito.
La reina ha sido elogiada por la educación impartida a sus hijas, Leonor y la infanta Sofía, nacida en 2007. La heredera, que habla francés, inglés, castellano y catalán, y está aprendiendo algo de gallego y vasco, estudió primaria en una escuela privada de Madrid, el Colegio Santa María de los Rosales, y bachillerato en régimen de internado en el UWC Atlantic College de Gales, en el Reino Unido, que presume de formar “changemakers” (personas transformadoras).
Este año, Leonor inició su formación militar en la academia del Ejército de Tierra y la continuará en las de la Fuerza Aérea y la Marina, como hizo Felipe VI. Si su padre sirve de modelo, Leonor cursará su carrera universitaria en un centro público en España, y luego se trasladará a alguna universidad extranjera de prestigio para realizar un máster en relaciones internacionales. En el caso de Felipe VI, fue la Universidad de Georgetown en Washington.
A diferencia de su abuelo, Leonor de Borbón no suscita muestras de antipatía, más bien al contrario, en un país donde el debate sobre la monarquía es perenne. Al menos, ofrece “un alejamiento temporal” de los años de Juan Carlos y “una contraimagen, que es la de su nieta, que no tiene ninguna mochila, ni historia, y la que tiene es una historia normal, de familia, de estudios” estimó Zarzalejos.
La joven futura reina es elogiada por la firmeza con la que se comportó en los últimos actos oficiales. “El día 31 cumplo 18 años, y tendré el honor de jurar la Constitución, con lo que eso significa para mí, personal e institucionalmente”, dijo Leonor el 20 de octubre, durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias, su título oficial. “Entiendo muy bien y soy consciente de cuál es mi deber, y de lo que implican mis responsabilidades”, agregó.
“Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas y fidelidad al rey”, expresó Leonor con una mano sobre el mismo ejemplar de la Constitución sobre el que juró su padre el 30 de enero de 1986.
Acompañada de sus padres y de su hermana menor, la infanta Sofía, Leonor prestó juramento en una sesión especial de las Cortes, un trámite que también cumplió su abuelo Juan Carlos I en 1969, durante la dictadura franquista. El rey emérito, que abdicó en 2014, no fue invitado a la ceremonia, en la que estuvieron presentes los Poderes del reino y todos los ex presidentes de gobierno vivos.
Tampoco asistieron los representantes de los partidos que concentran el sentimiento republicano, los independentistas catalanes, vascos y gallegos, y una parte de la izquierda radical. Tres de los ministros del gobierno pertenecientes a la plataforma de izquierda radical Sumar, militantes de partidos republicanos, no acudieron a la ceremonia.
Vestida de traje blanco, la princesa fue ovacionada por varios minutos después de su juramento en el Hemiciclo del Parlamento. En los alrededores del Parlamento, una multitud le brindó apoyo ondeando banderas de España y pudo seguir la ceremonia en pantallas gigantes colocadas en la céntrica Puerta del Sol madrileña y en otros lugares de la capital española.