El rey Federico X, que ascendió al trono de Dinamarca este 14 de enero tras la abdicación de la reina Margarita II, será el primer hombre que lleva la corona danesa después de 52 años de reinado femenino y, al mismo tiempo, el primer monarca con sangre noble gracias su padre, el diplomático Henri de Laborde de Monpezat.
Pero el rey Federico X será además “primo” de buena parte de los demás monarcas de Europa gracias a dos de sus antepasados más célebres: el rey Christian IX de Dinamarca, que fue llamado “el Suegro de Europa” por sus múltiples lazos con otras dinastía, y la reina Victoria de Inglaterra, apodada la “Abuela de Europa” por los mismos motivos.
Federico X de Dinamarca, primo de los reyes de Suecia, Noruega, Bélgica…
El monarca más cercano en parentesco será el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, quecon 50 años de reinado es el decano de los soberanos europeos. El rey de la dinastía Bernadotte es primo hermano de la reina Margarita II porque los dos son nietos del rey Gustavo VI Adolfo.
El padre del rey Carlos Gustavo, el príncipe Gustavo Adolfo, duque de Vasterbotten, estaba destinado a ser rey de Suecia pero falleció tempranamente en un accidente de aviación, cuando tenía 40 años. Su única hermana, la princesa Ingrid, se convirtió en reina consorte de Dinamarca por su matrimonio con Federico IX y fue la madre de Margarita II.
Otro rey muy cercanamente emparentado con Federico X es Harald V de Noruega, el más longevo de los monarcas nórdicos que fue entronizado hace casi 33 años. Su abuelo era un príncipe danés llamado Carlos, nieto de Christian IX de Dinamarca, que fue elegido rey de Noruega y coronado como tal con el nombre de Haakon VII.
El rey Federico X, que llega al trono danés a los 55 años, tiene una pizca de sangre azul británica a través de su bisabuela la princesa Margarita de Connaught, nieta de la reina Victoria, que se casó con el rey Gustavo VI Adolfo de Suecia. De esta forma, Federico X y Carlos III de Inglaterra cuentan con Victoria I (1919-1901) como su ancestro común.
El rey Felipe de Bélgica, de la misma generación que Federico X, emparenta con el nuevo rey danés a través de su abuela, la reina Astrid, esposa del rey belga Alberto I. Nacida como princesa de Suecia, Astrid era hija de la princesa Ingeborg de Dinamarca, quien era, a su vez, nieta del rey Christian IX. Su padre era el príncipe sueco Carlos y su hermana mayor, Martha, fue la madre del actual rey de Noruega.
Federico X también emparenta con el gran duque Enrique de Luxemburgo a través de la reina Astrid: casada con el rey Leopoldo III de Bélgica, fue madre de la princesa Josefina-Carlota. Esta princesa, a su vez, se casó con el gran duque Juan, soberano entre 1964 y 2000, y fue madre de Enrique. Tanto Enrique como Federico son descendientes, de esta forma, del rey Christian IX.
Se esperan grandes cambios en la línea sucesoria al trono de Dinamarca después de que la reina Margarita II abdique el próximo 14 de enero. Los cambios más impactantes serán la sucesión del príncipe Federico como rey, con el nombre de Federico X, y la declaración de su hijo mayor, Christian, como príncipe heredero.
La “Ley de Sucesión al Trono” de 1953 estipula así que el trono danés lo heredan los descendientes del rey Christian X (1912-1947) y su esposa, la reina Alejandrina.
La reina Margarita II de Dinamarca, la actual monarca más longeva de Europa, anunció el domingo que abdicará el trono el 14 de enero en su hijo, el príncipe heredero Federico.Pese a la sombra de su madre, el príncipe heredero Federico, de 55 años, logró cultivar una buena imagen y dispone actualmente de la simpatía del 80% de los daneses, según los sondeos.
Hasta entonces, sólo los descendientes varones de un rey podían heredar el trono, pero esto cambió tras un histórico referéndum que determinó que las descendientes femeninas también podían heredar el trono, aunque los descendientes masculinos deberían tener prioridad.
El príncipe Christian es el hijo mayor de Federico y Mary de Dinamarca.Christian de Dinamarca se convertirá automáticamente en Príncipe Heredero tras el ascenso al trono de su padre.
La sucesión al trono danés: qué sucederá tras la entronización del rey Federico X
En 2009, se llevó a cabo la enmienda de la Ley de Sucesión al Trono, que implementó la igualdad de género en la sucesión al trono. Esto significa que el trono danés ahora lo hereda el hijo mayor del monarca, independientemente de su sexo.
De esta forma, la nueva línea sucesoria, vigente desde el 14 de enero a las 14:00, estará conformada por el nuevo Príncipe Heredero Christian, de 18 años, y sus hermanos menores: la princesa Isabella, de 16 años; el príncipe Vincent y la princesa Josefina, de 12 años.
La princesa Isabella, de 16 años, ocupará el segundo lugar en la sucesión al trono.El príncipe Vincent y la princesa Josefina, los hijos gemelos de 12 años del rey Federico, ocuparán los puestos 3 y 4 en la sucesión.
A continuación, se ubica en el quinto lugar de la línea sucesoria el príncipe Joaquín, de 54 años, hermano menor de Federico X. Los cuatro hijos de Joaquín, nacidos de sus dos matrimonios, también tienen derecho al trono pero Margarita II les retiró sus títulos de príncipes.
Los hijos del príncipe Joaquín ocuparán los puestos sexto a noveno de la sucesión: el conde Nicolás de Monpezat (de 24 años), el conde Félix (21); el conde Enrique (14) y la condesa Athena (11). La princesa Benedicta, de 79 años, hermana menor de Margarita II, pasará a ocupar el 10° lugar en la sucesión.
La princesa Marie, esposa del príncipe Joaquín de Dinamarca, fue la gran ausente en la proclamación de su cuñado, el rey Federico X en Copenhague y se quedó en Estados Unidos, una situación que llevó a la prensa británica a compararla con Meghan Markle, que se ausentó de la coronación del rey Carlos III el año pasado.
El príncipe Joaquín, de 54 años, viajó para presenciar la abdicación de su madre, Margarita II, y la posterior proclamación de su hermano mayor pese a la disputa que mantuvo después de que su madre, Margarita II, despojara a sus cuatro hijos de los títulos de príncipes reales y entre rumores de que las dos parejas reales tienen una “relación complicada”.
Dinamarca pasó una página de su historia después de que la reina Margarita abdicó al trono y su hijo se convirtió en rey Federico X. En un Consejo de Estado a las 14.00 horas, la reina firmó una declaración de abdicación que puso fin a su reinado de 52 años, sólo la segunda vez que un soberano danés renuncia desde Erik III hace casi nueve siglos en 1146.
El príncipe heredero Federico, de 55 años, que también asistió al Consejo de Estado en el Castillo de Christiansborg junto con su esposa Mary, nacida en Australia, y su hijo mayor, el príncipe Christian, de 18 años, se convirtió automáticamente en rey de Dinamarca y jefe de estado tras la abdicación de la monarca.
El príncipe Joaquín viajó a Copenhague desde Washington DC, donde dejó a su esposa y a sus dos hijos menores, el conde Enrique de Monpezat, de 14 años, y la condesa Athena de Monpezat, de 11. La casa real explicó que “los niños van a la escuela” y que la princesa debía permanecer con ellos. Joaquín abandonará Dinamarca el lunes para regresar a casa.
La “relación complicada” de Joaquín y Marie con los nuevos reyes Federico X y Mary
El príncipe Joaquín de Dinamarca y la princesa Marie
Las tensiones de Joaquín y Marie con los nuevos reyes surgieron por primera vez después de que la reina Margarita II decidiera despojar a los cuatro hijos del príncipe de sus títulos reales en 2022. Posteriormente se disculpó por el momento del anuncio, pero mantuvo la medida.
Joaquín se manifestó públicamente en contra de la decisión de su madre en los días posteriores, afirmando que sus cuatro hijos, Nicolás, de 24 años, y Félix, de 21, nacidos de su primer matrimonio con Alexandra, condesa de Frederiksborg, y Enrique y Athena, se habían sentido lastimados por la decisión de su abuela.
La prensa danesa dice que la familia de Joaquín está “destrozada” por la situación. El príncipe dijo al diario danés “Ekstra Bladet”: “Estamos todos muy tristes. Nunca es divertido ver a tus hijos ser maltratados de esa manera. Se encuentran en una situación que no entienden”.
Su esposa Marie, de 46, confesó a la prensa que no todo iba bien en la casa real. La princesa reconoció ante periodistas que la relación con el nuevo rey y la nueva reina es “complicada”, mientras circulaban rumores de que el príncipe Joaquín se había “enamorado” de su cuñada, la reina Mary, y que había intentado besarla.
“He tomado mi decisión como reina, madre y abuela, pero como madre y abuela he subestimado lo mucho que se sienten afectados mi hijo menor y su familia”, dijo Margarita II en un intento por poner paz en la familia. “Que nadie tenga dudas de que mis hijos, nueras y nietos son mi gran alegría y orgullo. Ahora espero que nosotros, como familia, podamos encontrar la paz para superar esta situación por nosotros mismos”.
La soberana dejó la corona a los 83 años en manos de su hijo mayor, proclamado rey con el nombre de Federico X, pero podría volver a asumir la jefatura del estado en caso de que el nuevo monarca o su príncipe heredero viajen al extranjero.
Margarita II, de 83 años, firmó el acta de abdicación durante un Consejo de Estado, en presencia del gobierno. Al firmar el documento, un acto inédito en la historia contemporánea del país, puso fin a sus 52 años de reino y convirtió automáticamente a su hijo en rey.
Margarita era una princesa de 18 añoscuando asumió su banca en el Consejo de Estado, ante el cual firmó su acta de abdicación, el primer acto formal de traspaso del trono al príncipe heredero Federico.
Del Consejo de Estado también forman parte la reina consorte, Mary, el príncipe heredero Christian, el príncipe Joaquín y la princesa Benedicta, hermana menor de Margarita II, de 80 años.
Los regentes actúan como jefes de Estado en funciones en caso de que el monarca o el príncipe heredero estén ausentes del país, sea por vacaciones o por viajes oficiales, así como por enfermedad.
La reina Margarita II de Dinamarca oficiará como Regente tras su abdicación al trono
Con 52 años de reinado, Margarita II es la monarca que más tiempo ha permanecido en el trono de Dinamarca.
Margarita II de Dinamarca, la actual monarca más longeva de Europa, anunció el 31 de diciembre que abdicaría el trono el 14 de enero en su hijo, el príncipe heredero Federico.
Tras haber reinado durante 52 años, era la única mujer monarca europea, tras el fallecimiento en septiembre de 2022 de la reina británica Isabel II, quien era su prima lejana.
“El 14 de enero de 2024, 52 años después de suceder a mi amado padre, renunciaré como reina de Dinamarca. Dejaré el trono a mi hijo, el príncipe heredero Federico”, dijo sorpresivamente en el tradicional mensaje televisado.
La popular monarca había defendido en varias ocasiones que no abdicaría y seguiría siendo reina hasta su muerte: “Permaneceré en el trono hasta que me caiga de él”, había manifestado.
Margarita II de Dinamarca es la reina desde el 14 de enero de 1972.
Pero ahora justificó su decisión en sus problemas de salud. En febrero, fue sometida a una operación quirúrgica en la espalda que la mantuvo alejada de la vida pública hasta abril.
“La operación (…) dio lugar a reflexiones sobre el futuro, sobre la cuestión de si era tiempo de transferir las responsabilidades a la siguiente generación”, dijo la reina.
Más de 80% de los daneses afirman ser favorables a la monarquía.
“Muchos de nosotros no hemos conocido a otro monarca. La reina Margarita es la encarnación misma de Dinamarca y, a lo largo de los años, ha puesto palabras y sentimientos a lo que somos como pueblo y como nación”, dijo la primera ministra Mette Frederiksen.
La reina Margarita II de Dinamarca con su nieto, el príncipe Christian
Pese a la sombra de su madre, el príncipe heredero Federico, de 55 años, logró cultivar una buena imagen y dispone actualmente de la simpatía del 80% de los daneses, según las últimas encuestas.
Apasionado por la lucha contra el cambio climático, el futuro rey Federico X encarna la imagen de una monarquía moderna.
“Cuando llegue el momento, me pondré al frente del barco”, había prometido Federico durante el 50º aniversario del reinado de su madre. “Te sucederé, como lo hiciste tú con tu padre y como Christian (nieto de la reina) lo hará conmigo”, agregó.
El príncipe Federico, que será entronizado a los 55 años, y su esposa la princesa Mary continuarán residiendo en su mansión actual, el Palacio de Federico VIII, uno de los cuatro edificios que componen el vasto complejo real de Amalienborg, en Copenhague.
El príncipe Federico de Dinamarca y su familia continuarán viviendo en el Palacio de Federico VIII, dentro del complejo real de Amalienborg (Copenhague).
De esta forma, el nuevo rey, la nueva reina y sus cuatro hijos no tendrán que mudarse tras el cambio de reinado. Federico X vivirá en esa mansión tal como lo hicieron sus abuelos maternos, el rey Federico IX y la reina Ingrid. Allí creció Margarita II, junto a sus hermanas menores, antes de casarse.
Tradicionalmente Amalienborg es la residencia del monarca danés durante los meses de invierno. El complejo del castillo consta de cuatro mansiones que rodean una plaza octogonal donde se puede ver la estatua ecuestre de Federico V, quien fue el fundador de Amalienborg.
Los cuatro palacios que componen la residencia real de Amalienborg
Amalienborg, sede oficial de la monarquía danesa: sus cuatro palacios fueron construidos en el siglo XVIII por el rey Federico V.
Los cuatro palacios fueron construidos por orden de Federico V con motivo del 300 aniversario de la coronación de Christian I, el primero del linaje real de Oldenborg. Cuatro nobles destacados -AG Moltke, Christian Frederik Levetzau, Joachim Brockdorff y Severin Løvenskiold- se encargaron de construir mansiones idénticas, diseñadas por el arquitecto de la corte Nicolai Eigtved.
El Palacio de Christian VII o Palacio de Moltke fue construido en los años 1750-1754 para el mariscal del Tribunal Supremo AG Moltke.
El Palacio de Christian VIII, o Palacio de Levetzau, fue construido para el Consejero Privado Christian Frederik Levetzau en 1750-1760. El príncipe heredero Federico, hijo de Christian VII, compró la mansión en 1794.
El Palacio de Federico VIII, o Palacio de Brockdorff, fue construido en 1750-1760 para el barón Joachim Brockdorff. A la muerte del barón en 1763, AG Moltke adquirió la mansión y dos años más tarde la vendió a Federico V.
El Palacio de Christian IX o Palacio de Schack fue construido en 1750 por el consejero Severin Løvenskiold, quien tuvo que renunciar a las obras por problemas financieros. Recibió el nombre por la condesa Anne Sophie Schack, que se hizo cargo de la mansión y se la pasó a su hijastro, Hans Schack. Comprada por la corona, la mansión pasó a disposición de Christian IX, de quien lleva el nombre, en 1863.
Los cuatro palacios de Amalienborg se convirtieron en residencia real después del incendio del Castillo de Christiansborg ocurrido la noche del 26 al 27 de febrero de 1794. En pocos días, el rey Christian VII adquirió las mansiones, que siguen siendo utilizadas hasta el día de hoy por la familia real y la corte.
El Palacio de Federico VIII seguirá siendo la vivienda oficial de Federico X y Mary
El futuro rey Federico X continuará viviendo en el Palacio de Federico VIII, donde vive desde 2010 con su familia.
Construido inicialmente para el barón Joachim Brockdorff y adquirido en 1763 por el mariscal del Tribunal Supremo AG Moltke, la mansión fue vendida al rey Federico V, aunque durante un tiempo sirvió como sede de la Academia Landcadet (escuela de oficiales).
Los cadetes tuvieron que abandonar la mansión porque Federico VI quería que su hija, la princesa Guillermina, y el heredero al trono, el príncipe Federico (VII), vivieran allí después de su boda. Desde la disolución del matrimonio en 1837 la mansión albergó alternativamente a miembros de la familia real hasta que el futuro Federico VIII se mudó en 1869 y le dio su nombre.
En 1934, la mansión fue renovada para ser utilizada por el entonces príncipe heredero Federico (futuro rey Federico IX) y su esposa, la princesa Ingrid de Suecia. Después de la muerte de Federico IX en 1972, la reina Ingrid utilizó la mansión como su vivienda oficial hasta su muerte en noviembre de 2000.
El actual príncipe heredero se hizo cargo de la mansión en 2010 después de una minuciosa restauración interior y exterior que comenzó en 2004. La mansión hoy funciona como residencia privada de los futuros monarcas, con funciones administrativas y representativas.
Se espera que el príncipe Christian herede el Palacio de Christian IX
Desde su boda con el príncipe Enrique, en 1967, la reina Margarita vivió en el Palacio de Christian VIII, que había estado desocupado desde principios del siglo XX.
La casa real también decidió dónde vivirá el príncipe Christian, el hijo mayor de Federico y Mary, que el próximo 14 de enero se convertirá en Príncipe Heredero. Se espera que el joven, de 18 años, algún día heredará la actual residencia de su abuela en Amalienborg, el Palacio de Christian IX, nombrado así por el primer rey de la Casa de Glucksborg.
“Me imagino que Christian, mi nieto, cuando llegue el momento se mudará al Palacio de Cristián IX”, dijo en 2016 la reina Margarita II en una entrevista. “Definitivamente usará la mansión de manera diferente a como lo hicimos mi esposo y yo. Cuando nos mudamos, habían pasado tres generaciones desde la última vez que se usó”.
El príncipe heredero Federico de Dinamarcano será coronado cuando, el próximo 14 de enero, su madre Margarita II abdique al trono y lo convierta en el nuevo rey, Federico X. El protocolo real indica que una breve proclamación basta para marcar el inicio de su reinado.
Con más de un milenio de historia monárquica, Dinamarca no contempla una coronación como la que protagonizó Carlos III de Inglaterra en 2023 y no atestigua una ceremonia de este tipo desde hace más de 170 años.
Margarita II, de 83 años, anunció el 31 de diciembre, en su tradicional mensaje de Año Nuevo, que dejará el trono a su hijo explicando su decisión por su edad y problemas de salud.
Christian VIII fue el último rey coronado de Dinamarca y la ceremonia se celebró el 28 de julio de 1840 en la capilla del Castillo de Frederiksborg, el escenario habitual de todas las coronaciones realizadas durante el absolutismo hasta ese momento.
Después del cambio al parlamentarismo, la única ceremonia formal que se conserva consiste en una breve proclama del primer ministro desde el balcón del Castillo de Christiansborg, después de haber anunciado la muerte del monarca anterior.
Federico de Dinamarca conoció a su esposa Mary Donaldson, una abogada australiana, en un bar de Sydney durante los Juegos Olímpicos de 2000.
En el siglo XX, se celebraron cuatro ceremonias de proclamación en Dinamarca, todas con el Castillo de Christiansborg como escenario: la de Federico VIII, en 1906; la de Christian X, en 1912, la de Federico IX en 1947 y por último, la de Margarita II en 1972.
El próximo “Tronskifte” (“cambio de trono”) tendrá lugar el 14 de enero de 2024 cuando Margarita II – primera monarca que abdica al trono danés en 900 años- firme una declaración de abdicación en una sesión extraordinaria del Consejo de Estado.
Federico no será coronado: las coronaciones de los reyes de Dinamarca fueron abolidas hace 175 años
Las coronas del rey y la reina de Dinamarca fueron utilizadas por última vez en la coronación de Christian VI, en 1840.
“La primera coronación en la historia danesa fue la de Knud VI Ringsted en 1170”, explica el historiador y experto real danés Jon Bloch Skipper, que recordó que hasta Federico III, en 1648, los monarcas eran coronados, pero desde la instauración de la autocracia, en 1660, el nuevo rey solo era ungido.
La abolición oficial de las unciones y coronaciones de los reyes de Dinamarca ocurrió hace 175 años, en 1848, tras la muerte de Christian VIII y el final de la autocracia. De esta forma, las Regalías de la Corona danesa dejaron de ser utilizadas para siempre.
Actualmente, las coronas del rey y la reina, el cetro, el orbe, el cáliz de coronación, la espada, el recipiente para el aceite de la unción y los tronos se exhiben en el Castillo de Rosenborg.
La corona de Christian V de 1671, la más conocida de las coronas reales danesas.
La corona de los reyes soberanos (Enevældige Kongers Krone) fue construida por Paul Kurtz en Copenhague, entre 1670 y 1671, y tiene un peso total de 2,080 kg.
En la corona hay dos zafiros y granates, en la cruz un corindón (un zafiro con una franja de rubí). Las piedras preciosas probablemente provienen de joyas más antiguas, por lo que el zafiro en el frente de la corona se remonta a Federico I y probablemente fue un regalo a su padre, Christian I, del duque de Milán en 1474. En la palmeta de arriba, se puede ver un bloque de piedra, debajo del cual se encuentra el monograma de Christian V en hilo de oro.
La corona de Christian V de 1671, la más conocida de las coronas reales danesas y hoy en día uno de los símbolos más importantes del poder real, hoy en día sólo se utiliza en una situación especial: cuando muere el monarca.
Tradicionalmente, ataúd de monarca es expuesto en la iglesia del castillo de Christiansborg en el llamado “Castrum doloris” (del latín: lecho de dolor), donde la corona real se coloca sobre el ataúd, al igual que el manto de la coronación, mientras las demás insignias se alinean al frente.
En lo que va del siglo XXI, siete monarcas abdicaron en Europa: Juan de Luxemburgo en 2000, Beatriz de Holanda y Alberto II de Bélgica, en 2013, Juan Carlos I de España en 2014, el rey de Camboya en 2004, el de Bután en 2008 y el emperador de Japón en 2019. Incluso el Papa Benedicto XVI protagonizó la primera abdicación papal en más de 800 años.
El anuncio de la abdicación de Margarita II en su discurso de fin de año sorprendió al país, porque la reina, de 83 años, había dicho que permanecería en el trono hasta su muerte.
La sorpresiva abdicación de Margarita II de Dinamarca abre nuevas posibilidades a Carlos III de Inglaterra, de 75 años
Carlos tenía 73 años y era el heredero más longevo de la historia de la monarquía británica cuando murió su madre, Isabel II. La reina había manifestado en reiteradas oportunidades que reinaría hasta la muerte, pero las cosas han cambiado.
La abdicación ha sido una mala palabra para la realeza británica desde la crisis de 1936, cuando el rey Eduardo VIII tuvo que abdicar en diciembre de ese año para poder casarse con Wallis Simpson, una divorciada estadounidense.
El príncipe Federico, de 55 años, se convertirá en rey de Dinamarca tras la abdicación de su madre Margarita II. El futuro monarca es extremadamente popular en todo el país y el 82% de la población cree que desempeñará bien su función.
La abdicación evitó una grave crisis constitucional. Exiliado en París, Eduardo VIII tomó el título de Duque de Windsor y se casó con Wallis, dejando la corona a su hermano menor Alberto, padre de Isabel II, que fue coronado como Jorge VI en mayo de 1937.
La dramática abdicación de Eduardo VIII amargó durante décadas a la familia real, que acusó al ex rey de haber agravado la frágil salud de Jorge VI y de haber anticipado su muerte. En 1947, Isabel prometió que sería reina durante toda su vida.
¿Seguirá Carlos III el ejemplo de Margarita II? Una “monarquía envejecida” no parece una buena idea, dicen los expertos
La avanzada edad de Carlos III genera preguntas inevitablessobre cuánto tiempo permanecerá en el trono y despierta la preocupación sobre una sucesión de reyes longevos: su hijo mayor y heredero, Guillermo, tiene 41 años.
De la misma forma que su prima británica Isabel II, la reina Margarita II, de 83 años, había asegurado en repetidas ocasiones que nunca abdicaría, diciendo: “Permaneceré en el trono hasta que me caiga de él”.
Pero el 31 de diciembre por la noche, en su tradicional mensaje de Nochevieja, la soberana anunció que dejará el trono a su hijo, el príncipe Federico, de 55 años, explicando su decisión por su edad y problemas de salud.
Carlos III tenía 73 años y era el heredero más longevo de la historia de la monarquía británica cuando murió su madre, Isabel II. La reina había manifestado en reiteradas oportunidades que reinaría hasta la muerte, pero las cosas han cambiado, dicen los expertos, y abdicación ya no es una mala opción.
En febrero, la popular monarca fue sometida a una operación quirúrgica en la espalda que la mantuvo alejada de la vida pública hasta abril. “La operación (…) dio lugar a reflexiones sobre el futuro, sobre la cuestión de si era tiempo de transferir las responsabilidades a la siguiente generación”, dijo la reina.
El periódico británico “The Guardian” calificó la abdicación de Margarita II como “un signo de una monarquía constitucional sensata” y analizó que Carlos III “ciertamente tiene derecho a un reinado sustancial después de esperar tanto tiempo. Pero no a la muerte”, añadió.
La abdicación, escribió el periódico, indica una nación capaz de mantener sus instituciones“adecuadas para su propósito”.
La decisión de la reina Margarita abrió la puerta para que el rey Carlos III haga lo mismo, dijo el experto de la realeza británico Richard Eden, quien cree que el monarca ahora es libre de adoptar una visión diferente a la de su madre y renunciar cuando crea que es el momento adecuado.
“En mi opinión, no hay ninguna razón por la que el rey Carlos deba considerar la abdicación como un desastre”, concluye.
“La esperada transición fluida en Copenhague le demostrará que él también podría seguir el ejemplo de la reina Margarita, que sólo es ocho años mayor que él”, dijo Eden.
“En una monarquía segura y confiada, no socavaría el principio hereditario si el rey entregara el poder a su heredero antes de que se volviera demasiado frágil para desempeñar sus funciones con eficacia”, analizó.
A sus 75 años, Carlos III todavía está “en forma”, pero los expertos creen que debería “seguir el ejemplo” de Margarita II en los próximos años
El pueblo de Dinamarca tomó la noticia con calma y apoyó la decisión de Margarita II: el público está muy contento de que el príncipe heredero Federico ascienda al trono con su esposa nacida en Australia, la popular princesa Mary.
Con el tiempo, dice Eden, este ejemplo podría ser una buena noticia para Carlos III.
“La reina Margarita tomó su decisión después de someterse a una importante cirugía de espalda y si el rey Carlos considera demasiado pesada la carga de ser jefe de Estado en el futuro, debería seguir su ejemplo”, concluyó.
El biógrafo real Phil Dampier cree que Carlos III sin dudas se vería influenciado por los acontecimientos en Dinamarca, especialmente si eso protege el futuro de la monarquía.
“Debe hacernos preguntarnos si dentro de cinco o 10 años el rey Carlos podría pensar en hacer lo mismo si su salud se resiente o simplemente cree que es un buen momento para pasar la herencia a Guillermo y Kate mientras todavía son jóvenes”, dijo.
“Nuestra difunta reina nunca abdicaría debido a lo que sucedió en 1936, cuando su tío abdicó y su padre subió al trono. Pero los tiempos cambian”, agregó.
El comentarista real Richard Fitzwilliams analiza que la reina Margarita II no desea que la monarquía danesa sea vista como vieja y obsoleta.
“La reina Margarita de Dinamarca es una operadora astuta”, dijo. “Ha sorprendido a la nación al anunciar que abdicará dentro de quince días en favor de su hijo, el príncipe heredero Federico”.
Fitzwilliams dijo que su edad y su reciente cirugía de espalda también pueden haber influido en la decisión, pero añadió: “Siempre había rechazado la idea de abdicar”
“El príncipe heredero Federico tiene 55 años y la princesa María tiene 51. Ella bien pudo haber calculado que una monarquía envejecida no era una buena idea, especialmente si hubiera reinado durante aproximadamente una década más”.
El historiador real Ed Owens, por su parte, cree que a Carlos III le gustaría permanecermucho tiempo en el trono para influir de manera positiva, especialmente, con su agenda ambiental.
A diferencia de su madre, parece verse a sí mismo con un estilo más “dinámico” en el que “persuade” a los agentes de cambio y a otros jefes de estado a actuar, dijo Owens.
“Tiene unos 70 años, pero todavía está relativamente en forma, goza de buena salud, hasta donde sabemos, y creo que prevé que tendrá que impulsar su agenda en estos primeros años de su reinado”, puntualizó.
Owens cree que existe “una gran probabilidad” de que Carlos II reine hasta su muerte, como su madre, que consideraba que ser reina era un deber de por vida. Pero dijo que el rey haría bien en establecer un punto final definitivo para su reinado.
“No creo que una abdicación sea inevitable”, dijo el historiador. “Aunque, a largo plazo, sería una opción sensata intentar traer sangre nuevacomo lo han hecho muchas familias reales europeas”.
El histórico ritual “Overførslen af de kongelige faner”, dirigido por las tropas reales se desarrollará en el complejo de Amalienborg, donde se ubican las residencias de la actual soberana y su hijo, según confirmó la casa real danesa.
El traspaso de estandartes reales, último ritual que marcará el ascenso de Federico X al trono danés, dirigido por las tropas reales se desarrollará en el Palacio de Amalienborg.
El príncipe Federico, de 55 años, se convertirá en rey de Dinamarca tras la abdicación de su madre Margarita durante una sesión extraordinaria del Consejo de Estado en el Castillo de Christiansborg, en Copenhague.
El traspaso de los estandartes en Amalienborg se desarrollará tras la proclamación solemne del nuevo rey en el balcón de Christiansborg, pronunciada por la primera ministra Mette Frederiksen, y el primer discurso del nuevo monarca a las multitudes.
Margarita II de Dinamarca anunció en su discurso anual de Año Nuevo que abdicará el 14 de enero tras 52 años en el trono. A los 83 años, es la monarca más longeva de Europa tras la muerte de Isabel II en septiembre de 2022.
Cómo es el traspaso de los estandartes reales, ceremonia final del recambio en el trono de Dinamarca
A las 17:00 del domingo, los estandartes serán llevados a través de la plaza Amalienborg por un comando de bandera, que está formado por el comandante de la Compañía de Salvavidas, el comandante adjunto de la Compañía de Guardia, tres comandantes como abanderados y seis guardias reclutas como guardias.
Uno de los estandartes data de 1924 y tiene el monograma bordado del rey Christian X (1912-1947) sobre el centro de la cruz y en la lanza, mientras el otro, la bandera del batallón, es de 1983 y tiene el monograma bordado de la reina Margarita y el nombre de Federico IX.
A las 14 hs del 14 de enero, la primera ministra Mette Frederiksen proclamará la llegada al trono de Federico X en el balcón del castillo de Christiansborg, sede del Parlamento y del Ejecutivo.
Cuando el comandante de la Compañía de Guardia y los abanderados hayan llegado al Asta de Bandera en el Palacio de Christian IX, residencia oficial de la reina Margarita, el comandante de la Compañía de Guardia solicitará permiso a la ex monarca para transferir los estandartes.
Siguiendo el ceremonial, los tres abanderados saludarán individualmente los estandartes y luego cada uno tomará uno. Cuando los estandartes hayan sido trasladados, el comandante de la Compañía de Guardia saludará al rey y solicitará permiso para trasladar los estandartes.
La reina Margarita II de Dinamarca Margarita II renunciará oficialmente al trono firmando la acta de abdicación en el Consejo de Estado, exactamente 52 años después de ascender a él tras la muerte de su padre, Federico IX.
La llegada de los estandartes reales a la residencia del rey Federico X será la ceremonia final del día, que comenzará después de las 13 horas con el traslado de la familia real en carruajes desde Amalienborg hasta el castillo de Christiansborg.
Con el apoyo de más del 80 por ciento de los daneses, según una encuesta reciente, el príncipe se convertirá en rey Federico X tras la abdicación de su madre.
El anuncio de la abdicación de Margarita II en su discurso de fin de año sorprendió al país, porque la reina, de 83 años, había dicho que permanecería en el trono hasta su muerte.
Para el historiador Bo Lidegaard, la abdicación es una prueba de modernidad. “Sabe que está físicamente débil. Su hijo está preparado y en mejor posición que ella para hacerse cargo”, juzga.
Los daneses aceptaron rápidamente la decisión de la popular soberana. Las encuestas muestran que más del 80% apoyan la decisión de Margarita II, que conservará su título de reina y siempre podrá representar a la casa real en ceremonias oficiales o ejercer como regente.
El futuro monarca es extremadamente popular en todo el país y el 82% de la población cree que desempeñará bien su función.
Aunque es principalmente el príncipe Christian de Dinamarca quien puede esperar cambios significativos en su vida cuando se convierta en Príncipe Heredero, esto también afectará al resto de la familia. De esta forma, su hermana menor,la princesa Isabella, de 16 años, se acercará un poco más al trono y se espera que su vida cambie notablemente.
El padre de Christian e Isabella, el príncipe Federico, se convertirá en rey (Federico X) el próximo 14 de enero, cuando la reina Margarita II abdique al trono danés tras 52 años de reinado. De esta forma, el hijo mayor de Frederico pasará a ocupar el primer lugar en la sucesión, mientras la princesa Isabella se moverá del tercer al segundo puesto.
Como hija del próximo rey y jefe de Estado, se espera que la princesa Isabella aumente notablemente su protagonismo y vea incrementada la atención del público y de los medios de comunicación sobre su persona. Aunque por lo pronto, la joven deberá seguir estudiando en la escuela pública de Øregård, en Hellerup, un elegante suburbio de la capital danesa.
La princesa Isabella Henrietta Ingrid Margrethe nació el 21 de abril de 2007 en el hospital Rigshospitalet de Copenhague como la segunda hija de Federico y Mary.
Entre la vida real y la privada: no habrá “apanage” (salario estatal) para la princesa Isabella de Dinamarca
La princesa, cuyo nombre completo es Isabella Henrietta Ingrid Margrethe, nació el 21 de abril de 2007 en el hospital Rigshospitalet de Copenhague. Tres meses después, fue bautizada en la capilla del palacio de Christiansborg, en la capital danesa, con seis padrinos, entre ellos, la reina Matilde de Bélgica (entonces duquesa de Brabante) y la princesa Alexia de Grecia.
Los príncipes Federico y Mary se presentaron como una pareja moderna e intentaron dar a sus cuatro hijos una educación lo más normal posible, enviándolos principalmente a escuelas públicas. De esta forma, Isabella y sus hermanos fueron los primeros príncipes daneses en asistir a guarderías públicas como los demás niños de su edad.
Los futuros reyes daneses Federico y Mary intentaron dar a sus cuatro hijos una educación lo más normal posible, enviándolos principalmente a escuelas públicas.
Los expertos de la realeza danesa dicen que el mayor desafío de la princesa Isabella será encontrar el equilibrio entre la vida de la realeza y ocupar un lugar destacado en la línea de sucesión y, al mismo tiempo, tener que ganarse la vida. Afirman que, como miembro de la casa real, habrá empleos que no podrá aceptar de inmediato.
Se desconoce cómo será exactamente el futuro de la princesa Isabella, aunque en Dinamarca existe el ejemplo de la princesa Benedicta, hermana menor de la reina Margarita II, que continúa realizando labores como miembro de la casa real y, además, suele ejercer como regente cuando la soberana y el príncipe Federico se ausentaban del país.
El desafío de la princesa Isabella será encontrar el equilibrio entre la vida de la realeza y ocupar un lugar destacado en la línea de sucesión y, al mismo tiempo, tener un empleo como cualquier ciudadano.
Lo más probable es que Isabella no comience a trabajar pronto como miembro de la casa real. La casa real confirmó en 2016 que en el futuro sólo el príncipe heredero Christian recibirá un salario estatal (“apanage”) por su trabajo dentro de la monarquía. De esta forma, cuando la princesa cumpla 18 años en 2025 no recibirá un salario real y tendrá que pensar en cómo algún día podrá ganar su propio dinero.
Según la prensa danesa, los posibles trabajos y educación para los niños de la familia que no recibirán el “apanage” en el futuro podrían ser una educación de élite internacional y más tarde una carrera internacional en empresas globales, para trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores o conseguir un puesto en una ONG.
Los cuatro hijos del príncipe Federico pasarán a ocupar los primeros lugares en la sucesión tras el recambio en el trono: Christian (de 18 años), Isabella (16), Vincent (12) y Josefina (12).
A diferencia del príncipe Christian, Isabella, como parte central de la casa real, tendrá que moldear su propia existencia y definir su propia vida, pero se espera que como hermana menor del futuro monarca continúe trabajando a su lado. De esta forma, a vez que busca definir qué educación seguir y con qué empleo ganarse la vida, es muy probable que también asista a eventos oficiales y asuma algunos patrocinios.
Para ello tiene el ejemplo de su madre, la futura reina Mary, que desde su matrimonio con Federico en 2004 se consagró exclusivamente a la vida de la realeza y se hizo conocida por su trabajo para luchar contra el acoso, la violencia doméstica y el aislamiento social, así como por promover la salud mental y los derechos de las mujeres.
Ciertamente, cuando la princesa Margarita nació, el 16 de abril de 1940, las leyes sucesorias no la beneficiaban, y fue necesaria la celebración de un referéndum nacional para aprobar su ascenso al trono.
La ley de sucesión de Dinamarca prohibía entonces a las mujeres heredar el trono, y la única mujer que había ostentado el poder en el país era Margarita I, quien gobernó como regente de 1375 a 1412 pero nunca ostentó formalmente el título de reina.
Antes del referéndum que otorgó a las mujeres la posibilidad de reinar en Dinamarca, el príncipe Ingolf ocupaba el tercer lugar en la línea sucesoria. Su padre, considerado el heredero del trono, se enemistó con su hermano Federico IX por ese cambio.
Cuando la princesa Margarita tenía 13 años, bajo la presión de sucesivos gobiernos daneses conscientes de la necesidad de modernizar la sociedad, Dinamarca fue a las urnas y votó por reformar la ley sucesoria para permitir que las mujeres hereden el trono.
La decisión abrió una grieta en la armonía de la familia real: Federico X y su hermano Knud no volvieron a hablarse por el resto de sus vidas y la decisión popular de nombrar heredia a Margarita desterró las chances de su primo, Ingolf, de convertirse en rey.
El conde Ingolf de Rosenborg, el ex príncipe que podría haber sido rey de Dinamarca
A Ingolf, hoy conocido como el conde Ingolf de Rosenborg, no le molesta en absoluto haber perdido la oportunidad de convertirse en rey: “Me alegra no haberme convertido en rey ya que eso me permitió cuidarme un poco más. Y mi prima lo hizo muy bien”, dijo.
Pero su padre, el príncipe Knud, que dejó de ser entonces el presunto heredero, se enemistó ferozmente con su hermano, un distanciamiento que duró el resto de su vida.
En 1968, Ingolf se casó con su primera esposa, Inge Terney, una plebeya, por lo que se vio obligado a renunciar a su derecho al trono y al título de príncipe. En 1998 se casó con su actual esposa, Sussie Hjorhøy, junto a la cual reside en la finca Egeland en Øster Starup.
El primer ministro Erik Eriksen dijo años más tarde al historiador Tage Kaarsted que el príncipe Knud trató de sabotear la firma de la Constitución que le arrebataría el trono. Al salir de la reunión, el ex príncipe heredero era el cuarto en la línea de sucesión, por detrás de sus tres sobrinas, lo que consideró una traición por parte de su hermano.
“Creo que mis padres sólo vieron al rey Federico y la reina Ingrid cuando se reunían en las actividades oficiales”, recordó Ingolf. El rey murió en enero de 1972 y su hermano Knud le sobrevivió cuatro años. “Le hubiera gustado mucho ser rey durante esos años”, dijo Ingolf, quien agregó que su padre “murió siendo un hombre amargado”.
El príncipe Ingolf nació solo unos meses antes que Margarita II, en 1940, y más tarde nacerían sus hermanos, la princesa Elisabeth y el príncipe Christian.
La familia del príncipe Knud, que vivió durante muchos años en el castillo de Sorgenfri y en Klitgaarden, en Skagen, era ridiculizada por sus dientes torcidos y por no se demasiado atractivos: “Siempre me han burlado y acosado, pero me he acostumbrado a eso”, dijo Ingolf al diario “BT” hace unos años.
El príncipe Knud, hermano de Federico IX, con su esposa y sus tres hijos: Ingolf, Elisabeth y Christian.
En el referéndum, celebrado en mayo de 1953, la población danesa debía elegir entre la elogiada y muy inteligente familia del rey Federico o la familia del príncipe Knud, popularmente ridiculizada por ser “fea y estúpida”.
Cuando era niño, la relación entre Ingolfy Margarita era cercana, y existen muchas fotografías de los primos reunidos en torno a sus abuelos, el rey Christian X y la reina Alejandrina. Pero el terremoto sucesorio se interpuso e hizo que la relación entre primo y prima cambiara: “Sí, lo hizo, porque nuestra relación no fue [desde entonces] tan cercana como podría haber sido”, recordó Ingolf.
Trasla muerte de su padre, sintió que era hora de poner fin al conflicto familiar y se acercó a Margarita II, muy en contra de la voluntad de su madre. “‘¿Por qué te molestas?’, me dijo mi madre, pero no creo que sea justo que la dignidad de la generación mayor siga siendo una carga en las relaciones de los jóvenes”, dijo el conde.
Ingolf convenció a Margarita II de que los problemas de la vieja generación no debían interferir en la generación joven, y desde entonces él y sus hermanos apoyaron a la reina en sus labores oficiales. La princesa viuda Carolina Mthilde murió en 1995, no sin antes reconciliarse con su cuñada, la reina madre Ingrid.
El conde Ingolf de Rosenborg con los príncipes Federico y Mary.
El cambio en el orden de sucesión llevó al príncipe Ingolf a recibir una educación agrícola. Compró la finca Egeland cerca de Kolding en efectivo en 1967 y se convirtió en agricultor, aunque ya se interesaba por esas labores desde que era niño y vivía en el castillo de Egelund, cerca de Fredensborg, que entonces era propiedad de sus padres.
Cuando cumplió 70 años, sin embargo, dejó de cultivar él mismo sus propias verduras y hortalizas debido a sus problemas de movilidad: “Era algo a lo que estaba acostumbrado”, lamentó entonces.
El conde declaró abiertamente en varias ocasiones que en sus días de juventud luchó con el abuso del alcohol. “La advertencia llegó cuando tenía 45 años. Fue en septiembre de 1985 cuando el médico dijo que si no paraba ahora, no sobreviviría a la Navidad. Luego me detuve de un día para otro”, relató en una entrevista en 2010.
Además del trono, Ingolf perdió su derecho sucesorio y su título de príncipe
El conde Ingolf reconoce que siempre le resultó difícil imaginar su vida si se hubiera convertido en rey. Como un ex príncipe, recibe una pensión estatal y goza de una excelente relación con su prima Margarita II: “Me alegra no estar en sus pantalones”, dice.
La posibilidad de convertirse en rey de Dinamarca no es la única cosa que el conde Ingolf ha perdido con los años.
En 1968, cuando se casó civilmente con su primera esposa, Inge Terney, una plebeya, por lo que se vio obligado a renunciar a su derecho al trono y al título de príncipe de Dinamarca, para adoptar el de Conde de Rosenborg. Su matrimonio duró hasta 1996, cuando Inge murió de cáncer después de una larga agonía.
El primo de Margarita II volvió a encontrar el amor cuando en 1998 se casó con la abogada Sussie Hjorhøy, junto a la cual reside en la finca Egeland en Øster Starup.
Los conds ahora son invitados más o menos regulares en las grandes celebraciones familiares de la reina Margarita.
El conde de Rosenborg, que recibe una pensión del Estado, goza de una salud delicada y en años recientes fue hospitalizado por neumonía.
Nunca tuvo hijos y en años recientes vio morir a sus dos hermanos, la princesa Elisabeth y el conde Christian de Rosenborg (que también se casó con una plebeya). “Es triste. Los extraño a ambos”, dijo Ingolf, y agregó que los tres hermanos tenían una relación muy buena y cercana.
Aunque reconoce que siempre le resultó difícil imaginarsu vida si se hubiera convertido en rey, el destino le tiene reservado un sitio especial en la historia danesa: los planes ya elaborados indican que, cuando llegue el momento, su cuerpo será sepultado en junto a las tumbas de antiguos reyes y reinas en la Catedral de Roskilde.
A sus 83 años, nadie puede rastrear amargura en el conde cuando mira hacia atrás en su vida. “¡Me alegro de no estar en sus pantalones! He dedicado todo mi tiempo aquí como granjero”, exclamó recientemente.
“Mi relación con la reina es cálida, acogedora y confidencial. Es una alegría cada vez que la reunimos. Tenemos un gran respeto por el trabajo que ella hace. Y eso, creo, es mutuo. No hay rencor, para nada, todo lo contrario”.