Categoría: BÉLGICA

  • Felipe de Bélgica lamentó las “heridas del pasado” en la excolonia del Congo

    El rey Felipe de Bélgica reafirmó este 8 de junio su más profundo arrepentimiento por la explotación, el racismo y los actos de violencia durante la colonización de la República Democrática del Congo por parte de su país, pero nuevamente no llegó a disculparse formalmente.

    Se trata de la primera vez que la Casa Real belga visita la RDC desde el viaje que el rey Alberto II y la reina Paola hicieron en 2010 con motivo del cincuentenario de la independencia congoleña.

    Felipe fue, hace dos años, el primer monarca belga en expresar su pesar por la colonización, y algunos congoleños esperaban que emitiera una disculpa formal durante la que es su primera visita al Congo desde que asumió el trono en 2013.

    Aunque muchos belgas se comprometieron sinceramente, amando profundamente al Congo y su gente, el régimen colonial en sí se basó en la explotación y la dominación”, dijo el rey ante el parlamento en la capital, Kinshasa.

    “Este régimen fue de relaciones desiguales, injustificables en sí mismo, marcado por el paternalismo, la discriminación y el racismo”, dijo.

    Condujo a actos violentos y humillaciones. Con motivo de mi primer viaje al Congo, aquí mismo, frente al pueblo congoleño y a los que aún hoy sufren, deseo reafirmar mi más profundo pesar por aquellas heridas del pasado”.

    Aunque el gobierno local y muchos políticos recibieron la visita real con entusiasmo, muchos se sintieron decepcionados por la ausencia de una disculpa por parte del séptimo rey de los belgas.

    Según algunas estimaciones, los asesinatos, el hambre y las enfermedades causaron la muerte de hasta 10 millones de congoleños durante los primeros 23 años del gobierno de Bélgica, cuando el rey Leopoldo II (1865-1909) gobernó el Estado Libre del Congo como un feudo personal.

    Bajo el mandato de ese monarca, se produjo una explotación masiva de los recursos naturales del Congo para la que se utilizó a la población autóctona en condiciones de esclavitud. Las aldeas que no cumplieron con las cuotas de recolección de caucho se vieron obligadas a proporcionar manos cortadas en su lugar.

    El 30 de junio de 2020, el rey Felipe reconoció por primera vez la “violencia y crueldad” ejercidas en el Congo bajo el reinado de su antecesor Leopoldo II, en una carta enviada a Tshisekedi por el sexagésimo aniversario de la independencia del país africano.

    La misiva, en la que el rey expresaba su “profundo pesar” pero no pedía disculpas, constituyó el primer reconocimiento oficial por parte de la monarquía belga de las atrocidades cometidas durante el reinado de Leopoldo II.

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  • Quién es quién en la realeza: María Laura de Bélgica, protagonista de la próxima gran boda real europea

    Sobrina y nieta de reyes de Bélgica y próxima esposa de un plebeyo, María Laura de Bélgica, quien protagonizará en septiembre la próxima gran boda real europea, tiene detrás de sí un importante linaje.

    A través de su madre es descendiente de reyes franceses, daneses, suecos y bávaros, mientras su padre aporta la sangre imperial, como nieto del último hombre que ocupó el trono austrohúngaro.

    Nacida el 26 de agosto de 1988 en la clínicas universitaria Saint-Luc, cerca de Bruselas, la princesa María Laura es segunda hija de la princesa Astrid y el príncipe Lorenz de Bélgica, jefe de la rama Austria-Este de la Casa de Habsburgo-Lorena.

    El abuelo de María Laura, el rey Alberto II de Bélgica, abdicó al trono en 2013 después de veinte años de reinado, y su tío Felipe es el actual rey. La princesa es la novena en la línea de sucesión al trono, pero no lleva a cabo funciones oficiales y no recibe un salario estatal.

    Maria Laura y sus hermanos (Amadeo, Joaquín, Luisa María y Leticia María) fueron criados lejos del centro de atención real en Bazel, Suiza, donde su padre trabajaba para un banco internacional. En 1991, el rey Balduino le otorgó a ella y sus hermanos el título de príncipes reales de Bélgica.

    En 1993, la familia se mudó a Villa Schonenberg, parte del Dominio Real de Laeken. Mientras estuvo allí, fue al St. John Berchmans College en Bruselas y en el John’s International School en la ciudad belga de Waterloo.

    Posteriormente, la princesa estudió sinología y relaciones internacionales en París y obtuvo una maestría en relaciones internacionales y diplomacia en la SOAS. Universidad de londres. Después de graduarse, hizo una pasantía en la ONU en Nueva York y trabajó para Louis Vuitton en Shanghái.

    La princesa no tiene un rol oficial dentro de la familia real belga y tampoco recibe una dotación estatal, designada a los hijos de los monarcas, aunque ha aparecido en las grandes ocasiones de la monarquía desde su niñez.

    La princesa María Laura está comprometida desde finales de 2021 con William Isvy, un banquero de inversiones británico nacido en París, hijo de madre británica y padre franco-marroquí, pero pasó la mayor parte de su infancia en Londres.

    William estudió en el Lycée francés Charles de Gaulle, antes de dirigirse a la Universidad McGill en Montreal para obtener una licencia financiera. Después de graduarse, trabajó en fusiones y adquisiciones para un banco de inversión estadounidense y ahora trabaja en gestión de activos.

    La boda real se celebrará en Bruselas en septiembre de 2022.

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  • María Laura de Bélgica y William Isvy: la próxima boda real será en Bruselas en septiembre

    La princesa Astrid de Bélgica, hermana del rey Felipe, confirmó en una entrevista al periódico Le Soir que su hija, María Laura, contraerá matrimonio en septiembre próximo en Bruselas.

    La princesa aseguró que ella está encargada de organizar la boda con la ayuda su madre, la reina Paola, quien tiene “un talento innato para organizar los eventos más bellos en un ambiente agradable”.

    La princesa no confirmó dónde se celebrará la ceremonia religiosa, pero tradicionalmente las bodas de la familia real se celebran en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

    Quién es la princesa María Laura de Bélgica

    Nacida en 1988, la princesa María Laura es segunda hija de la princesa Astrid y el príncipe Lorenz de Bélgica, jefe de la rama Austria-Este de la Casa de Habsburgo-Lorena y descendiente del último emperador austrohúngaro, Carlos I de Habsburgo.

    El abuelo de María Laura, el rey Alberto II de Bélgica, abdicó al trono en 2013 después de veinte años de reinado, y su tío Felipe es el actual rey. La princesa es la novena en la línea de sucesión al trono, pero no lleva a cabo funciones oficiales y no recibe un salario estatal.

    Maria Laura y sus hermanos (Amadeo, Joaquín, Luisa María y Leticia María) fueron criados lejos del centro de atención real en Bazel, Suiza, donde su padre trabajaba para un banco internacional. En 1991, el rey Balduino le otorgó a ella y sus hermanos el título de príncipes reales de Bélgica.

    En 1993, la familia se mudó a Villa Schonenberg, parte del Dominio Real de Laeken. Mientras estuvo allí, fue al St. John Berchmans College en Bruselas y en el John’s International School en la ciudad belga de Waterloo.

    Posteriormente, la princesa estudió sinología y relaciones internacionales en París y obtuvo una maestría en relaciones internacionales y diplomacia en la SOAS. Universidad de londres. Después de graduarse, hizo una pasantía en la ONU en Nueva York y trabajó para Louis Vuitton en Shanghái.

    La princesa María Laura está comprometida desde finales de 2021 con William Isvy, un banquero de inversiones británico nacido en París, hijo de madre británica y padre franco-marroquí, pero pasó la mayor parte de su infancia en Londres.

    William estudió en el Lycée francés Charles de Gaulle, antes de dirigirse a la Universidad McGill en Montreal para obtener una licencia financiera. Después de graduarse, trabajó en fusiones y adquisiciones para un banco de inversión estadounidense y ahora trabaja en gestión de activos.

  • Bélgica exhibe los históricos vagones de tren de la familia real en la muestra “Royals & Trains”

    Bélgica abrió al público una exhibición de vagones de trenes que dan idea del vínculo único de la familia real belga con el mundo ferroviario, ya que en 1836 el rey Leopoldo I, fundador de la actual dinastía, fue el primer jefe de Estado del mundo en tomar el tren.

    En la nueva exposición “Royals & Trains”, del museo ferroviario “Train World” de la ciudad de Schaerbeek, se reúnen por primera vez cinco vagones de tren históricos, construidos especialmente para los reyes de los belgas.

    Train World ya tenía dos vagones reales en su colección permanente: el Royal Berline de 1901 y el vagón de salón de 1939. Ahora se sumó tres vagones más para la exposición: un vagón comedor y de conferencias de 1905, un coche comedor y salón de 1912 y un coche comedor de 1939.

    “Esos tres vagones extra se restauraron en un tiempo récord de tres meses en un taller ferroviario cerca de Lieja, incluso había agujeros de óxido en la carrocería”, informó la cadena de televisión VTR.

    “No es de extrañar que las casas reales fueran conquistadas desde el principio por los trenes y los ferrocarriles: la aviación aún estaba en pañales, los viajes largos en coche o en barco eran complicados y el ferrocarril era rápido, seguro y cómodo”, graficó VTR.

    La pasión de la familia real belga por los trenes llegó al punto de que se construyó una estación especial dentro del Dominio Real de Laeken, a las afuera de Bruselas, por pedido del rey Leopoldo II (1865-1909).

    Leopoldo II incluso quiso encargar un ferrocarril que llevara a los invitados internacionales a la estación del castillo de Laeken. De hecho, se construyó el túnel subterráneo de esa estación, además de una escalera monumental que conduce al castillo, pero el proyecto nunca se concretó por falta de presupuesto.

    La estación fue utilizada a menudo por los sucesores de Leopoldo, Alberto I y Leopoldo III, quien abdicó en 1951, y se usó por última vez en 2001, cuando el rey Alberto II y la reina Paola tomaron el tren allí con motivo del 75 aniversario de la sociedad belga de ferrocarriles nacionales.

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  • “Je ne regret rien”: la reina Paola de Bélgica se sinceró sobre su turbulenta vida íntima en TV

    Bélgica escuchó con asombro a la reina Paola hablar sobre su vida privada por primera vez a sus 84 años. Lo hizo en un documental de la cadena televisiva RTBF, Paola, côté jardin, en el que habló sobre su polémica juventud, su crisis matrimonial con Alberto II de Bélgica y la crianza de sus hijos.

    Es tan crítica con los demás como con ella misma. Habla abiertamente y con una honestidad encantadora sobre su vida, incluidos los errores que cometió como esposa y como madre. Y su marido y sus hijos le hablan con la misma naturalidad de reconciliación y perdón”, analizó el canal de TV VTR tras el programa.

    No habíamos superado nuestra adolescencia. Los dos éramos muy jóvenes y salimos al mundo sin saber mucho al respecto”, relata la madre del rey Felipe al hablar sobre su noviazgo con el entonces príncipe de Lieja, Alberto, que surgió en las ceremonias de entronización del Papa Juan XXIII en El Vaticano.

    Cuando estaba a punto de proponerle matrimonio a la bella y rubia aristócrata italiana Paola Ruffo di Calabria, Alberto de Lieja alquiló un coche para dar una vuelta por Roma y se aseguró de que ella estuviera al volante: “Entonces no me pudo pegar cuando le propuse matrimonio”, dijo el ahora retirado rey, de 83 años.

    Su respuesta sorprendió a Alberto: “Déjame pensar por un momento. Puedo estar de acuerdo en casarme contigo, pero ciertamente nunca quiero ser reina”, fue su respuesta. “Han rodado tantas cabezas reales. Mira la Revolución Francesa. No quiero que me corten la cabeza como a la pobre esposa de Luis XVI”, le recordó la joven princesa.

    En el documental, Paola ahora admite que fue una broma, pero que con eso indicó que quería un poco más de tiempo para pensarlo y también para conocerse mejor. Apenas unas semanas después se anunció el compromiso real, muy necesario en una familia real cuyo jefe, el rey Balduino, permanecía soltero y sin hijos.

    Paola confesó sentirse abrumada cuando llegó por primera vez a Bélgica. Los paparazzi, la veneración masiva de la gente, pero también las estrictas restricciones de la vida en el palacio, le indicaron a “Donna Paola” que era “Su Alteza Real”. Además, tuvo que aprender a hablar francés y holandés: Eso fue muy duro. He hecho esfuerzos increíbles que nadie conoce”, reconoció la reina.

    Cuando el rey Balduino se casa con la reina Fabiola, la princesa Paola, que hasta ahora era una joven celebridad, quedó relegada al segundo plano: “Ya no tenía un papel real, a excepción de los niños. Tuve que repensar mi vida”, confesó, al tiempo que reconoció que comenzaban a surgir tensiones en su matrimonio.

    Los turbulentos años ‘60: de la pasión a la crisis

    Paola y Alberto tuvieron tres hijos, el actual rey Felipe, en 1960, la princesa Astrid, en 1962, y el príncipe Laurent, en 1963, que sufrieron las consecuencias de un matrimonio que se estaba tornando desastroso, según reconoció Alberto II en el documental.

    Mi padre era muy estricto y yo lo imitaba, también era muy autoritario con Felipe. Luego hubo un médico que dijo: ‘Tu hijo no está nada bien. Se enfermará si sigues así.’ Mi reacción fue dejarlo ir. Debería haberlo manejado de otra manera. Pero en ese momento renuncié a mi interés por él”, dijo el exmonarca.

    Los tres príncipes estaban al cuidado de niñeras y maestros que se encargaron su crianza y educación: “Estábamos en un momento crucial cuando cambió el espíritu de la época. Entonces, los padres jóvenes comenzaban a pasar mucho más tiempo con sus hijos”, dijeron. “Y realmente estábamos en camino al divorcio, si no nos hubiésemos recuperado a tiempo”, agrega Paola.

    Es una pena que no podamos hacerlo de nuevo. Ahora entiendo lo importante que es mostrar afecto a tus hijos. Yo también busqué mi camino. No se envejece de la noche a la mañana”, lamentó la reina.

    A finales de los años 60 y principios de los 70, el príncipe Alberto comenzó un notorio romance con la baronesa Sybille de Selys Longchamps, casada con un acaudalado industria con quien tuvo una hija, Delphine Böel. La prensa belga, cómplice del palacio, no habló de esta aventura, pero difundió ávidamente una foto en la que Paola caminaba por una playa abrazada a un hombre que no era su esposo.

    No me siento culpable por eso”, dijo la reina Paola sin reservas. “Es la imagen de un momento en que realmente no funcionó. Eso fue un poco de un amor egoísta. No volvería a hacerlo en las mismas circunstancias. Pero no me arrepiento de nada”. “Je ne regret rien”, dijo en francés.

    No estaba feliz”, dijo Paola en el documental. “Me distancié de todos por un tiempo. Estuve mucho tiempo sola, durante diez años, entre los años 70 y 80. Era muy infeliz y triste. Y estaba ese peligro de divorcio”. Alberto abundó: “Los abogados dijeron: ‘si te divorcias, los niños se quedarán contigo, no con tu esposa’. Yo no acepté eso. Eso no es correcto. Los niños tienen derecho a su madre. Esa fue mi primera reacción, y de ahí vino el resto”.

    La reconciliación

    Paso a paso llega la reconciliación, vuelven a crecer juntos. “Hay que darle tiempo. Y luego entran en juego otras cosas. Ya no hay prisa, ya no es tan urgente el sexo, hay ternura. Y eso es bueno”, dijo Paola.

    “Ahora nos regocijamos cuando vemos cuán magníficamente lo están haciendo nuestros hijos, a pesar de que han tenido problemas”, dijo el rey Alberto. “Todos han criado muy bien a sus hijos”.

    “Sí, no es ningún secreto, sufrimos”, coincid la princesa Astrid, que participó del documental. “Pero amo a mis padres. Y admiro a mi madre. En todos los momentos difíciles, ella fue extraordinaria. Una gran dama, nunca dijo nada malo de nadie que haya conocido, todavía tengo que aprender eso. La amo mucho. Estoy muy apegada a ella, de verdad”.

    De niños, por supuesto, fuimos testigos de cosas difíciles, cosas que fueron difíciles para toda la familia”, dijo el rey Felipe, que participó en el programa junto a su esposa, la reina Mathilde. “Todos hemos sufrido mucho. Pero hoy eres feliz. Y eso es una victoria. Realmente tienes que querer eso. Eso es valiente. Y eso no sucede automáticamente. Esa reconciliación y ese perdón, eso es de lo más difícil que hay, pero también de lo más grande”.

    “Mi esposo es fantástico”, concluyó la reina. “Él siempre dice: hay que saber reírse de uno mismo”. Y cuando se le pregunta si lo volvería a elegir, responde sin dudar: “Sí. Directamente sí. Porque creo que él es realmente único”.

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  • “Miserable” e “infeliz”: Bélgica espera con expectativa un documental de la reina Paola

    La reina Paola de Bélgica hoy vive “retirada” y divide su tiempo entre el castillo de Belvédère de Bruselas, una residencia de campo en Francia, y una vivienda que ella y el rey Alberto II compraron en las Ardenas. Pero Paola Ruffo di Calabria, que ahora tiene 84, tuvo una vida turbulenta que será revelada en un documental televisivo titulado ‘Paola, côté jardin’ y mantiene expectantes a los belgas.

    En el documental que se emitirá el 20 de febrero en la cadena RTBF, la reina Paola cuenta extensamente las dificultades que vivió en su matrimonio con el rey Alberto antes de su ascenso al trono. Y además hablará por primera vez de Delphine Boel, quien forma parte oficialmente de la familia real desde que fuera reconocida como hija de Alberto II en 2020.

    Entre 1970 y 1980 no estaba realmente feliz”, dirá la reina. En ese momento, Delphine acababa de nacer y el entonces príncipe Alberto solía pasar más tiempo con su nueva hija y su amante Sybille de Selys Longchamps. “Me sentí miserable. No sabía a dónde ir. Nuestro divorcio estaba en el aire. Durante diez años me distancié de mi relación”.

    Los problemas maritales e infidelidades mutuas de Alberto y Paola fueron ampliamente divulgadas en la prensa en los años 70. Paola confesará que se sintió sola durante ese tiempo, cuando sus tres hijos eran pequeños. “Por lo general me sentía muy triste. Hasta que Alberto en un momento dijo: ‘Siempre te he amado’. Fue bueno escuchar eso de nuevo”, confesó.

    Desafortunadamente, no podemos reescribir la historia, porque me encantaría rehacer esa década. Solo ahora me doy cuenta de lo importante que es mostrar suficiente afecto. Estoy cada vez más fascinada por el amor que siento ahora. Es el amor que perseguí cuando tenía 20 años, sin limitaciones sociales, sin fronteras”.

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  • Foto: el octogenario Alberto II de Bélgica reapareció en público evidentemente frágil

    El ex rey Alberto II de Bélgica reapareció en público notablemente enfermo y frágil al participar junto a su familia de una misa en recuerdo de los fallecidos de su familia.

    El exmonarca, de 84 años, asistió en compañía de su esposa, la reina Paola, de la misma edad, además de los reyes Felipe y Matilde, su hija recientemente reconocida Delphine y otros miembros de la realeza.

    Al entrar a la iglesia, además de su bastón, (Alberto) necesitaba que su esposa Paola lo apoyara. Además, tenía un gran vendaje en la cabeza”, relató la periodista belga Melissa Van Ostaeyen.

    La Iglesia de Nuestra Señora de Laeken, a las afueras de Bruselas, fue el escenario de esa misa anual que cada febrero recuerda a los difuntos de la familia real, muchos de ellos sepultados en su cripta.

    Según la cronista del periódico Het Laatste Nieuws, el exmonarca “inmediatamente subió al auto” una vez finalizada la misa porque estaba “demasiado exhausto para saludar a la audiencia”.

    Las posibilidades de que la familia real vuelva a salir de esta manera son escasas. Alberto y Paola están envejeciendo, pero aún querían hacerlo este año”, relató un funcionario del palacio real citado por el periódico.

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  • Los reyes de Bélgica destinaron 150 mil euros a ayuda solidaria en 2021

    El rey Felipe y la reina Matilde de Bélgica gastaron en 2021 un total de 149.591 euros en 788 “regalos financieros” solidarios como el pago de facturas energéticas o alquileres, según datos del Palacio Real publicados este jueves por el diario Het Laatste Nieuws.

    El Departamento de Asuntos Sociales de la casa real recibió el pasado año 57.152 peticiones, de las que 1.893 eran solicitudes específicas de ayuda financiera para hacer frente a costes de alojamiento y facturas de electricidad y agua.

    En 2021, la Monarquía recibió una dotación de 36,9 millones de euros del Presupuesto de Bélgica, con 12,5 millones para el rey, una cantidad fijada en 2013, antes de su mandato, e indexada que cubre también gastos vinculados a su función y a la de la reina.

    En 2020, la pareja real respondió favorablemente a 640 peticiones con una contribución de 128.000 euros, agregó el diario.

  • Alberto II de Bélgica mantuvo un “conmovedor” encuentro con los hijos de la princesa Delphine

    El rey Alberto II de Bélgica conoció finalmente a los hijos de la princesa Delphine, reconocida oficialmente como su hija biológica hace un año. Los hijos Josephine y Oscar, de 17 y 14 años respectivamete, dijeron que se sienten “muy felices” de haber conocido a su abuelo.

    Ha ido muy bien. Fue realmente conmovedor para ellos”, dijo Delphine Boël, ahora conocida como la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo después de que la Justicia belga estableciera que es la hija natural del exmonarca.

    Desde que el 1 de octubre de 2020 fuera reconocida como hija biológica del rey Alberto, la princesa Delphine ha tenido al menos cuatro encuentros con la familia real. Además, en julio asistió al desfile militar de la Fiesta Naciona belga con sus hermanos, el rey Felipe, la princesa Astrid y el príncipe Laurent.

    En una entrevista exclusiva con la revista Paris Match, la princesa Delphine recordó su primer encuentro con Alberto II tras la extensa batalla legal por el reconocimiento filial: “Cuando volví a ver a mi padre después de muchos años, sentí que el contacto era natural. Fue muy fácil. Y eso es lo que yo también viví con mis hermanos y mi hermana”.

    Les puedo decir que mis hijos también conocieron a su abuelo. Ellos estaban muy felices. Alberto es una persona sumamente agradable. Lo volvió a demostrar y le fue muy bien”, dijo Delphine. Y agregó: “Quería absolutamente que conocieran a su abuelo real”.

    Delphine dijo que los dos hijos que tuvo con su marido, James O’Hare, “podrían haber experimentado este estrés de forma indirecta… pero siempre he compartido con ellos mis valores y son claros. Siempre tienes que intentar avanzar en la vida y darles a todos una oportunidad. Estamos al comienzo de una nueva relación familiar, al comienzo de una reconstrucción”.

    Sobre su reunión con la princesa Astrid y el príncipe Laurente en el desfile de la Fiesta Nacional, Delphine recordó: “La jornada fue muy intensa y no se prestó a conversaciones. Realmente aprecié el contacto con Astrid, siento mucha simpatía por ella. Es mi hermana… Las cosas encajaron con más naturalidad de lo que uno podría haber imaginado. Mi hermana irradia inmensa bondad y dulzura. Su esposo, Lorenz, también es muy comprensivo. Jim se llevaba bien con él”.

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  • Su esposa “está cansada y enferma” de las críticas, asegura el príncipe Laurent de Bélgica

    El príncipe Laurent de Bélgica aseguró que su esposa, la princesa Claire, está “cansada” y “enferma” de las críticas que presuntamente recibe de algunos sectores, en coincidencia con la primera aparición pública de la mujer en más de dos años.

    Está enferma y cansada de cómo la tratan en algunas esferas belgas. Es su forma de decir que no está de acuerdo y tiene razón, dijo el príncipe Laurent el jueves 7 de octubre al diario Het Nieuwsblad al ser consultado sobre los 658 días en los que su esposa, de 47 años, no cumplió con actividades oficiales como miembro de la familia real.

    Según el cronista de la realeza belga Wim Dehanschutter, la princesa Claire padeció una “misteriosa enfermedad” en coincidencia con los crecientes rumores de una crisis matrimonial entre ella y el príncipe Laurent, que se casaron en 2002. El hijo del rey Alberto II y esta anglobelga son padres de tres hijos, la princesa Luisa y los príncipe Nicolás y Aymeric.

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