Categoría: BÉLGICA

  • Felipe de Bélgica habló como nunca sobre su vida privada: “Sólo después de ser rey pude ser yo mismo”

    Un nuevo documental de televisión mostrará al rey Felipe de Bélgica más abierto y sincero que nunca, hablando de una infancia en la que sufrió en la escuela cuando era niño y sobre cómo su entronización como monarca, hace diez años, le permitió empezar a ser realmente él mismo. 

    El rey admite que tuvo que luchar toda su vida contra las miradas críticas, “incluso en la escuela”. Felipe dijo con franqueza que durante su juventud tuvo “la certeza de que nunca me dejaría llevar”. Y agregó: “También me di cuenta de que la vida no era fácil, muy rápidamente. La mirada de la gente no era obvia, crítica, en la escuela y demás, eso era duro. Yo era diferente, un poquito diferente”.

    Lea además: La princesa Delphine se quejó ante el gobierno de Bélgica de recibir un trato injusto dentro de la familia real

    “Fui el primero en la historia de la monarquía en ir a una escuela normal. La generación anterior estaba un poco hecha a medida, con profesores que volvían a casa”, recordó el rey. “No lo sabía. ¿Estaba en paz con mi destino? Miré mucho a mi alrededor, observé, pero no era muy sociable. Durante ese período no estuve disponible ni abierto. Eso llegó mucho más tarde. En realidad, sólo cuando me convertí en rey. Eso fue hace menos de diez años”.

    “No soy del tipo que se rebela. Más bien lo internalicé, traté de ver cómo podía construir mi propio mundo”, dijo el rey, que admitió después: “Cuando presté juramento tuve la sensación de que algo hizo clic. Creo que la gente entendió un poco más quién era yo. Eso fue para mí… Uf… Porque entonces podría ser yo mismo”.

    Creo que todo el mundo es sensible”, dijo el rey hablando de su personalidad. “Cada persona pasa por períodos difíciles, ha sido herida por otros a lo largo de la vida, pero muchas personas ocultan su sensibilidad. Es importante no pensar que uno está solo. Creo que si uno sabe que todos estamos heridos en alguna parte, entonces uno puede poner sus propios problemas en perspectiva y también utilizarlos para comprender y ayudar a los demás”.

    Lea además: La muerte de un príncipe niño que cambió el destino de la monarquía belga

    Felipe I “es alguien que ha superado las dificultades y ha adquirido una humanidad bastante singular”, dijo el director del documental

    Al director Nicolas Delvaulx se le permitió utilizar conversaciones privadas con el rey, de 63 años, de manera muy excepcional, para crear el documental “Filip, un año con el Rey de Bélgica”, que será emitido por la cadena VRT el 18 de diciembre.

    Crear el programa fue “una tarea colosal”, dijo Delvaulx. “He acompañado al rey a 35 eventos oficiales, desde el Congo hasta la Guayana Francesa y Grecia. Y fue mucho más allá de fotografiar unas cuantas estatuas bonitas en exteriores: quería profundizar en lo que hace el rey durante esas visitas de estado, para ver qué es lo que realmente le interesa”.

    Y agregó: “También lo entrevisté una docena de veces durante ese año. Fueron conversaciones que duraron algunas horas cada vez, lo que me dio la oportunidad de hablar con él persona a persona, con sinceridad y sin filtros. A menudo me sentí como si estuviera charlando con un buen amigo”.

    Lea además: Cómo se prepara la princesa Isabel para convertirse en la primera reina de Bélgica

    El director cree que los belgas comenzarán a ver al rey con otros ojos después de este documento. “El hombre que conocí está muy comprometido y ha pensado profundamente en su papel. No se puede olvidar que al principio fue duramente criticado. Ha logrado trascender esas críticas, también porque ha sido lo suficientemente inteligente como para seguir siendo siempre él mismo”, señaló.

    “Al principio sólo me permitían filmar lo que al resto de la prensa se le permitía filmar”, señaló Delvaulx. “Hasta que dije que no puedo hacer algo más personal si no puedo dialogar con el rey. Y luego los dos tuvimos muchos momentos”. Ya que el rey “protege celosamente su vida privada”, el director solo pudo acompañarlo en sus funciones públicas.

    “Estoy muy orgulloso de haber mostrado el lado más humano del rey. Es importante mostrar lo que lo motiva. Me he dado cuenta de que es alguien que ha pensado mucho en su papel. Hablamos del sentido de la vida, del sentido de todo, de la muerte, del amor. Es cierto que es un rey filósofo”, agregó Delvaulx, un gran conocedor de la familia real belga.

    “Creo que mucha gente se pregunta en el fondo cuál es la motivación del rey. Espero que mi película les haga mirarlo de otra manera. Más bien un humano”, agregó en entrevista con VRT.

    Realmente descubrí al rey”, concluyó. “Es alguien que ha superado las dificultades y ha adquirido una humanidad bastante singular. Es como dice el rey: todos tenemos ‘capital’ al principio y tenemos que ver qué hacemos con él. Y aunque sea una obligación, aunque no se elija, tenemos que convertirlo en algo positivo. Y creo que ese es el mensaje de la cinta”.

    Continúe leyendo: Un príncipe sin dinero admite que no tiene nada que dejarle a su familia “si muriera mañana”

    Fotos: monarchie.be

  • La princesa Delphine se quejó ante el gobierno de Bélgica de recibir un trato injusto dentro de la familia real

    La princesa Delphine de Sajonia-Coburgo, hija extramatrimonial del rey Alberto II de Bélgica y hermana del rey Felipe, no está contenta con el trato que recibe actualmente por parte del gobierno y en una carta dirigida al primer ministro Alexander De Croo le solicitó expresamente que se le otorguen de los mismos derechos y privilegios que a sus medio hermanos, el príncipe Laurent y la princesa Astrid.

    La princesa Delphine no ocupa, a diferencia de otros miembros de la familia real, “ninguna función oficial” que justifique ser invitada a determinadas ceremonias, respondió De Croo. “Las personas que están invitadas a estos eventos son personas que tienen funciones oficiales en nuestro país. Parte de la familia real tiene una función oficial. La princesa Delphine tiene ninguna función oficial”, dijo a la prensa desde Estados Unidos.

    La carta, publicada el viernes por el diario “Het Laatste Nieuws”, fue enviada por los abogados de la princesa al gobierno después de que no fuera invitada a la celebración del “Día del Rey”, el pasado 15 de noviembre, a la que asistieron Alberto II y la reina Paola, la princesa Astrid y el príncipe Laurent. Según los conocedores de la realeza, a la ceremonia asisten los miembros “trabajadores” de la familia real, pero Delphine, de 55 años, considera que se trató de una situación injusta.

    Lea además: Delphine, decepcionada con Alberto II: «Su comportamiento se sintió como un cuchillo en la espalda»

    “Mi cliente lleva meses preocupada por su papel en los acontecimientos oficiales”, escribió Marc Uyttendaele, abogado de la princesa Delphine, en la carta dirigida a De Croo. “Le llama la atención que sólo la inviten a unas pocas, como el 21 de julio (Fiesta Nacional) y el homenaje a los miembros fallecidos de la familia real. Pero incluso allí, la tratan de manera diferente a su hermano y su hermana, el príncipe Laurent y la princesa Astrid”.

    La prensa belga informó que la princesa Delphine acudió dos veces a la oficina del rey Felipe, pero que fue remitida por el palacio al primer ministro porque, según Uyttendaele, se trataba de “una decisión del Gobierno Federal”. 

    En la carta el abogado le recordó a De Croo que el Tribunal de Apelación de Bruselas decidió en 2020 que Delphine debía gozar de “las mismas condiciones” que los demás hijos de su padre, Alberto II, quien abdicó al trono en 2013. “Siempre tuvo cuidado de no generar polémica”, dijo Uyttendaele. “La situación se vuelve insostenible y la coloca en un dilema. O dice la estricta verdad y daña así la imagen de la monarquía, algo que no quiere en absoluto”. 

    Lea además: La suerte de Delphine: qué sucedió con los hijos ilegítimos de los anteriores reyes de Bélgica

    “Como se trata de una cuestión política que requiere decisiones ministeriales, le agradecería que reconsiderara su posición, si es que existe. De lo contrario, deberíamos buscar soluciones que eviten controversias innecesarias. Ni que decir tiene que mi cliente y yo estamos disponibles para una consulta”, concluyó la carta del abogado. La misiva debería haber permanecido como “confidencial”, ya que su objetivo nunca fue “provocar ninguna controversia”, declaró posteriormente la princesa.

    En respuesta a la situación, el primer ministro dijo que la princesa Delphine no es responsable (ante el gobierno y el Parlamento) en relación con funciones por las que no recibe una dotación estatal, a diferencia de Astrid y Laurent. 

    Lea además: Delphine de Bélgica: “Me trataban mal y el día que me reconocieron, la gente cambió”

    Quién es la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo-Gotha

    La princesa Delphine, nacida como Böel, es una artista plástica belga que fue reconocida como hija del rey Alberto II en enero de 2020. Durante los siete años que duró un doloroso proceso judicial, Delphine defendió haber nacido del largo idilio entre su madre, la aristócrata Sibylle de Sélys Longchamps, y el entonces príncipe de Lieja, que siempre negó ser su progenitor hasta que la justicia le ordenó realizarse una prueba de ADN. 

    Con el reconocimiento, Alberto II puso fin a los rumores plasmados en una escandalosa  biografía de 1999 sobre su crisis matrimonial con la reina Paola. “Hoy ya no es una paria, ha ganado su caso. No es algo trivial, lo hizo al precio de una dura lucha para ella. El hecho de no ser amada. El comunicado de prensa sigue confirmando esa falta de amor”, había dicho Uyttendaele al anunciar el reconocimiento.

    Tras su reconocimiento como hija del ex rey, Delphine pasó a ser Princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha (el apelativo de origen de la familia real belga) aunque no Princesa de Bélgica. Al nacer fuera del matrimonio, no tiene derecho al trono pero se la incluyó como heredera de los bienes privados del rey Alberto II junto a sus hermanos, Felipe, Astrid y Laurent. Desde que se reencontrara con la familia real, a finales de 2020, la princesa ha aparecido en algunos eventos importantes.

  • Mathilde de Bélgica lució la tiara de la reina Astrid en una noche de gala en Alemania

    La reina Mathilde de Bélgica lució la Tiara de las Nueve Provincias, una de las sorprendentes pocas tiaras de la colección de la monarquía belga, para asistir al banquete de Estado ofrecido en Berlín por el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, en honor al rey Felipe y su esposa.

    La joya, que fue utilizada por la reina Mathilde en una versión reducida, fue creada en 1926 como “regalo nacional” de Bélgica a la princesa Astrid de Suecia, con motivo de su boda con el príncipe heredero Leopoldo, abuelos del rey Felipe.

    La princesa Astrid lució la Tiara de las Nueve Provincias por primera vez en el Bal de la Grande Harmonie en 1927, siete años antes de convertirse en reina, y aparece con la joya en muchos retratos oficiales. 

    Lea además: Majestuosa reunión de los Windsor tras las acusaciones de racismo contra Carlos III y la princesa Kate

    Lamentablemente, la joven, reina consorte de Bélgica durante un año y medio (su marido se había convertido en rey de los belgas con el nombre de Leopoldo III el 23 de febrero de 1934), tuvo un final trágico el 29 de agosto de 1935, unos meses antes de cumplir 30 años, al fallecer en un accidente de tráfico en Suiza.

    Cuando el hijo de la reina Astrid, el rey Balduino, se casó en 1960, la tiara pasó a manos de su esposa, la reina Fabiola, que lució la joya en muchas formas diferentes. Su sucesora, la reina Paola, usó la tiara en las ocasiones de Estado más importantes y en 2013, al ascender al trono el rey Felipe, fue heredada por Mathilde.

    La llamada “tiara de las reinas” consiste en una base de diamantes de estilo art déco (“griego”), rematada con once  grandes diamantes redondos (juntos de unos 100 quilates) que simbolizaban a la casa real, las nueve provincias belgas y el Congo. 

    La pieza es muy versátil y sus diferentes partes se pueden combinar para crear diferentes looks. En la cena de gala en Berlín, la reina Mathilde usó sólo el bandeau con incrustaciones de diamantes, en lugar de la tiara completa.

    Lea además: Glamour con historia: las tiaras que eligieron la reina Camilla y la princesa Kate en la recepción diplomática

  • La muerte de un príncipe niño que cambió el destino de la monarquía belga

    La muerte del pequeño príncipe Leopoldo de Bélgica a edad temprana, en 1869, trastornó los destinos de la joven monarquía de su país. Era el único hijo varón del rey Leopoldo II y, como tal, estaba destinado a convertirse en el tercer rey de los belgas.

    El príncipe Leopoldo, Leopold Ferdinand Elias Victor Albert Maria, nació el 12 de junio de 1859 en el Castillo de Laeken y era el segundo hijo del príncipe Leopoldo, el hijo mayor de Leopoldo I, y la archiduquesa María Enriqueta de Austria. A través de su padre, el príncipe era bisnieto de Luis Felipe de Orleáns, último rey de Francia, mientras por el lado materno era bisnieto del sacro emperador Leopoldo II.

    La alegría de los belgas y la familia real fue grande, ya que hasta entonces la pareja de príncipes herederos había tenido solo una hija, la princesa Luisa.

    El niño fue bautizado como su padre y su abuelo, pero también recibió otros nombres de importancia como Fernando, en honor al rey Fernando II de Portugal, su padrino; Elias, la abreviatura de Elisabeth de Austria, hermana y madrina de su madre; Víctor en homenaje a la reina Victoria de Inglaterra, prima del niño, y Alberto, por el marido de la reina británica y también emparentado con la familia real belga por ser un príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha.

    LEOPOLDO II DE BÉLGICA Y SU ESPOSA MARÍA ENRIQUETA DE AUSTRIA

    Además de los nombres, el príncipe Leopoldo recibió el título de Conde de Hainaut al momento de su nacimiento y, en 1865, cuando su padre ascendió al trono, se convirtió en el Duque de Brabante, correspondiente al heredero del trono belga, a la edad de cuatro años.

    Según los historiadores, el duque de Brabante fue un niño alegre pese a la desgracia que era el matrimonio de sus padres, pero su salud nunca fue buena. En 1864 Leopoldo y María Enriqueta fueron padres por tercera vez, de una niña a la que bautizaron Estefanía y sería, mucho después, consorte del trágico archiduque Rodolfo de Austria, quien se suicidó en 1889.

    En 1868, el duque de Brabante cayó en un estanque de agua ubicado en el parque de Laeken. Afortunadamente fue rescatado a tiempo pero el enfriamiento le causó neumonía. Pese a que Leopoldo II luchó por conseguir la mejor atención médica posible, el estado de salud del niño empeoró hasta que murió, por complicaciones cardíacas, el el 22 de enero de 1869.

    MUERTE DE LEOPOLDO, DUQUE DE BRABANTE

    El heredero del trono no tenía más de 9 años. Leopoldo II quedó terriblemente devastado por la muerte de su único heredero y lloró públicamente en los funerales reales. La reina María Enriqueta, quien en 1871 logró dar a luz a una tercera hija, la princesa Clementina, fue culpada por Leopoldo II por la muerte de su hijo y el matrimonio comenzó a derrumbarse.

    La falta de heredero directo constituyó uno de los más amargos pesares de Leopoldo II, quien trasladó su cariño y sus esperanzas dinásticas a su inteligente y apuesto sobrino el príncipe Balduino, hijo de Felipe, conde de Flandes. Las esperanzas, sin embargo, se vieron marchitas cuando el propio príncipe murió a los 21 años, víctima de la influenza, aunque algunos aseguran que murió abatido en un duelo con un marido celoso.

    El conde de Flandes y su esposa, María de Hohenzollern, afortunadamente tenían dos hijas, Josefina y Antonieta -que llegaron a ser, respectivamente, duquesa de Vedome y princesa de Hohenzollern por matrimonio- y un segundo hijo, Alberto. El conde de Flandes, que era sordo, renunció voluntariamente a todos sus derechos sucesorios al trono, por el cual no sentían ninguna ambición, y Leopoldo II fue finalmente sucedido por su sobrino, el rey Alberto I.

  • Cómo se prepara la princesa Isabel para convertirse en la primera reina de Bélgica

    La princesa Isabel de Bélgica cumplió 22 años este 25 de octubre mientras se prepara intensivamente para heredar el trono en el futuro y convertirse en la octava reina de los belgas.

    Aunque en Bélgica no existe la figura del ‘príncipe heredero’, como primogénita del rey Felipe y la reina Mathilde, la princesa Isabel es la primera en la línea de sucesión al trono. Gracias a la reforma de las leyes sucesorias en 1991, que incluyó la abolición de la prohibición de que las mujeres sean reinas, Isabel es la heredera pese a tener dos hermanos varones menores que ella.

    La princesa nació en Anderlecht el 25 de octubre de 2001 y ocupa el primer lugar en la sucesión desde el 21 de julio de 2013, el día que su abuelo Alberto II abdicó al trono y su padre se convirtió en el nuevo monarca.

    Desde ese día también es Duquesa de Brabante, el título que tradicionalmente ostentan los primeros en la sucesión al trono y hasta ahora fue utilizado por los futuros reyes Leopoldo II, Leopoldo III y Felipe I. El duque Leopoldo, hijo de Leopoldo II, no heredó el trono.

    Bautizada con el nombre de Isabel de Baviera (1876-1965), la popular esposa del rey Alberto I, será la 8ª monarca belga desde que su antepasado Leopoldo I, de la Casa de Sajonia-Coburgo, llegó al país en 1815 para convertirse en rey.

    La princesa Isabel actualmente estudia ‘Historia y Política’ en el Lincoln College, una facultad de la Universidad de Oxford. Anteriormente, había cursado el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College en Gales.

    En julio de este año la princesa terminó su año de estudio de Ciencias Sociales y Militares en la Real Academia Militar de Bélgica, en la que también se formaron su padre y, actualmente, su hermano Gabriel, de 20 años.

    Antes de su curso de dos años en Gales, la princesa había estudiado en la escuela secundaria de habla holandesa Sint-Jan Berchmanscollege de Bruselas y en el Programa Yale Young Global Scholars de la Universidad de Yale.

    Desde que cumplió 18 años, la princesa Isabel participa de la vida pública belga con sus actividades en solitario o como compañía de sus padres.

    En 2022 viajó a Noruega para las celebraciones del 18 cumpleaños de la princesa Ingrid Alejandra, otra futura reina de su generación, y en octubre de 2023 fue a Dinamarca, para asistir a la gala por el cumpleaños del príncipe Christian, nieto de la reina Margarita II.

    Anteriormente, en junio de 2019, la princesa acompañó la reina Mathilde en una visita humanitaria a Kenia organizada por Unicef. Esta misión se completó con un curso introductorio en la Representación Permanente de Bélgica ante las Naciones Unidas en Nueva York.

    Desde hace años la princesa también es voluntaria en organizaciones que apoyan a quienes abandonan la escuela, a las personas mayores, a las personas con discapacidad y a las personas sin hogar. Además, durante la pandemia, mantuvo conversaciones telefónicas con personas mayores aisladas en centros residenciales para animarlas y apoyarlas.

    Monarquias.com

  • Un príncipe sin dinero admite que no tiene nada que dejarle a su familia “si muriera mañana”

    El príncipe Laurent de Bélgica se quejó del dinero público que recibe y admitió que no tiene nada que dejar a su familia “si muriera mañana”. En una entrevista con el diario belga Het Laatste Nieuws esta semana, el hermano menor del rey Felipe I habló sobre una serie de temas, incluida la cuestión de la investidura real.

    El príncipe Laurent -que está casado con la princesa Claire y tiene tres hijos, la princesa Luisa, el príncipe Nicolás y el príncipe Aymeric- aprovechó la entrevista con motivo de su cumpleaños 60 para hablar de la famosa dotación de 376.000 euros que recibe cada año.

    “Estás haciendo un comentario simplista, no recibo el dinero. Tengo que justificar lo que hago con él y cómo lo gasto”, dijo Laurent, que cada año tiene que elaborar un informe en el que se detallan las actividades que ha realizado y los gastos profesionales en los que ha incurrido. “Y luego, si muero mañana, mi esposa y mis hijos no recibirán ni un centavo. No es normal, ¿verdad?”

    El príncipe Laurent es el tercer hijo del ex rey Alberto II y de su esposa italiana, la reina Paola Ruffo di Calabria y es conocido por sus múltiples controversias, que lo enfrentaron al gobierno belga al punto de que se lo amenazó con retirarle su presupuesto estatal si su conducta o sus declaraciones continuaban causando malestar a la casa real.

    Reconocido por su franqueza, en años anteriores el príncipe Laurent se quejó de ser prisionero de la monarquía: “Eres un objeto. Eso es inaceptable. Una persona no debe ser propiedad de su familia ni de un gobierno. O deberías recibir una compensación por ello. Por eso nunca estuve de acuerdo con eso. Y fui castigado por eso”. “Ojalá eso cambie, porque no quiero ser víctima de gente arcaica. Ya no quiero ser propiedad de una estructura, de un gobierno o de un Estado”, dijo en 2020.

    Sus diversas meteduras de pata, su ignorancia del protocolo real y otros escándalos llevaron al ex piloto de helicóptero militar a ser criticado fuertemente por la prensa y ser apodado “el Príncipe Maldito, la “oveja negra” o “el niño terrible” de la apacible monarquía. Él por su parte también acusó a su propia familia de “sabotear” su vida y vigilarle “como la Stasi”, la policía secreta soviética.

    En 2014, el príncipe se vio obligado a devolver casi 18.000 dólares después de enviar al Estado las facturas del supermercado, de las vacaciones de esquí y las tasas escolares de sus hijos. Dos años después, la casa real decidió que a los hijos del príncipe Laurent no se les permitiría llevar el nombre “Van Belgie”, considerado el apellido de la dinastía.

    En marzo de 2018, la casa real belga le redujo su asignación mensual en un 15 por ciento durante un año, después de asistir a una recepción en la embajada china sin permiso del gobierno. El príncipe fue sorprendido cuando tuiteó una imagen de sí mismo en la fiesta de la embajada china con uniforme naval completo.

    El escándalo fue mayúsculo. Según el abogado del príncipe Laurent, la ley que el gobierno belga utiliza para recortar el estipendio contradice la Constitución del país y violaba los derechos humanos. Además, acusó al gobierno de condenar al príncipe Laurent al “aislamiento social”, ya que la prohibición de contacto no autorizado con dignatarios extranjeros incluyó a algunos de sus familiares.

    Laurent también se enfrentó al gobierno cuando visitó sin permiso oficial la República Democrática del Congo, una antigua colonia belga, en 2011. Bélgica tensó los vínculos con el Congo, que fue el feudo personal del rey Leopoldo II a finales del siglo XIX y principios del XX, y que estuvo gobernado por Bélgica hasta su independencia en 1960. Durante la era colonial, el país fue despojado de sus riquezas minerales y de decenas de miles de personas. de personas murieron en esclavitud por contrato.

    También despertó una gran polémica en 2018, cuando en 2008 firmó con el dictador libio Muamar Gadafi un contrato multimillonario destinado a reforestar las regiones desérticas del interior de Libia.

    El proyecto colapsó con el estallido de la guerra civil en Libia en 2011, pero el escándalo persigue a Laurent hasta la actualidad. A mediados de 2023, el fondo soberano de Libia presentó una denuncia penal contra el príncipe belga, acusándolo de fraude, extorsión e influencia ilegal vinculados a su intento de recuperar los fondos concedidos por el fallecido Gadafi.

    En la reciente entrevista, príncipe habló de su relación con determinados políticos. “Algunos políticos me han dicho literalmente: ‘Si te apoyamos, tendremos problemas con nuestros votantes, periodistas y otros partidos políticos’. Mi respuesta es simple: ‘No deberías apoyarme, debería simplemente arreglar lo que es legalmente mío”.

    “Si no lo hacen, ¿no debería enojarme? Pero los políticos prefieren huir”, se quejó Laurent. “Solía ​​​​poder dejarlos atrás, pero ahora corren más rápido que yo. Porque yo me hago mayor y ellos se hacen más jóvenes”.

    Etienne Davignon, vizconde belga, conocido empresario y amigo del príncipe, dijo en una ocasión que Laurent se siente muy mal por la sucesión de problemas que protagonizó: “Por un lado quiere ser útil. Por otro lado, las reglas no son claras sobre lo que puede y no puede hacer”.

    Monarquias.com

  • La sucesión al trono de Bélgica tiene un nuevo heredero: la archiduquesa Alix de Austria-Este

    El príncipe Amadeo de Bélgica, sobrino del rey Felipe I, fue padre por tercera vez: su esposa, la ex periodista Elisabetta Maria Rosboch von Wolkenstein dio a luz el pasado 2 de septiembre a una niña que recibirá el nombre de Alix.

    “El Príncipe Amadeo y la Princesa Isabel están encantados de anunciar el nacimiento de su hija Alix, nacida el sábado 2 de septiembre en Bruselas”, anunció el palacio real de Bruselas. “Alix pesa 3,4 kg y se encuentra bien, al igual que su madre. Las familias de los felices padres se unen a esta gran felicidad”.

    Alix, que tiene dos hermanos mayores -Anna Astrid, de 6 años, y Maximilian, de 4- ostenta desde su nacimiento el título de Archiduquesa de Austria-Este y el tratamiento de Alteza Imperial por descender en línea dircta de Carlos I, el último emperador austrohúngaro.

    El príncipe Amadeo, de 37 años, es el hijo mayor de la princesa Astrid y, por lo tanto, nieto del ex rey Alberto II y la reina Paola. Su padre es el archiduque Lorenz de Austria-Este, nieto de Carlos I de Austria y Hungría.

    El título de Archiduque de Austria lo ostentaban tradicionalmente los miembros masculinos de la dinastía Habsburgo, que gobernó Austria y varios otros territorios de Europa desde finales de la Edad Media hasta la caída de la monarquía en 1918.

    El título se originó en la Edad Media y originalmente se usó de manera informal para describir al jefe de la familia Habsburgo. Sin embargo, se convirtió en título oficial en el siglo XIV y fue concedido a varios miembros de la familia a lo largo de los siglos.

    Por decisión del fallecido rey Balduino, desde 1990 todos los hijos de Astrid y el príncipe Lorenz llevan el título de príncipe de Bélgica (con tratamiento de alteza real) y ocupan un lugar en la sucesión al trono.

    La sucesión al trono belga

    La archiduquesa Alix pasó a sumarse a la extensa línea sucesoria al trono belga, encabezada por los cuatro hijos del rey Felipe y la reina Mathilde: la princesa heredera Isabel (duquesa de Brabante), el príncipe Gabriel, el príncipe Emanuel y la princesa Leonor.

    Los siguientes en la sucesión al trono son la princesa Astrid, el príncipe Amadeo y sus tres hijos, y los hijos menores de Astrid: la princesa María Laura, la princesa Luisa María, el príncipe Joaquín y la princesa María Leticia.

    Seguidamente aparecen por el príncipe Laurent, el hermano menor del rey Felipe, y sus tres hijos: la princesa Luisa y los príncipes Nicolás y Aymeric.

    Monarquías.com

  • Felipe de Bélgica cumplió diez años de reinado con amplio apoyo popular

    El rey Felipe de Bélgica alcanzó los 10 años de reinado este 21 de julio con casi el 60% de aprobación de la población, con el mérito de haber levantado el prestigio de la familia real luego de muchos años de escándalos.

    Según un sondeo publicado por los diarios ‘Le Soir’ y ‘Het Laatste Nieuws’, el 55% de la población está “bastante o muy satisfecha” con la forma en que el monarca (de 63 años) cumplió sus funciones esta década.

    Por contra, solo el 12% de los encuestados dijo estar “bastante o muy insatisfecho” con el reinado de Felipe, mientras que un tercio no tenía opinión. Además, dos tercios de los encuestados de habla holandesa sintieron que el rey se había desarrollado “bastante o muy positivamente”, en comparación con el 59% de los encuestados de Valonia y Bruselas, llegando a un promedio del 62% a nivel nacional.

    Por otra parte, aproximadamente uno de cada cuatro (39%) de los encuestados pensaba que el rey Felipe y la reina Mathilde habían modernizado la monarquía, y el 58% indicó que veían al monarca como un buen embajador de Bélgica en el extranjero.

    Según la misma encuesta, la mayoría de los belgas (el 57%) prefiere que Bélgica siga siendo una monarquía con un rey como jefe de Estado, mientras el 28% prefiere una república presidencialista. Por regiones, el 63% de los encuestados de Valonia se manifiesta monárquico, mientras en Flandes llega al 52%.

    El gesto más remarcable del reinado de Felipe fue el mensaje que envió a la República Democrática del Congo en 2020, en la que expresó su más profundo pesar por las crueldades cometidas por Bélgica durante la época colonial, un sentimiento que repitió en un discurso durante una visita al país dos años después.

  • Felipe de Bélgica recordó al rey Balduino a 30 años de su muerte

    En un mensaje especial emitido con motivo de su décimo aniversario de reinado, el rey Felipe de Bélgica rindió un homenaje a su tío, el rey Balduino, días antes de que se cumplan 30 años de su muerte, y destacó “su fe en el pueblo y su profunda preocupación por todos y por la patria”. 

    Balduino I fue rey de los belgas desde 1951 hasta su inesperada muerte el 31 de julio de 1993. Durante años él y su esposa, la reina Fabiola, se ocuparon de la educación y preparación de su sobrino Felipe, quien llegó a considerarlos como sus padres. 

    “Quienes lo conocieron recordarán su sonrisa, su mirada y su confiado apretón de manos”, dijo Felipe, que había sido visto por Balduino como su heredero ideal. Sin embargo, al morir el rey en 1993, la corona pasó primero a su hermano, Alberto II, padre de Felipe. 

    “Sé el bien considerable que un hombre así ha hecho a su alrededor, por su fe en el pueblo, por su profunda preocupación por todos y por la patria”, recordó Felipe, y agregó que su tío “fue y sigue siendo un ejemplo para muchos, en su hogar y más allá de nuestras fronteras”.

  • Marie-Christine, la princesa que impactó a Bélgica al denunciar que fue violada por alguien de su familia

    La princesa María Cristina de Bélgica (Marie-Christine), tía del rey Felipe que vive en Estados Unidos no tiene contacto con otros miembros de la familia real, conmocionó a los belgas hace 28 años cuando, en una entrevista televisiva vista por casi 2 millones de telespectadores, confesó: Alguien de la familia me violó”.

    En 1994, Peter Van Camp, un joven reportero del canal VTM, viaja a Los Ángeles para visitar a la descontenta princesa, hija del rey Leopoldo III (1934-1951). “Hoy en día, los miembros de la familia real dan entrevistas ocasionalmente, pero en la década de 1990 no era así”, explica el reportero.

    “De repente resultó que la princesa Marie-Christine había roto esa regla no oficial. Había dado una entrevista en la revista en francés Ciné Télé Revue. Supimos gracias a eso que ella llevó una vida glamorosa en Los Ángeles”.

    Nacida en febrero de 1951, Marie-Christine es la hija menor del rey Leopoldo III de Bélgica y de su segunda esposa, Lilian, princesa de Réthy. Sus hermanastros mayores son el fallecido rey Balduino y el rey Alberto II.

    Mi editora en jefe me dio un contacto en Los Ángeles y me fui a buscarla. Casualmente, resultó que la princesa se alojaba en la misma calle que mi persona de contacto, por lo que la conversación se resolvió rápidamente”, recordó en una entrevista publicada por el diario Het Laaste Nieuws.

    “Después de dar su consentimiento, la princesa me preguntó si podía estar en Los Ángeles una semana después. Tenía un evento programado con Elizabeth Taylor y Arnold Schwarzenegger, donde naturalmente quería que la filmaran”, recordó Van Camp.

    “Inicialmente pensamos que la princesa estaba exagerando, pero en Sunset Boulevard resultó que estaba diciendo la verdad. Después de todo, había un cartel inmenso que anunciaba la fiesta, y la princesa Marie-Christine de Bélgica era una de las invitadas famosas”.

    “Se sentía como pez en el agua entre las estrellas de Los Ángeles y le encantaba toda la atención que recibía. Pero cuanto más tiempo pasaba con ella, más desaparecía esa capa de barniz y más sincera se volvía”, aclara el reportero.

    “Pronto quedó claro que esta ruptura con su pasado era realmente radical. Por ejemplo, la princesa contó sobre su infancia solitaria entre los muros del palacio, su relación extremadamente difícil con la familia real, el vínculo inexistente con su madre y sus muchas peleas”.

    “Además, también dijo que -con la ayuda del muy católico rey Balduino- pudo divorciarse de su primer marido y que cuando tenía diecisiete años fue violada por un pariente lejano durante un baile. Esas revelaciones shockearon a nuestro país. 1,7 millones de personas vieron ese informe en ese momento”, afirmó.

    El reportero, que tenía 28 años entonces, recordó ahora: “Todavía estoy muy orgulloso de esa transmisión. Fui nominado para el premio de prensa de Het Gemeentekrediet y al día siguiente solo recibí críticas muy favorables en los periódicos. Yo mismo vi el informe hace dos años y todavía estoy muy orgulloso de él”.

    En 2001 Van Camp visitó a la princesa por segunda vez, nuevamente para Telefacts. “Ese informe fue menos frívolo”, dice Van Camp. “La princesa había tenido entonces una serie de desgracias, y estaba casi en el suelo. No estaba claro cómo perdió su dinero, pero era un hecho que estaba buscando trabajo en Estados Unidos”.

    A través de esa segunda entrevista, también quiso animar a Bélgica a que la ayudara”, dijo Van Camp. “Después de mi informe, uno de mis colegas hizo un artículo de seguimiento. Se investigó si Marie-Christine tenía derecho a una dotación, o algo por el estilo. Esto parecía no ser el caso. Marie-Christine se enteró a través de otra persona y estaba enojada. También conmigo. Desde entonces no tengo contacto con ella, pero atesoro los hermosos recuerdos”.

    MONARQUIAS.COM