Categoría: ASIA

  • La crisis constitucional de Tonga: el rey Tupou y el parlamento chocan otra vez por el poder

    La tranquila monarquía de Tonga se ha visto sacudida por una crisis constitucional sin precedentes, en la que el rey Tupou VI, reinante desde 2012, y el parlamento se encuentran en un enfrentamiento directo por la atribución de poderes gubernamentales. Esta disputa, que ha escalado en las últimas semanas, amenaza con desestabilizar el frágil equilibrio de la democracia del Pacífico.

    El conflicto se desató tras una serie de acciones por parte del monarca, quien en un movimiento sin precedentes, despojó al primer ministro de sus responsabilidades sobre las fuerzas armadas. A esto le siguió la disolución de un importante ministerio y el despido de dos ministros clave. Estas decisiones, tomadas de manera unilateral por el rey, han sido interpretadas por el parlamento como una clara extralimitación de sus poderes constitucionales.

    El rey Tupou VI busca reafirmar su autoridad: los opositores advierten sobre una crisis para la democracia

    El rey Tupou VI de Tonga
    El rey Tupou VI de Tonga

    Medios periodísticos como Radio New Zealand (RNZ) y The Guardian han reportado que la raíz del conflicto se encuentra en una disputa de larga data sobre la interpretación de la constitución de 2010. Esta reforma constitucional, que en su momento fue considerada un paso hacia una mayor democratización, limitó significativamente los poderes del rey, transfiriendo gran parte de la autoridad ejecutiva al parlamento y al primer ministro. Sin embargo, los recientes acontecimientos sugieren que el rey Tupou busca reafirmar su autoridad y revertir algunas de estas reformas.

    Los críticos del rey argumentan que sus acciones son una afrenta directa a los principios democráticos y a la voluntad popular. El ex primer ministro y líder de la oposición, ‘Akilisi Pohiva, ha sido una de las voces más fuertes en esta disputa, acusando al monarca de interferir en el gobierno y de revertir los avances democráticos logrados en la última década. Según un reporte de RNZ, Pohiva ha calificado la situación como una “crisis constitucional” y ha pedido a la comunidad internacional que preste atención a la situación de Tonga.

    Por su parte, los defensores del rey argumentan que este está actuando en el mejor interés del país y que sus acciones son necesarias para garantizar la estabilidad y el orden. Señalan que la corrupción y la mala gestión han plagado al gobierno en los últimos años, y que el rey, como jefe de Estado, tiene el deber de intervenir para proteger a la nación.

    La crisis ha puesto de manifiesto la tensión entre la tradición monárquica de Tonga y las aspiraciones democráticas de su población. Aunque el país ha logrado una transición pacífica a un sistema de monarquía constitucional, la disputa actual demuestra que el camino hacia una democracia plena no está exento de obstáculos. La situación es de suma incertidumbre, y el futuro de la gobernabilidad de Tonga pende de un hilo, mientras el rey y el parlamento se niegan a ceder en esta batalla por el poder.

    Nacido como el príncipe ‘Aho’eitu ‘Unuaki’otonga Tuku’aho el 12 de julio de 1959, Tupou VI es el hijo menor del rey Tāufaʻāhau Tupou IV y hermano del difunto rey Tupou V, a quien sucedió en el trono el 18 de marzo de 2012. Antes de convertirse en rey, tuvo una distinguida carrera militar y política. Sirvió en la Marina de los Servicios de Defensa de Tonga y ocupó importantes cargos gubernamentales, incluido el de primer ministro de 2000 a 2006. Su coronación formal, que tuvo lugar en 2015, lo estableció como el soberano de la única monarquía indígena y constitucional que queda en la Polinesia.

    Artículo original de Monarquias.com

  • La vida de la reina madre Norodom Monineath, testigo de la historia trágica de Camboya

    La vida de la reina Norodom Monineath refleja la turbulenta historia de Camboya. Desde una joven ganadora de un concurso de belleza hasta matriarca real, ha enfrentado guerras, exilios y restauraciones con gracia. Su labor benéfica y diplomacia discreta la han convertido en un símbolo de esperanza, especialmente para los pobres. Julio Jeldres, exasesor de Sihanouk, la describió como “testigo de la historia” cuya humildad inspira. A los 89 años, sigue siendo un pilar para el rey Sihamoni y una figura unificadora para Camboya.

    Monineath nació como Paule-Monique Izzi el 18 de junio de 1936 en Saigón, Indochina francesa (actual Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam). Su padre, Jean-François Izzi, banquero francés de origen corso, murió durante la Segunda Guerra Mundial. Su madre, Pomme Peang, era de ascendencia jemer y china, originaria de Phnom Penh. Monineath se educó en la Escuela Primaria Norodom, el Liceo Sisowath y el Lycée René Descartes en Phnom Penh, dominando el jemer, francés e inglés, lo que forjó su carácter elegante y cosmopolita.

    La reina madre Norodom Monineath de Camboya
    Norodom Monineath Sihanouk, nacida Paule Monique Izzi en 1936, es la reina madre de Camboya, casada con el rey Norodom Sihanouk en 1952, y madre del actual rey Sihamoni. Durante el régimen de los Jemeres Rojos, Norodom Monineath y su familia enfrentaron arresto domiciliario, pero fueron evacuados en 1979 gracias a la intervención de China y Corea del Norte.

    En 1951, con 15 años, Monineath participó en un concurso de belleza en Phnom Penh, donde captó la atención del rey Norodom Sihanouk, quien le otorgó el primer premio. Su relación floreció, culminando en un matrimonio privado el 12 de abril de 1952 y una ceremonia oficial el 5 de marzo de 1955, como sexta esposa de Sihanouk. Adoptando el budismo, recibió el nombre Monineath, que significa “la gema tan preciosa como el corazón”. Sihanouk, enamorado, le dedicó canciones como “Monica” y “Rosa de Phnom Penh” y la incluyó en sus películas. Tuvieron dos hijos: Norodom Sihamoni (1953), el actual rey, y el príncipe Norodom Narindrapong (1954–2003).

    La vida de Monineath como reina consorte de Camboya

    La vida privada de Monineath estuvo marcada por su cercanía con Sihanouk, siendo su confidente principal. Como esposa oficial tras el divorcio de Sihanouk de Norodom Thavet Norleak en 1968, enfrentó los desafíos de la poligamia real con discreción. Sihanouk la describió como el amor de su vida, un vínculo reforzado por su apoyo mutuo. A pesar de críticas, como las del régimen de la República Jemer que la acusaron de tensiones con la reina madre Sisowath Kossamak, Monineath mantuvo su compostura. Su fortaleza fue crucial durante los años de exilio y pérdida familiar.

    Monineath fue reina consorte en dos períodos: 1952-1955 y 1993-2004. Durante el primero, apoyó la campaña de Sihanouk por la independencia de Camboya, lograda en 1953, combinando su rol de madre con apariciones públicas. Tras el golpe de 1970, acompañó a Sihanouk en el exilio en Pekín y Corea del Norte, residiendo en un palacio de 60 habitaciones proporcionado por Kim Il-sung. Su regreso a Camboya en 1991 marcó un nuevo comienzo, con Sihanouk restaurado como rey en 1993. Elevada a títulos como Samdech Preah Reach Akka Mohèsey en 1996, representó a Camboya con elegancia, recibiendo dignatarios y promoviendo la cultura.

    La reina madre Norodom Monineath de Camboya
    Como presidenta honoraria de la Cruz Roja Camboyana, Norodom Monineath ha promovido la amistad con China, recibiendo la Medalla de la Amistad en 2020 por sus contribuciones bilaterales.

    Sobreviviendo al régimen del Khmer Rojo, que bañó de sangre a Camboya

    El régimen del Khmer Rojo (1975–1979) fue un período devastador. Tras la caída de Phnom Penh, Monineath, Sihanouk y sus hijos fueron puestos bajo arresto domiciliario en el Palacio Real, sometidos a reeducación política. Dieciocho miembros de la familia real fueron asesinados, pero Monineath sostuvo a su familia con valentía. La intervención de China y Corea del Norte permitió su evacuación en 1979. Su papel discreto en las negociaciones de paz entre Sihanouk y Hun Sen (1987–1988) contribuyó a la reconciliación nacional.

    Tras la abdicación de Sihanouk en 2004, Monineath se convirtió en reina madre con la ascensión de su hijo Norodom Sihamoni. Su rol ceremonial incluye acompañar a Sihamoni en eventos oficiales, como recepciones diplomáticas y la exposición fotográfica de la ASEAN en 2022. Su 89º cumpleaños en 2025, declarado feriado nacional, se celebró con fuegos artificiales en Phnom Penh y oraciones en templos, reflejando su popularidad. Monineath refuerza la unidad simbólica de la monarquía en una nación en recuperación.

    El trabajo humanitario de Monineath es su mayor legado. Como presidenta honoraria de la Cruz Roja Camboyana (1967–1970, y en curso), ha promovido la educación, la salud y los derechos de las mujeres. El Equipo Samdech Euv, fundado por Sihanouk, refleja su compromiso con la construcción de hospitales, escuelas y viviendas para los desfavorecidos. Ha apoyado el Hospital Kantha Bopha y el Centro de Esperanza del Hospital Sihanouk, y en 2023 donó víveres a huérfanos en Kampong Speu junto a Sihamoni. Youk Chhang la nominó para Persona del Año de Time en 2010, llamándola “encarnación de la resiliencia”.

    Artículo original de Monarquias.com – Fuentes: The Phnom Penh Post, Bangkok Post, South China Morning Post, Asia Times, Khmer Times

  • ¿Dónde están las coronas del shah y la emperatriz Farah Diba?

    El 26 de octubre de 1967, el Palacio de Golestán en Teherán fue testigo de un espectáculo que resonó en todo el mundo: la coronación de Mohammad Reza Pahlavi, el último shah de Irán, y su esposa, Farah Diba, como emperatriz. Este evento, de una opulencia sin precedentes, marcó el uso de dos coronas emblemáticas: la Corona Pahlavi, usada por el Shah, y una corona única diseñada para Farah por Van Cleef & Arpels. Estas piezas, cargadas de simbolismo y valor histórico, representan un capítulo fascinante de la historia iraní. Pero, ¿dónde están estas coronas hoy, y cuál es su historia de creación y valor? 

    La creación de las coronas del último Shah de Irán y su esposa

    Las coronas del último Shah de Irán y su esposa
    La Corona Pahlevi

    La Corona Pahlavi, usada por Mohammad Reza Pahlavi, fue creada en 1926 para la coronación de su padre, Reza Shah, fundador de la dinastía Pahlavi. Shah encargó a un equipo de joyeros iraníes, liderados por Haj Serajeddin Javaheri, diseñar una corona que rompiera con la tradición de la dinastía Qajar y evocara el esplendor de la era sasánida (224-651 d.C.). Inspirada en motivos preislámicos, la corona incorpora cuatro almenas escalonadas, reminiscentes de los diseños aqueménidas, y está adornada con 3,380 diamantes, según detalla The Royal Watcher. Este diseño buscaba proyectar una identidad nacionalista, alejándose de las conexiones tribales o religiosas de las dinastías previas, y posicionando a los Pahlavi como custodios de la herencia imperial persa.

    Las coronas del último Shah de Irán y su esposa
    La Corona Pahlevi

    Por su parte, la corona de la emperatriz Farah fue una innovación sin precedentes. Como señala Foreign Policy, no existía en Irán un precedente para coronar a una reina, por lo que se requirió un diseño completamente nuevo. La casa joyera francesa Van Cleef & Arpels, seleccionada entre 50 propuestas de los mejores joyeros del mundo, creó una pieza única para la ocasión. La corona estaba engastada con esmeraldas, diamantes y otras gemas, y se complementaba con una túnica de terciopelo verde diseñada por Dior, que resaltaba su papel como símbolo de la modernización femenina en Irán. Este acto de coronar a Farah como Shahbanu, la primera emperatriz en 2.500 años de historia persa, fue un gesto político que buscaba proyectar al régimen Pahlavi como progresista y alineado con valores occidentales, inspirándose en ceremonias como la coronación de Isabel II en 1953.

    El valor de las coronas imperiales de Irán y su destino tras la caída de la monarquía

    La Corona de la Shabanou
    La Corona de la Shabanou

    El valor económico de las coronas es difícil de precisar, pero su importancia trasciende lo material. La Corona Pahlavi, parte de las Joyas Nacionales de Irán, incluye gemas de incalculable valor histórico. Estas joyas, que también comprenden el Trono del Pavo Real y gemas como los diamantes Koh-i-Noor y Darya-ye Noor, fueron acumuladas desde la dinastía Safávida (1502-1736) y representan una reserva financiera para la economía iraní. Según Politico, las joyas, incluida la Corona Pahlavi, fueron transferidas al estado en 1937 por Reza Shah y utilizadas como respaldo para la moneda nacional, un rol que mantienen hasta hoy bajo la República Islámica.

    Las coronas del último Shah de Irán y su esposa
    Las coronación del último Shah de Irán y la emperatriz Farah, en octubre de 1967.

    La corona de Farah, aunque menos documentada en términos de composición exacta, es igualmente valiosa.Su creación por Van Cleef & Arpels fue un encargo de alto costo, reflejo del glamour que el régimen buscaba proyectar. El valor de ambas coronas no solo radica en sus gemas, sino en su simbolismo: para los Pahlavi, eran emblemas de una monarquía que aspiraba a ser vista como moderna y conectada con la élite global.

    Tras la Revolución Islámica de 1979, que derrocó a Mohammad Reza Pahlavi y forzó a la familia imperial al exilio, el destino de las coronas fue motivo de especulación. Se temió que las joyas nacionales, incluidas las coronas, fueran robadas o vendidas durante el caos revolucionario. Sin embargo, la Corona Pahlavi permaneció intacta y hoy se encuentra en exhibición en el Tesoro de las Joyas Nacionales, ubicado en el Banco Central de Irán en Teherán. Este museo, reabierto al público en la década de 1990 bajo el gobierno de Hashemi Rafsanjani, alberga la colección completa de joyas imperiales, que siguen siendo un respaldo económico para el estado iraní.

    El destino de la corona de Farah es menos explícito en las fuentes, pero se supone que, como parte de las Joyas Nacionales, también está resguardada en el Tesoro. A diferencia de otras monarquías derrocadas, donde las joyas reales fueron dispersadas o subastadas, las coronas Pahlavi permanecen en Irán como reliquias de un pasado monárquico que la República Islámica conserva, paradójicamente, por su valor económico y cultural. A pesar de la narrativa anti-Pahlavi del régimen actual, estas joyas son vistas como un símbolo de la continuidad histórica de Irán, incluso bajo un gobierno teocrático.Su creación reflejó un esfuerzo deliberado por legitimar a los Pahlavi como herederos de un imperio milenario, mientras que su valor económico las convirtió en activos nacionales. 

    Artículo original de Monarquias.com 

    Fuentes:

    – The Royal Watcher (2017). “Coronation of the Shah of Iran, 1967.”

    – The Lion and The Sun Podcast (2025). “The Pahlavi Crown: Where is It Now?”

    – Cambridge University Press (2021). “Crowning the ‘Sun of the Aryans’: Mohammad Reza Shah’s Coronation and Monarchical Spectacle in Pahlavi Iran.”

    – Foreign Policy (2025). “Empress Farah Pahlavi and the Myth of the Secular Shah.”

    – Politico (2025). “The Son of the Last Shah Wants to Be the Next Leader of Iran.”

    – USA Today (2025). “Iran’s ‘crown prince’ calls for supreme leader to ‘face justice’.”

  • Ecos de una corona sin rey: ¿regresará la monarquía a Nepal?

    Bajo el cielo despejado de Katmandu, el sonido de cánticos resuena una vez más, evocando un pasado que muchos daban por enterrado. El 9 de marzo de 2025, miles de personas se reunieron en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan para recibir al ex rey Gyanendra Shah, cuya figura despierta tanto nostalgia como división. Con banderas ondeando y gritos de “¡Dejen el palacio real para el rey!”, más de 10.000 manifestantes transformaron su llegada en un símbolo de esperanza para quienes ven en él una salida a los males de una república inestable. A sus 77 años, Gyanendra, derrocado en 2008 tras siglos de dominio dinástico, ha regresado al centro del debate: ¿podría la monarquía renacer en las montañas del Himalaya?

    La trayectoria del rey Gyanendra es un reflejo de los altibajos de Nepal. Ascendió al trono en 2001 tras la trágica masacre que acabó con la vida de su hermano, el rey Birendra, y gran parte de la familia real, un evento aún envuelto en misterio. Durante sus primeros años, gobernó como monarca constitucional, pero en 2005 asumió el poder absoluto, disolviendo el gobierno para enfrentar a los rebeldes maoístas. Su reinado autoritario desató protestas masivas que lo forzaron a ceder en 2006, y dos años después, un Parlamento dominado por ex insurgentes abolió la monarquía de 240 años, convirtiendo a Nepal en una república secular. Desde entonces, ha vivido como ciudadano privado, pero su reciente reaparición ha reavivado el fervor monárquico. “La democracia que buscábamos debía traer prosperidad, pero quienes prometieron cambio han fallado”, afirmó Gyanendra en un discurso en febrero de 2025, dejando entrever su interés por influir en el futuro del país.

    El ex rey Gyanendra de Nepal
    El ex rey Gyanendra de Nepal

    El descontento que impulsa este movimiento es evidente. Nepal, con 13 gobiernos en 17 años, lucha contra la corrupción, la inestabilidad política y una economía debilitada por desastres naturales y la pandemia. En las calles, voces como la de Thir Bahadur Bhandari, un manifestante de 72 años, resuenan con fervor: “Estamos aquí para darle al rey nuestro apoyo total y llevarlo de vuelta al trono”. Incluso Kulraj Shrestha, un carpintero de 50 años que participó en las protestas de 2006 contra Gyanendra, ha cambiado de postura. “Estuve en las marchas que quitaron la monarquía esperando un mejor futuro, pero me equivoqué; el país ha empeorado”, confesó a un reportero en marzo de 2025. Este malestar ha avivado un movimiento que mezcla nostalgia por una era estable con un anhelo de reafirmar la identidad hindú, históricamente ligada a la corona.

    El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.
    El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.

    Sin embargo, el camino de regreso al trono está lleno de barreras. Los analistas dudan de que Gyanendra recupere el poder pronto. La constitución republicana, apoyada por los principales partidos, sigue siendo un obstáculo sólido, y las fuerzas políticas dominantes, como el Partido Comunista de Nepal, rechazan la idea. “La monarquía es un concepto obsoleto”, afirmó un líder del partido en abril de 2025, reflejando el consenso entre las élites. Además, la violencia de las protestas de marzo, que dejó dos muertos y decenas de heridos, ha generado críticas incluso entre algunos simpatizantes. “Con tanta violencia, los monárquicos han debilitado su causa”, señaló una estudiante universitaria en un análisis reciente.

    El apoyo a Gyanendra no es unánime. Mientras miles lo recibieron con entusiasmo, muchos nepalíes, especialmente los jóvenes que no vivieron su reinado, lo miran con escepticismo. Las redes sociales muestran videos que glorifican a los reyes como guardianes de la soberanía, pero también comentarios que recuerdan su gobierno autoritario. Algunos sugieren un rol ceremonial, como en Japón, pero Gyanendra, que en 2012 expresó su deseo de volver como monarca constitucional, no ha detallado sus planes. Su silencio tras los disturbios de marzo ha alimentado especulaciones, mientras el primer ministro KP Sharma Oli advierte que cualquier intento de frenar el progreso no será tolerado.

    Gyanendra de Nepal
    Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.

    Aun así, el simbolismo perdura. La visita de Gyanendra a sitios religiosos y su recepción en Bhutan e India sugieren un esfuerzo por fortalecer lazos culturales y políticos. Para algunos, como Rajendra Lingden, líder de un partido monárquico, el rey es “un custodio de los intereses nacionales”. Pero otros, como un ex embajador indio, argumentan que resucitar la monarquía no beneficiaría a nadie y que Nepal debe avanzar como república. En las calles de Kathmandu, el debate sigue vivo, entre el eco de los cánticos y la incertidumbre de un futuro que aún no se define. ¿Podrá Gyanendra, el último rey, liderar una restauración, o su corona seguirá siendo un eco del pasado? 

    Las claves de esta historia

    • Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.
    • Shah fue coronado en 2001, después de que su hermano mayor, el rey Birendra Bir Bikram Shah, y su familia murieran en una masacre en palacio.
    • El apoyo público a la restauración de la monarquía creció en el último año, a la par que el descontento por la inestabilidad política, la corrupción y el lento desarrollo económico de este país de 30 millones de habitantes.
    • Hasta ahora, Gyanendra Shah se abstuvo en gran medida de hacer comentarios sobre la tensa política nepalí, pero recientemente hizo varias apariciones públicas con simpatizantes.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes utilizadas: The New York Times (28 de marzo de 2025), Al Jazeera (9 de marzo de 2025), Reuters (29 de mayo de 2025), Le Monde (16 de abril de 2025).

  • El sultán de Brunei cumple 58 años de reinado: quién es el monarca más antiguo del mundo

    En el exuberante sultanato de Brunei, una pequeña nación en la isla de Borneo, el sultán Hassanal Bolkiah reina como uno de los últimos monarcas absolutos del planeta. Es el monarca vivo con el reinado más largo, habiendo ascendido al trono el 1 de agosto de 1967 tras la abdicación de su padre. Su vida es un tapiz de riqueza inimaginable y poder inquebrantable, aunque no está exenta de contradicciones y controversias.

    Quién es el sultán de Brunei

    Nacido el 15 de julio de 1946 en el Palacio Istana Darussalam, Bolkiah fue preparado para el liderazgo desde joven. Hijo mayor del sultán Omar Ali Saifuddien III, recibió educación privada en Brunei. Después, asistió al prestigioso Victoria Institution en Kuala Lumpur.

    Posteriormente, a la Real Academia Militar de Sandhurst en el Reino Unido. Allí también se formaron los príncipes británicos Guillermo y Harry. Su educación combinó tradición bruneana con perspectivas globales, preparándolo para un rol que exigiría tanto reverencia cultural como diplomacia internacional.

    La riqueza de Bolkiah, estimada en 30.000 millones de dólares, proviene principalmente de las vastas reservas de petróleo y gas de Brunei. Estas fueron descubiertas en la década de 1920 y explotadas plenamente tras la independencia del dominio británico en 1984.

    Como jefe de Estado, primer ministro, ministro de Defensa y Finanzas, Bolkiah controla la economía nacional. Su Brunei Shell Petroleum canaliza miles de millones a las arcas reales.

    La Agencia de Inversiones de Brune gestiona activos por más de 70.000 millones. Ha ampliado su fortuna con inversiones globales, incluyendo hoteles como el Beverly Hills Hotel y el Dorchester en Londres.

    Su estilo de vida refleja una extravagancia casi mítica. La colección de autos de Bolkiah, valorada en más de 5.000 millones, es la más grande del mundo, con 7.000 vehículos, incluyendo 600 Rolls-Royces, 450 Ferraris y un Rolls-Royce Silver Spur II bañado en oro de 24 quilates.

    Su residencia, el Istana Nurul Iman, ostenta el récord Guinness como el palacio residencial más grande. Cuenta con 2 millones de pies cuadrados, 1.788 habitaciones, 257 baños y un zoológico privado con 30 tigres de Bengala.

    Un simple corte de pelo le cuesta 20.000 dólares, con su barbero favorito trasladado en primera clase desde Londres. Su Boeing 747 privado es apodado un “palacio volador”. Y una pintura de Renoir de 70 millones de dólares destaca aún más sus gustos fastuosos.

    La familia es central en la vida de Bolkiah, aunque no sin complejidades. Casado con la reina Saleha desde 1965, tiene cinco hijos y siete hijas. El príncipe heredero es Al-Muhtadee Billah, educado en Oxford. Otro hijo, Abdul Mateen, es una estrella de las redes sociales. Su boda captó atención de 10 días y con 5.000 invitados, incluyendo líderes mundiales. 

    Su hermano, el príncipe Jefri, generó escándalo al ser acusado de malversar miles de millones. Esto derivó en una demanda de alto perfil en 2000. A pesar de estas tensiones, la familia real sigue siendo un símbolo de la dinastía de 600 años de Brunei.

    El poder de Bolkiah es absoluto, una rareza en el mundo moderno. Como gobernante supremo, supervisa un “estado de bienestar petrolero”, donde la riqueza financia educación, salud y subsidios gratuitos para sus 430.000 ciudadanos.

    Sin embargo, su impulso por leyes islámicas estrictas, incluyendo penas de la Sharia como la lapidación por adulterio y homosexualidad introducidas en 2014, ha generado condena internacional. 

    En 2019, celebridades y gobiernos, incluidos EE.UU. y el Reino Unido, pidieron boicots a los hoteles propiedad de Brunei tras la criminalización de la homosexualidad. Bolkiah aclaró luego que no se aplicaría la pena de muerte. Pero la controversia evidenció la tensión entre sus políticas conservadoras y la imagen extravagante de su familia.

    Su presencia internacional sigue siendo significativa. Su riqueza, que lo convirtió en el hombre más rico del mundo en los años 80 antes de ser superado por Bill Gates, fluctúa con los precios del petróleo. Pero su control del poder permanece firme. Como señaló The New York Times, la presión pública es poco probable que lo haga ceder, ya que se ve como defensor de los valores islámicos de Brunei.

    La vida del sultán Hassanal Bolkiah es una paradoja. Un monarca de riqueza y poder incomparables, viviendo en un mundo dorado de palacios y aviones privados, pero gobernando una nación donde la tradición y la religión dictan normas estrictas.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes: The New York Times, Forbes, The Mirror, Celebrity Net Worth, Times of India

  • En busca de una corona perdida: ¿podría regresar la dinastía Pahlavi a Irán?

    En un mundo donde las revoluciones suelen enterrar las coronas, la posibilidad de que Irán, una nación marcada por 46 años de teocracia, contemple el regreso de la monarquía suena como un eco improbable de un pasado lejano. Sin embargo, en el verano de 2025, la figura de Reza Pahlavi, el exiliado príncipe heredero del último shah de Irán, ha resurgido con fuerza, alimentando especulaciones sobre un cambio radical en el destino del país. Desde su exilio en las afueras de Washington DC, Pahlavi, de 64 años, ha intensificado su llamado a una transición hacia una democracia secular, mientras las grietas en el régimen de los ayatolás se hacen cada vez más visibles. ¿Es este el momento de un nuevo capítulo para Irán, o solo un sueño nostálgico de un pasado que ya no resuena con las nuevas generaciones?

    La historia de Reza Pahlavi es, en sí misma, un reflejo de las convulsiones de Irán. Nacido en Teherán en 1960, fue nombrado príncipe heredero en 1967, durante el reinado de su padre, Mohammad Reza Pahlavi, cuya monarquía fue derrocada en 1979 por la Revolución Islámica. A los 17 años, Reza ya estaba en Estados Unidos, entrenándose como piloto de combate en la Fuerza Aérea, cuando el régimen de su padre colapsó. Desde entonces, ha vivido en el exilio, primero en Marruecos, luego en Egipto, y finalmente en América, donde obtuvo un grado en ciencias políticas y formó una familia. Pero su vida no ha sido la de un exiliado común. Durante cuatro décadas, Pahlavi ha abogado por un Irán libre, secular y democrático, manteniendo contacto con opositores dentro y fuera del país. “No busco poder político, sino ayudar a nuestra gran nación a navegar por esta hora crítica hacia la estabilidad, la libertad y la justicia”, declaró en una conferencia en París en junio de 2025, en un discurso que resonó como un manifiesto de liderazgo en espera.

    El príncipe Reza Pahlavi es el hijo y heredero del último emperador iraní, Mohammad Reza Pahlavi, y de la emperatriz Farah Diba.

    El príncipe Reza Pahlavi es el hijo y heredero del último emperador iraní, Mohammad Reza Pahlavi, y de la emperatriz Farah Diba.

    El contexto actual parece darle un impulso inesperado. La combinación de sanciones económicas, una gestión desastrosa y los recientes ataques militares de Israel y Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes han debilitado al régimen de los ayatolás como nunca antes. En un video publicado en X el 17 de junio de 2025, Pahlavi afirmó: “La República Islámica ha llegado a su fin y está colapsando. Jamenei, como una rata asustada, se ha escondido bajo tierra y ha perdido el control de la situación”. Sus palabras, cargadas de simbolismo, buscan galvanizar a una población agotada por décadas de represión y dificultades económicas. Según un informe de Newsweek publicado el 18 de junio de 2025, Pahlavi no aboga explícitamente por restaurar la monarquía, sino por un referéndum libre que permita a los iraníes elegir entre una monarquía constitucional o una república. Esta postura, según Saeed Ghasseminejad, asesor de la Fundación para la Defensa de las Democracias, refleja su consistencia: “Ha sido claro en no imponer una monarquía, sino en dejar la decisión al pueblo iraní”.

    Sin embargo, el camino hacia un retorno monárquico está lleno de obstáculos. La oposición iraní, aunque unida en su rechazo al régimen actual, es un mosaico fragmentado de ideologías. Grupos como el Mujahedeen e-Khalq (MEK), que cuentan con apoyo de figuras como Rudy Giuliani, son vistos con desconfianza dentro de Irán por su historial durante la guerra Irán-Irak. Además, las críticas a Pahlavi no son pocas. Algunos opositores, como Amin Aghdasi, un joven de Teherán citado por NBC News el 25 de junio de 2025, lo acusan de ser “un cobarde que espera que le entreguen el poder” y un “títere” de potencias occidentales como Israel y Estados Unidos. Su visita a Israel en 2023, organizada por asesores cercanos, ha alimentado estas percepciones, especialmente entre aquellos que ven cualquier alineación con potencias extranjeras como una traición.

    El hijo del último shah, “un líder fuerte, muy confiable y popular” en Irán

    El príncipe Reza Pahlavi aboga desde EEUU por la celebración de un referéndum en Irán para decidir el destino político de la nación. Maryam Aslany, una académica de Yale, lo describe como “un líder fuerte, muy confiable y popular” entre muchos iraníes.

    A pesar de las críticas, Pahlavi mantiene un apoyo significativo, especialmente en la diáspora iraní. En un artículo de The Spectator del 15 de julio de 2025, se destaca que muchos iraníes, tanto dentro como fuera del país, ven en él un símbolo de un Irán pre-revolucionario, secular y pro-occidental. Maryam Aslany, una académica de Yale, lo describe como “un líder fuerte, muy confiable y popular, con principios profundamente respetados por el pueblo iraní”. Este respaldo, sin embargo, no es universal. Un análisis de The Middle East Forum del 21 de junio de 2025 señala que la organización de Pahlavi refleja un estilo político “pasivo”, que evita imponer disciplina para no ser tildado de dictador, pero que a veces parece “cobarde o negligente”. La falta de una estructura sólida y la infiltración de inteligencia iraní en su entorno son desafíos que podrían socavar su credibilidad.

    El precedente histórico de transiciones monárquicas, como la de España bajo Juan Carlos I, es citado frecuentemente por los partidarios de Pahlavi. En un artículo de Fair Observer del 6 de octubre de 2024, se compara su potencial rol con el del rey español, quien desmanteló un régimen autoritario para abrir paso a la democracia. Sin embargo, el mismo artículo advierte que las diferencias son significativas: la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) no es equiparable al ejército español de los años 70, y su lealtad a un proyecto monárquico es dudosa. Pahlavi, consciente de esto, ha instado a los militares y policías iraníes a “romper con el régimen y unirse al pueblo”, según un mensaje publicado en X el 17 de junio de 2025.

    La nostalgia por la era Pahlavi, cuando Irán era un aliado de Occidente y vivía un auge económico, contrasta con los recuerdos de represión bajo la policía secreta SAVAK. En un artículo de Le Monde del 5 de julio de 2025, se describe cómo Pahlavi “reaparece en las pantallas cada vez que el régimen de los mulás parece tambalearse”, aprovechando momentos de crisis para posicionarse como una alternativa. Pero la pregunta persiste: ¿cuánto apoyo real tiene dentro de Irán? Una encuesta de GAMAAN citada por Context is King en abril de 2024 sugiere que, aunque el 80% de los iraníes desea reemplazar la República Islámica por un gobierno democrático, la preferencia por una monarquía es menos clara, especialmente entre los jóvenes que no vivieron la era del shah.

    En las calles de Teherán, Shiraz o Tabriz, el mensaje de Pahlavi puede resonar entre aquellos agotados por el régimen, pero también enfrenta el desafío de una población que, según Al Jazeera el 3 de julio de 2025, ve con escepticismo cualquier intento de cambio impulsado desde el exterior. “No queremos un rey impuesto por bombas estadounidenses o israelíes”, dice Yasmine, una británica-iraní entrevistada por el medio. A pesar de esto, Pahlavi insiste en su visión: “El futuro es brillante, y juntos pasaremos esta curva histórica”, afirmó en su discurso de París. Su plan, según Politico del 23 de junio de 2025, incluye apoyar huelgas masivas y mejorar las comunicaciones para los opositores, mientras pide acciones militares selectivas contra el régimen, pero no contra el pueblo iraní.

    El destino de Irán sigue siendo incierto. Si el régimen colapsa, Pahlavi podría desempeñar un papel central en la transición, ya sea como líder interino o como símbolo de unidad. Pero el espectro de la división, la desconfianza y la intervención extranjera acecha. En un país donde la historia pesa tanto como el presente, el retorno de la monarquía no es solo una cuestión de política, sino de identidad. ¿Podrá Reza Pahlavi, el hijo del último shah, convertirse en el arquitecto de un nuevo Irán, o su corona seguirá siendo un símbolo de un pasado que nunca regresará? Solo el tiempo, y los iraníes, lo dirán.

    Artículo original de Monarquias.com

    Fuentes: Newsweek (18 de junio de 2025), NBC News (25 de junio de 2025), The Spectator (15 de julio de 2025), The Middle East Forum (21 de junio de 2025), Fair Observer (6 de octubre de 2024), Le Monde (5 de julio de 2025), Politico (23 de junio de 2025), Al Jazeera (3 de julio de 2025), Context is King (27 de abril de 2024).

  • El rey Tupou VI de Tonga, envuelto en una nueva crisis constitucional

    El rey Tupou VI de Tonga, la última monarquía de la Polinesia, se encuentra envuelto en una crisis constitucional después de destituir de sus cargos a dos miembros del Gabinete, en una medida que podría sobrepasar los poderes reales descritos en la constitución del país de 2010. 

    Según un memorando del Consejo Privado -asesores del rey- del 2 de febrero, Tupou VI retiró “su confianza y consentimiento al nombramiento” del primer ministro Siaosi ‘Ofakivahafolau Sovaleni como Ministro de las Fuerzas Armadas, y de Fekitamoeloa ‘Utoikamanu como Ministra de Relaciones Exteriores y Ministro de Turismo.

    En la primera lectura se percibió ampliamente que el rey estaba esencialmente despidiendo al primer ministro y a su ministro de Asuntos Exteriores. Algunos comentaristas fueron más allá y sugirieron que estaba derrocando al gobierno

    La acción del rey abrió una crisis entre la Corona y el primer ministro Hu’akavameiliku, quien se encontraba en Nueva Zelanda donde era sometido a tratamiento médico, y una crisis constitucional y muchos se preguntan si la decisión del rey podría llevar a nuevos pedidos para reformar la constitución y retirar prerrogativas a la monarquía.

    El rey Tupou VI, un ex diplomático de 64 años, ascendió al trono en 2012, después de la muerte de su hermano mayor, Siaosi Tupou V, quien impulsó amplias reformas democráticas durante su reinado. Pero según la Constitución, la figura del monarca sigue siendo “sagrada” y según la tradición, el rey de Tonga -un protectorado británico desde 1900 que obtuvo la independencia en 1970- desciende del dios del cielo Tangaloa.

    Según expertos pudo haber actuado siguiendo un consejo equivocado antes de tomar la decisión, ya que la constitución establece que el monarca sólo puede actuar siguiendo el consejo del primer ministro. La constitución dice que los ministros del gabinete pueden ser destituidos por el rey sólo por recomendación del primer ministro o por un voto de censura en el Parlamento.

    “Esta carta es la expresión del rey de descontento con el primer ministro [que] no está satisfecho con la forma en que van las cosas”, dijo al medio australiano ABC el ex asesor político del primer ministro, Lopeti Senituli. “En realidad es un voto de censura, por lo que creo que el rey debería disolver el parlamento por completo”. 

    El periodista Kalafi Moala dijo que el rey de Tonga suele ser el ministro de Asuntos Exteriores del país y que esto habría provocado una presión para destituir a ‘Utoikamanu de ese cargo, y agregó el puesto de Ministro de Defensa suele ser desempeñado por un noble, supuestamente para garantizar que no se haga un mal uso del ejército.

    “Sobre el Ministro de Asuntos Exteriores también ha recaído tradicionalmente el Jefe de Estado, el Rey, [que] viaja al extranjero y establece relaciones diplomáticas con otras naciones. Por ejemplo, el rey Taufa’ahau Tupou IV fue quien abrió la puerta para que Tonga tuviera relaciones diplomáticas con China”, explicó.

    El primer ministro regresó a la Asamblea Legislativa el 20 de febrero después de ausentarse durante más de tres meses, pero no mencionó la ruptura de su gabinete con el rey Tupou VI. El Gabinete no estuvo de acuerdo con la decisión y desde entonces los ministros en cuestión han seguido trabajando con sus carteras. 

    La Fiscal General de Tonga, Linda Folaumoetu’i, informó al Primer Ministro y al Gabinete que la carta del Consejo Privado en la que se afirmaba que el rey había revocado dos nombramientos ministeriales era inconstitucional.

    Un ex fiscal general de Tonga, Aminiasi Kefu, dijo que la decisión del rey debió tomarse en conversaciones con el gobierno y recordó que que la Constitución requiere que para que un gobierno funcione, el monarca y el primer ministro deben trabajar en asociación para que pueda funcionar correctamente.

    Tupou VI de Tonga, ¿un rey peleado con la democracia?

    El rey Tupou VI de Tonga
    El rey Tupou VI de Tonga

    No es la primera vez que el rey Tupou VI critica públicamente al gobierno y al primer ministro, un hecho con muchos precedentes desde que ascendió al trono en marzo de 2012, tras la muerte de su hermano mayor, el rey George Tupou V.

    Los partidarios de los demócratas en Nueva Zelanda recordaron que no se debía quitar el poder otorgado al pueblo y que había indicios de que el rey Tupou VI no estaba a favor de la democracia.

    En 2017, el rey intentó revocar el gobierno del veterano defensor de la democracia ‘Akilisi Pōhiva’ y dos años después respondió negativamente cuando el entonces primer ministro Pōhiva Tu’i’onetoa le pidió que le permitiera unirse al Consejo Privado para poder informarle sobre asuntos gubernamentales.

    A continuación, el rey utilizó su “control y equilibrio final” para disolver el parlamento, después de acusaciones de que el entonces primer ministro fue acusado de intentar quitarle más poderes a la familia real.    

    En ese entonces, los miembros del Comité de Democracia y Medios para la Reforma Política de Tonga dijeron a los medios : “El rey sermoneó al Excmo. Tu’i’onetoa y le dijo en tongano ‘taki taha tu’u pe ‘i hono laini’, que en sentido figurado significa ‘quédate en tu gabinete y yo me atendré en mi propio Consejo Privado’”.

    La realeza de Tonga se remonta al siglo XIII y ahora es la única monarquía de la región

    El rey Tupou VI de Tonga
    El rey Tupou VI y la reina Nanasipauʻu Tukuʻaho en su coronación en 2015.

    Tonga, hogar de unas 100.000 personas, es la única nación insular del Pacífico que tiene un monarca constitucional. La monarquía de Tonga se remonta a mil años atrás y en el siglo XIII ejerció influencia sobre las islas vecinas, incluida Samoa, a unos 900 kilómetros al este.

    La actual Tonga es una de las monarquías constitucionales más antiguas de la región del Pacífico, y sus raíces se remontan a la coronación de George Tupou I, quien se había convertido al cristianismo bajo la influencia de los misioneros y ascendió al trono en 1845 después de obtener el control de la monarquía de otros dos linajes reales.

    Desde entonces, el rey actúa como jefe de Estado y testaferro ceremonial, mientras que el gobierno diario está a cargo del Parlamento de Tonga y el Primer Ministro. La monarquía desempeña un papel importante en el mantenimiento del patrimonio cultural y las tradiciones de Tonga, al tiempo que promueve la estabilidad y el desarrollo dentro de la nación.

    Los sucesivos monarcas tonganos gobernaron con benevolencia, pero aun así marcaron el tono del gobierno y, a través de la constitución de 1875, eligieron una parte del gabinete, con representantes elegidos por los nobles y los plebeyos.

    Cuando, en 2006, George Tupou V se convirtió en rey, heredó un Estado empobrecido y problemático. Las manifestaciones a favor de la democracia, que provocaron disturbios en el centro comercial de la capital, Nuku’alofa, ocho muertes y la destrucción de edificios y propiedades, obligaron al rey a posponer su coronación. 

    Justo antes de que finalmente se celebrara la esplendorosa ceremonia, en agosto de 2008, a la que asistieron jefes de Estado y políticos de todo el mundo, George Tupou V anunció cambios radicales, renunciando a la mayoría de sus poderes como monarca y estableciendo un calendario para elecciones parlamentarias democráticas.

    En 2010, bajo el gobierno del rey Tupou V -hermano mayor del actual monarca- Tonga enmendó su constitución para eliminar muchos de los poderes de la monarquía y permitió elecciones después de más de 150 años de gobierno absoluto, lo que permitió a los habitantes de las 170 islas votar su primer parlamento y poner fin a 165 años de gobierno feudal.

    Algunos analistas dicen que las reformas fueron incompletas ya que el rey, definido como una “persona sagrada” en la constitución, conserva una autoridad significativa, como el veto sobre la legislación gubernamental. Aproximadamente un tercio de los miembros del Parlamento son nobles elegidos por el pequeño grupo de tonganos que tienen títulos nobiliarios.

    Monarquias.com

  • Boda real en Camboya al ritmo de Celia Cruz: una sobrina del rey se casó con un artista uruguayo

    La princesa Norodom Reasmey Ponita, sobrina del rey Norodom Sihamoni de Camboya, contrajo matrimonio esta semana con el artista uruguayo Maximiliano Battaglia.

    La pareja se casó una ceremonia tradicional laosiana en Phnom Penh, la capital del reino, presidida por el rey Norodom Sihamoni y por su madre, la reina madre Norodom Monineath.

    Los rituales religiosos terminaron con una lujosa recepción en la que los novios bailaron al ritmo de la célebre cantante cubana Celia Cruz, “la reina de la salsa”.

    La princesa Reasmey Ponita, una fotógrafa y artista visual de 32 años, es hija de la princesa Norodom Arunrasmy, hija a su vez del difunto rey Norodom Sihanouk, que trabajó como embajadora de Camboya en Malasia.

    Su padre, Keo Buddha Rasmi, es un egresado de La Sorbona con una extensa carrera diplomática que incluyó las embajadas de Camboya en Indonesia, Filipinas, Malasia, Alemania, Eslovenia, Malta y Chipre.

    Boda real en Camboya
    Nieta del difunto rey-padre de Camboya Norodom Sihanouk, la princesa Keo Reasmey Ponita es una artista visual y fotógrafa de 32 años.

    El flamante esposo de la princesa es un artista, fotógrafo y documentalista uruguayo de orígenes españoles que estudió y trabajó en China y egresó del Paris College of Art.

    Según su sitio web profesional, Battaglia utiliza para sus obras “prácticas híbridas que favorecen la imaginación, la incertidumbre  y las experiencias subjetivas”.

    Boda real en Camboya
    Maximiliano Battaglia es un artista, fotógrafo y documentalista uruguayo de orígenes españoles que estudió y trabajó en China y egresó del Paris College of Art.

    Activo hombre de la política, el abuelo de la princesa Reasmey Ponita, Norodom Sihanouk , fue Rey de Camboya en dos oportunidades (1941-1955, 1993-2004) y jefe del Estado (1960-1970, 1975-1976, 1991-1993).

    En 2004, Norodom Sihanouk abdicó al trono en favor de su hijo menor, Norodom Sihamoni, único hijo que tuvo con su cuarta esposa, y adoptó el título de Rey Padre de la Nación.

    Actual eslabón de una dinastía familiar, los Varman, que, con algunos períodos discontinuados, ha reinado en Camboya desde finales del siglo XIII, Norodom Sihamoni, de 70 años, no tiene esposa ni hijos, y tampoco un sucesor designado. 

    El Consejo Real del Trono puede seleccionar un sucesor entre los miembros masculinos de la dinastía, mayores de treinta años, descendientes del rey Ang Duong II y seguidores de la fe budista. 

    Monarquias.com

  • El ex rey de Malasia dijo que no recibió su salario en cinco años y pidió “un papel más grande” para el monarca

    El sultán de Pahang, Abdullah Ri’ayatuddin Al-Mustafa Billah Shah, reveló recientemente que no recibió salario durante su reinado de cinco años como Rey de Malasia, un período que terminó esta semana con la entronización de su sucesor, el sultán Ibrahim de Johor

    “Hasta ahora no he cobrado ningún salario”, dijo en reciente entrevista con los medios de comunicación en el palacio real de Istana Negara.

    El sultán de Pahang fue elegido como “Yang di-Pertuan Agong” -gobernante supremo de Malasia- en 2019 por un mandato de cinco años que expiró el pasado 30 de enero.

    El sultán se despidió del trono y lo dejó al sultán de Johor, Ibrahim Iskandar, como parte de las reglas de la única monarquía rotatoria del mundo.

    En la entrevista de despedida, el sultán recordó que sus primeros momentos como Yang di-Pertuan Agong fueron “desafiantes”, dada su relativa inexperiencia en el gobierno.

    “Ahora veo mis primeros días con una mejor luz. No estaba seguro de qué esperar. Fui sultán de Pahang sólo durante 15 días antes de ser nombrado rey. Fue difícil, pero aprendí lentamente”, reconoció.

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    “Me pregunté quién soy yo en comparación con los que tienen más experiencia, pero hice muchas preguntas, estudié y leí”, recordó en la entrevista citada por el medio local News Straits Times.

    Durante la entrevista, Abdullah mostró a la prensa siete diarios que utilizó para anotar información y consejos para el gobierno. Reconoció que los aspectos administrativos del Estado le resultaban fascinantes, ya que nunca estuvo involucrado en tales asuntos en sus 16 años como príncipe heredero de Pahang.

    Abdullah, sultán de Pahang, rey de Malasia
    Abdullah, sultán de Pahang, rey de Malasia

    “Mi familia puede usar estos diarios como referencia cuando sea mayor. También he recibido ofertas para escribir mis memorias, pero tal vez todavía no. También me he ofrecido a compartir mis experiencias como rey en una universidad si quiere realizar un estudio de caso”.

    Durante su reinado, Al-Sultan Abdullah asistió a 160 reuniones de gabinete, se reunió semanalmente con el primer ministro, leyó los documentos del Estado para comprender los problemas del país.

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    “Si no estuviera de acuerdo con algo, expresaría mi punto de vista. Pero mis puntos de vista fueron aceptados y viceversa. Fue una cooperación bidireccional y mi consejo al primer ministro fue transmitido al gabinete”, recordó.

    Hablando de sus próximos planes, el sultán Abdullah dijo que regresaría Pahang y asumir un la corona vitalicia y hereditaria de su estado natal, que durante los últimos cinco años estuvo a cargo de su hijo y heredero.

    Abdullah, sultán de Pahang, rey de Malasia
    Abdullah, sultán de Pahang, rey de Malasia

    “Me encanta conocer y ayudar a la gente, ya que me da espíritu. Hay mucho que hacer en Pahang, ya que fui sultán sólo durante 15 días”, dijo el sultán, que relató que él y su esposa, la ex reina Azizah, visitarán todos los distritos del estado para conocer y ayudar a la gente.

    “Sé que ya no seré el rey de Malasia después de esto, pero espero seguir siendo el rey de vuestros corazones para siempre”, dijo.

    El sultán de Pahang se despidió del trono de Malasia pidiendo “un papel más grande para el rey”

    Los sultanes de Malasia, que se turnan para reinar en el país en períodos de cinco años, son ampliamente respetados en el país de mayoría musulmana, ya que la realeza actúa como custodio del Islam.

    Como monarca constitucional, el rey actúa en gran medida siguiendo el consejo del primer ministro y el gabinete, pero tiene algunos poderes discrecionales, incluida la autoridad para nombrar a un primer ministro que él cree que cuenta con una mayoría parlamentaria.

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    En su mandato de cinco años, el sultán Abdullah tuvo que ejercer sus prerrogativas tres veces para resolver la incertidumbre política; la más reciente en 2022, cuando nombró a Anwar Ibrahim como primer ministro tras unas elecciones que terminaron en un parlamento sin consenso.

    El sultán dijo que la monarquía debería fortalecerse y propuso que el rey represente a Malasia en el extranjero en asuntos que no entren en conflicto con la administración gubernamental, como la defensa del cambio climático.

    “La institución del Yang di-Pertuan Agong debe ser fortalecida, no divinizada. Tiene que seguir siendo un paraguas para el pueblo y la administración”, dijo.

    Y aclaró: “No queremos más poder. Sin embargo, la gente, especialmente la generación más joven, tiene que ser educada sobre la historia y el papel de la realeza y la importancia de esta institución para preservar la armonía entre la gente”.

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    “Todos tratamos de actuar dentro de los límites de la constitución. Y los gobernantes también deben conocer sus roles… para que podamos estar más cerca del pueblo”, dijo horas antes de regresar a gobernar su sultanato, el estado más grande de Malasia.

    Su sucesor, el nuevo rey Ibrahim, sultán de Johor, también había expresado anteriormente su deseo de ser un monarca más activo y no “un títere”.

    Más franco que otros gobernantes, el rey Ibrahim tiene amplios intereses comerciales, desde la minería hasta el sector inmobiliario, particularmente en su estado natal del sur de Johor, justo al norte de Singapur.

    Monarquias.com

  • El “exótico” yerno del nuevo rey de Malasia: un ex futbolista holandés que se convirtió al Islam por amor

    Malasia coronó como un nuevo rey al sultán Ibrahim de Johor, un millonario amante de las motos, que se olvida de pagar las multas por exceso de velocidad y se ha quejado de que su sueldo como sultán es muy bajo. Pero estas no son las únicas peculiaridades del nuevo monarca.

    Con una fortuna familiar estimada en 5.700 millones de dólares, el rey Ibrahim tiene una gran familia y uno de sus miembros más reconocidos es su único yerno, un neerlandés amante del fútbol que se convirtió el Islam cuando se enamoró de la hija del sultán, la princesa Aminah.

    El holandés Dennis Verbaas nació en 1999 en Lisse, una ciudad al sudeste de Ámsterdam. Asistió al Fioretti College Hillegom en los Países Bajos antes de estudiar ingeniería mecánica en ROC Leiden. Hijo de un empleado de una floristería local y de la empleada de una tienda de ropa, Dennis trabajó como modelo mientras hacía sus estudios.

    Dennis Muhammad
    Dennis Verbaas era un modelo, futbolista semiprofesional y director de marketing de un club de fútbol de Singapur cuando conoció a la princesa Aminah de Johor.

    El fútbol unió las vidas de la princesa malasia y el rubio neerlandés. Dennis era un futbolista semiprofesional y fue director de marketing del Tampines Rovers Football Club de Singapur, además de gerente de las cafeterías JDT Concept Store and Cafe cuando conoció a la princesa Aminah.

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    La princesa Tunku Tun Aminah Maimunah Iskandariah Sultan Ibrahim, única hija mujer del sultán de Johor, hoy de 37 años, es la presidenta del club de fútbol Johor Darul Ta’zim (JDT), propiedad de su hermano, el príncipe heredero Ismail Ibrahim. Se dijo que la pareja compartió “química instantánea” después de conocerse en un café de Malasia.

    De Dennis Verbaas a Dennis Muhammad: el yerno del nuevo rey de Malasia se convirtió al Islam por amor

    Dennis Muhammad

    Pero esta coincidencia no era suficiente para casarse con la hija de un sultán: debía ser de su misma religión. El ex secretario de Estado de Johor Ismail Karim, y su esposa, Datin Zawiah Mohamed, fueron designados padres adoptivos de Dennis en 2016 después de recibir la bendición del sultán Ibrahim y su esposa, la sultana Zarith Sofiah.

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    Finalmente, Dennis Verbaas se convirtió al Islam en mayo de 2015, adoptando el nombre de Dennis Muhammad Abdullah, el paso más importante para obtener la mano de la princesa. Se sometió a un proceso que incluyó estudios del Corán, “fardu ain” y “bahasa malasio”, así como protocolo y ética palaciego, escritos “jawi” y explicaciones sobre la estructura del gobierno de Johor.

    Dennis Muhammad
    Dennis Muhammad

    Su padre adoptivo, Ismail Karim, informó con orgullo al sultán que Dennis se desempeñó muy bien con los estudios islámicos y en sólo tres meses ya podía memorizar partes del Corán, oraciones y versículos sagrados: “Nunca dejó de realizar las oraciones de los viernes y completó las oraciones de Terawih durante todo el mes sagrado del Ramadán”, le dijo.

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    La princesa de Johor y el holandés fueron declarados marido y mujer en agosto de 2017, durante una “ceremonia de solemnización” del matrimonio celebrada según las costumbres malayas en el palacio Istana Bukit Serene, la residencia oficial de la familia del sultán. Entre los invitados de la realeza malasia estaban también los padres de Dennis, Martin y Henriette Verbaas, sus hermanos y amigos, que habían llegado en avión desde los Países Bajos.

    La Familia real de Johor.

    La pareja, que ahora vive en el estado de Johor, donde la familia de la princesa gobierna desde el siglo XIX y tiene un ejército privado, tiene dos hijos. Después de la entronización de su suegro como 17° rey de Malasia este 31 de enero, toda la familia real de Johor, incluido Dennis, posó junto al monarca en el palacio nacional de Kuala Lumpur.

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