Desde que fue elegido rey de la etnia zulú y reconocido como tal por el presidente de Sudáfrica, hace un año, el rey Misuzulu se ha enfrentado a una multitud de obstáculos, incluidas demandas judiciales, la enemistad de sus propios hermanos y fuertes rumores de que estaba siendo envenenado por su propia familia.
La última novedad de este drama sudafricano tiene como protagonista a un medio hermano del rey zulú, el príncipe Simakade, que no reconoce a Misuzulu. El principe quiere que el reconocimiento del presidente Ciryl Ramaphosa, así como la coronación del rey, sean revisados y anulados basándose en que el proceso de nominación y selección no se siguió adecuadamente.
Dentro de la casa real, Misuzulu y Simakade cuentan con el respaldo de facciones opuestas, lo que ha provocado tensión y ansiedad entre el pueblo zulú, en el último capítulo del drama que busca impugnar el ascenso de Misuzulu.
La corona zulú es uno de los símbolos más codiciados en Sudáfrica. Porque si bien el rey zulú no tiene poderes ejecutivos, es reconocido por la Constitución como monarca tradicional y es una autoridad moral para los más de 11 millones de personas de esta étnia, que es la mayoritaria en la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal, Malawi, Mozambique y Zimbabwe. Además, el pueblo zulú es el grupo étnico más grande de Sudáfrica, donde representa aproximadamente el 20% de la población total del país: entre 10 y 12 millones de personas.
El rey controla unos 3 millones de hectáreas de tierra en la provincia oriental de KwaZulu-Natal (KZN) y recibe un salario anual de 1,2 millones de rands (63.000 dólares). El gobierno de KZN también ha asignado 66 millones de rands a la casa real para el año fiscal 2021/22.
El rey Goodwill Zwelithini, que murió después de más de 50 años en el poder, dejó seis esposas y al menos 28 hijos. Y el hecho de que el rey tuviera una familia tan numerosa, en un sistema en el que el monarca no tiene derecho a declarar un heredero del trono, se convirtió en una auténtica pesadilla para los sudafricanos.
Respetando la voluntad del rey fallecido, en marzo del año pasado los zulúes aclamaron a una de las reinas viudas, Mantfombi Dlamini Zulu, como regente o monarca interina. Ella debía gobernar hasta que pasaran los tres meses de luto por el rey. Terminado ese período, la familia real debía proclamar un heredero de entre los descendientes del fallecido.
Pero los hechos se precipitaron en abril, pocas semanas después, cuando “La Gran Esposa” falleció inesperadamente. Algunas personas de la familia real denunciaron que la regente había sido envenenada por orden de otras viudas del rey y publicaron su testamento: en el documento, cuya legalidad aún es discutida, se nombra rey a su hijo mayor, el príncipe Misuzulu.
Desde entonces, la familia real se mantuvo dividida entre dos facciones: los defensores de Misuzulu (de 44 años) y quienes alegan que su nombramiento es ilegal pues Mantfombi -consorte favorita del fallecido rey- no era la primera esposa, sino la tercera.
Los hijos de la primera esposa del fallecido rey Zwelithini, apoyados por otros príncipes de la dinastía, sostienen que solo ellos son herederos legítimos, puesto que las otras cinco esposas (entre ellas, Mantfombi, una princesa de Swazilandia) fueron consortes ceremoniales pero no legales.
A la cabeza de ellos está la reina Sibongile, que cuestiona ante la justicia la designación de Misuzulu afirmando que ella es la única viuda legítima del rey Zwelithini porque su matrimonio es el único inscrito ante las autoridades. Y afirma que las bodas del rey con sus otras cinco esposas sólo fueron celebradas según el rito tradicional.
El sector defensor de Misuzulu también denunció que el resto de su familia quiere envenenarlo y temen constantemente por su vida. A mediados de este año tuvo que ser hospitalizado en el país vecino de Eswatini tras enfermarse. El rey creía que estaba siendo envenenado tras la muerte repentina e inesperada de uno de sus asesores más cercanos el sábado, dijo el primer ministro zulú, el príncipe Mangosuthu Buthelezi.
En octubre de 2022, el presidente sudafricano reconoció oficialmente a Misuzulu como rey. “Nuestro rey es de hecho oficialmente el rey de la nación zulú y el único rey de la nación zulú”, dijo Ramaphosa en octubre del año pasado durante la primera ceremonia de coronación zulú celebrada desde 1971.
Ramaphosa indicó inicialmente que no quería verse involucrado en la disputa de la familia real, pero en este último caso, el presidente sudafricano es citado como uno de los demandados. El mandatario se opone a la solicitud del príncipe Simakade, argumentando que su decisión de reconocer a Misuzulu se basó en una sentencia de 2022 del juez Isaac Madondo, que falló a favor de la ascensión del príncipe al trono.
El abogado del príncipe Simakade argumentó que Ramaphosa actuó “más allá de sus poderes” al presentar un certificado de realeza a Misuzulu, y que el heredero debería ser decidido por la familia real. Pero según los representantes legales del rey Misuzulu, “los reyes zulúes nacen, no son elegidos”.
“En este momento… la persona que las casas reales llevaron al trono es el rey Simakade”, reclamaron en una marcha en Pretoria contra la coronación de Misuzulu. “Misuzulu: la familia nunca lo reconoció como rey. Hicimos todo lo cultural que había que hacer. La familia tiene derecho, no el presidente ni el gobierno ni quien sea, a reconocer a su rey”, proclamaron.
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