El rey Carlos III de Inglaterra, que se someterá a un tratamiento por un problema “benigno” de próstata, se verá obligado a posponer sus compromisos oficiales, anunció el Palacio de Buckingham, abriéndose el interrogante sobre quién cumplirá los deberes de Estado mientras se desarrolla la cirugía y durante su recuperación.
“Como miles de hombres cada año, el rey pasó una consulta por agrandamiento de la próstata. Lo que sufre Su Majestad es benigno y acudirá al hospital para un procedimiento correctivo”, informó el Palacio de Buckingham. “Los compromisos públicos del rey se pospondrán durante un breve período de recuperación”, precisó el texto.

Debido a que el palacio informó que Carlos III solo tendría un “breve período de recuperación”, se estima que no será necesario que los miembros del Consejo de Estado asuman temporalmente sus deberes como jefe de Estado, anticipó el sitio especializado Royal Central.
Los Consejeros de Estado, las personas que pueden reemplazar a Carlos III en sus deberes constitucionales
Por ley, los Consejeros de Estado están autorizados a llevar a cabo la mayoría de los deberes constitucionales del rey, por ejemplo, asistir a las reuniones del Consejo Privado, firmar documentos de rutina y recibir las credenciales de los nuevos embajadores en el Reino Unido.
El cargo de Consejero de Estado fue creado por la “Ley de Regencia” de 1937, que estableció una regla para todos los reinados futuros creando el nuevo cargo de Consejero de Estado para cubrir ausencias de corta duración en las que una regencia sería innecesaria.

Según la Ley de 1937, los Consejeros de Estado son el consorte del soberano y los primeros cuatro adultos mayores de 21 años en la línea sucesoria. De esta forma, los actuales Consejeros de Estado son la reina Camilla, el príncipe de Gales, el príncipe Harry, el príncipe Andrés y su hija, la princesa Beatriz.
Actualmente, sin embargo, dos de los cinco elegibles para ejercer como consejeros están efectivamente descartados: Andrés, duque de York, se retiró de sus deberes reales a raíz de su asociación con el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, mientras Harry vive con su familia en Estados Unidos y dejó sus deberes oficiales.
A raíz de la escasa cantidad de consejeros disponibles, a finales de 2022 Carlos III pidió a la Cámara de los Lores una excepción a la regla para incluir a la princesa Ana, princesa real, y al príncipe Eduardo, duque de Edimburgo, como sustitutos adicionales.
A sus 75 años, Carlos III jefe de Estado de otros 14 países fuera del Reino Unido, incluidos Australia, Canadá y Nueva Zelanda, y es jefe de la Commonwealth de 56 miembros , que comprende 2.400 millones de personas. También es Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra, la iglesia madre de la comunión anglicana mundial.

Aunque los consejeros de Estado suplantan al rey en muchas de sus obligaciones constitucionales, el monarca tiene otras que no pueden delegarse, como la disolución del Parlamento, la creación de nobles, el nombramiento de un primer ministro.
Desde su coronación, Carlos III tuvo una agenda muy cargada, asistiendo a actos de asociaciones benéficas, o a nivel diplomático viajando a Alemania, Francia, Kenia o a la conferencia climática COP28, además de recibir a jefes de Estado extranjeros.
El problema de salud del rey Carlos III: hipertrofia benigna de próstata
El comunicado sobre el próximo tratamiento de próstata constituye el primer anuncio público del Palacio de Buckingham sobre la salud del soberano, de 75 años, desde su ascenso al trono el 8 de septiembre de 2022 tras la muerte de su madre, la reina Isabel II.
La hiperplasia o hipertrofia benigna de próstata se diagnostica cuando existe un crecimiento benigno de la glándula prostática en el varón. Esta hipertrofia o agrandamiento de la próstata provoca síntomas urinarios en el varón adulto y es un proceso que se correlaciona con la edad del paciente.